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ABC. MARTES 9 DE SEPTIEMBRE D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 3? oportunísimo a un piquero, que, al caer, quedó al descubierto y a la completa merced del astado. Se le ovacionó. mucho, y con razón. S in finura de ninguna clase, pero con valor positivo, manejó muleta y estoque, y cuenta, lector- amable, que por haber sufrido un l i gero palotazo el debutante, al salir de un quite en el quinto de la tarde, se vio obligado a pelear con el que cerró plaza, cuya muerte brindó desde el centro del anillo al público en general. Repito que se le otorgaron las únicas palmas que sonaron en la corrida, premiándose con ello principalmente su bien probado afán de agradar a los espectadores. Los otros dos espadas se encuentran aún muy verdes para merecer el honor de que se registren con detalles sus (respectivas actuaciones en la plaza madrileña, que, sin duda, han pisado antes de tiempo. Consignarlo así no es un desdén para d i chos artistas, que por otra parte si están en condiciones de recordar cuanto aconteció el domingo deberán agradecer que sea tan parco en la referencia que de ello ofrezco a los lectores. Además, aunque pretendiera candidamente adoptar un tono doctoral, explicándoles, única cosa que me sería dable realizar, los. rudimentos del arte a que quieren dedicarse, no lo podría hacer tampoco por falta material de espacio. E l resumen de todo esto es que cuando ya en las primeras sombras del crepúsculo vespertino, frase excesivamente cursi aquí 3 en. Málaga, terminaba la corrida, yo, optimista de por vida, tenía la esperanza de que saliese al ruedo, a los acordes del pasodoble de Padilla, Valencia, la banda cómica de Llapisera o de que por lo menos quemasen una vistosa colección de fuegos artificiales, confeccionados por el conocido pirotécnico D Perpetuo Serrano, pero n i lo uno ni lo otro. -E. P. 5 Partes facultativos Durante la lidia del cuarto novillo ingresó en la enfermería Francisco Pons C h i tillo, con una contusión en la región sacra, pronóstico leve, salvo accidente; lesiones que le impiden continuar la lidia. Durante la lidia del quinto novillo ingre. só José Aguilar Corrales, con una herida contusa en la región malar y nasal, con desgarramiento del tabique. Pronóstico reservado. Durante la lidia del quinto bicho ingresó en la. enfermería el espada Francisco Pozo Cueto, con una contusión y- hematoma en la cara interna, tercio inferior del muslo izquierdo, pronóstico leve, salvo accidente; lesión que le impidió continuar la lidia. ¿N TETUAN N o v i l l o s grandes, mansos y difí, ciles M a d r i d 8, 4 tarde. De la novillada del domingo guardarán seguramente ingrata memoria Mariano Moreno (Chavito) M i guel Palomino y Francisco Rabadán, novilleros que, animados de entusiasmo y afición, salieron dispuestos a pelear con toros de lidia, y se las hubieron de entender con unos bueyes grandes, broncos y difíciles, que echaban la cara al suelo, se defendían aculados en tablas, daban terribles arrancadas y saltaron numerosas veces al callejón, originando un accidente y terribles sustos. De los bichos lidiados, de Z a ballos, llevaron fuego el tercero y cuarto, siendo también fogueado el primero, que era de ganadería portuguesa. E l único b i cho que resultó manejable, fué el sexto, también portugués. E l cuarto novillo, cárdeno y grande, salió cortando el terreno a los peones y dando muestras de haber sido chaqueteado, por lo que fué sustituido. Con semejante ganado toda la buena voluntad de los lidiadores queda neutraliza- da, ante unos novillos que no hay medio de sujetarles en la huida; que cuando paran se mantienen a la defensiva, arrancando sólo cuando pueden hacer presa segura, rehuyen de toda clase de lances y sueltes de la lidia, que en estas condiciones resulta imposible, dando con ello lugar a laá justas protestas del público- -como ocurrió el domingo- -contra tales marrajos que amenazan las vidas de los lidiadores, sin que éstos puedan tener el menor lucimiento. Chavito, como sus compañeros, tuvo que roer el hueso que le correspondió en suerte; logró con el capote alguna verónica l u cida, siendo volteado en un lance; con la muleta toreó apurado sufriendo desarmes y acosones y despachó al primero de media estocada de efecto rápido. Despachó al cuarto de tres pinchazos y media atravesada. Miguel Palomino estuvo oportunísimo y trabajador toda la corrida y a su primero le dio unos lances sujetando bien y con temple. A este bicho, reparado de la vista, le clavó tres pares de banderillas, el tercero superior; luego, con la muleta, halló al bicho dificilísimo y derrotando alto, cada vez que entraba a herir. U n a de las veces saltó el estoque al callejón y atravesó la americana de un mozo de espadas, sin que este experimentase ningún daño. Palomino, derrochando valor, pues el b i chó tenía mucho que matar, entró encunándose varias veces, saliendo derribado y con el chaleco y la pechera destrozados, hasta terminar con el peligroso animal de varios pinchazos buenos. Oyó el diestro un aviso, neutralizado con una justa ovación a sU valor. E n el quinto, que era otro regalito y que saltó numerosas veces al callejón, estuvo muy valiente despachándole de un gran pinchazo y una buena estocada Francisco Rabadán derrochó también voluntad para salir airoso de su difícil cometido. A su primer manso, que buscaba el refugio del callejón, lo pasaportó de dos pinchazos y media estocada, oyendo una ovación. A l sexto, único manejable, le toreó, por verónicas, y con la muleta consiguió pases de efecto, para media ladeada y una entera, bien puesta. Los tres novilleros fueron ovacionados por el público, que les recompensó su buena voluntad, ante un ganado verdaderamente inadmisible. Entre los peones, que ganaron bien el sueldo) destacaron Niño de la Audiencia y R a fael García. Se ovacionó a Terremoto, en un formidable puyazo. E l quinto novillo, al saltar el callejón y apoyar las manos en u burladero, dio con la pezuña al suboficial de Seguridad D José Rodríguez Barbeito, quien resultó con una herida contusa en la región superciliar derecha, de pronóstico leve, salvo accidente L a novillada, que comenzó vespertina, terminó en nocturna. -J. Carmona. E N MURCIA U n a corrida de enfermos Murcia 8) -10 mañana. (D e nuestro redact o r -E l primer- festejo taurino de la Feria murciana ha sido catastrófico. Hemos visto un desfile de hombres y animales atenazados por distintas enfermedades. Todos gravemente atacados de dolencia en patas y manos, tuertos o ciegos. Marcial, enfermo de la viscera más importante para los toreros: del corazón; Manolita Bienvenida, víctima de un decaimiento y de una desgana tan acentuados, que estaba pidiendo a gritos un seguro régimen de reconstitución. Sólo Vicente- Barrera salió con pl, ena salud y sólo él dejó algún recuerdo grato de la fiesta. M a l a tarde tuvo Marcial en los dos mejores toros de la corrida. Bravo, el primero; bravísimo, noble y excelente para torearlo, el segundo. N o recordamos de toda su labor más que los gritos de indignación con qué fué coreada. N o puede darse una mayor desaprensión artística. Aún lo empeoró con algún desplante impropio del que tiene plena conciencia de que no ha hecho lo que debe, y lo que, según algunos, puede hacer. Los dos toros que le tocaron fueron grandes, poderosos y con muchos pitones, pero no dieron ninguna cornada, ni hicieron nada feo. ¿Qué querría este torero? Manolita Bienvenida salió también sin sus acostumbrados arrestos. Hagamos constar que tuvo un mal lote, y que en los tercios de quites de los otros toros, estuvo gracioso y pinturero, y oyó muchas, palmas del público, que guardaba todavía el recuerdo de su brillante actuación del pasado año. Su primer enemigo se caía en cuanto daba, una carrera, y fué retirado al corral y sustituido por otro de D Antonio Flores, terciadito y ligero de carnes, pero con muy. mal estilo para embestir. Se limitó el muchacho a dar unos capotazos por la cara y desistió de torear. Con la muleta comenzó voluntarioso, perOj como el bicho estaba hecho un poste, se desanimó pronto, aliñó y mató de una estocada caída. E l sexto toro era tuerto y el torero se negó a torearlo. Subió a Ja presidencia, hubo conferencias, corrió el tiempo y, por fin, se acordó que volviera al corral; pero como no había buenos cabestros, la operación c hizo larga y, apuntando ya la noche, Bienvenida resolvió- el conflicto matando al de Flores de un estbconazo caído. Cuando se esperaba que iba a salir el sustituto, los toreros recogieron sus capotes y se largaron de la plaza, ante la gran sorpresa del público, que. no acertó n i a protestar siquiera. E n el último poblado de. España no hubiera ocurrido nada semejante. E n medio de todo esto, la labor. decidida y valerosa de Vicente Barrera, resaltó mucho más. D i o cuanto podía para que el público recordara algo agradable de este catastrófico festejo. Toreó muy bien de capa, hizo dos faenas de muleta bravas y de las que llegan mucho a los públicos impresionables, y mató pronto y muy bien, a su segundo enemigo. Música y ovaciones continuadas acompañaron a sus faenas, y en sus dos toros cortó orejas y rabos. Dicen que Barrera es discípulo de Marcial. N o lo sé; pero si ello es cierto, buena lección le ha dado por esta vez a su maestro. Los toros de Rincón tuvieron una excelente presentación: grandes, gordos, bien armados y finos. Los cuatro corridos fueron bravos, alegres y con mucho poder; pero todos enfermos de las manos y patas. EÍ segundo llegó a la muerte ahogado y cayéndose; el tercero estuvo más tiempo en el suelo queden pie, y el sexto, menos bravo que sus hermanos, era tuerto y, por este defecto, de muy mai estilo. E l público murciano dio una alta prueba de bondad y sensatez. Ante aquella tomadura de pelo de que fué sobjeto se limitó a chillar y a arrojar al ruedo unas almohadillas de papel rellenas de paja. Todo completamente inofensivo. E n otra plaza hubiera tenido que trabajar mucho la Guardia civil. Es- un excelente público para ciertos toreros. -M. Reverte. j M u r c i a 8, 12 noche. (Crónica telefónica de nuestro redactor. Gracias a Gitanillo de T r i a n a van a tener los aficionados de M u r cia algo grato que recordar d e j a s corridas de este año, porque lo que se ha hecho serio de toreo, con arte y sabor, lo que ha puesto a la gente en pie, electrizada, lo que ha arrancado los aplausos clamorosos de l a multitud, ronca dé gritar durante dos tardes, ha sido ía faena admirable de Curro Puyas, en el sexto toro de esta tarde. Con un b i cho gordo, bien puesto de pitones, bravo, codicioso y embistiendo como lo necesiten estos artistas del estilismo. Maravillosos de P o r fin vimos un torero
 // Cambio Nodo4-Sevilla