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tienen el llamado clima continental, que se manifiesta en un invierno largo y riguroso y un verano breve, pero sofocante. E l mínimo de los días fríos en el. Sur de Siberia- -escribe el doctor V o n Poletika en la revista Zeitschrift für Politik- -es de ciento ochenta. Luego viene la época, también bastante larga, en que la nieve espesa se derrite y en que el país queda transformado en un mar de lodo. P o r estas razones, el período que s e puede destinar a l a agricultura es bastante más breve que en Europa. S i tomamos el 5 grados, encontramos que se puede dedicar á los trabajos agrícolas: en la región de E r f u r t (Alemania occidental) doscientos dieciocho días; en K i e v doscientos tres; en Saratov, ciento noventa; en Orenburg, ciento setenta y ocho; la cifra baja considerablemente en cuanto se entre en Siberia; en Akmol- insk, ciento sesenta; en Irkustsk, ciento cincuenta, y en Nerchinsk, ciento cuarenta y tres días. ¡El Weser, cerca de Bremen (53. grados) no está cubierto de hielo sino durante veintinueve días al año; en la misma latitud, el Vístula, sesenta y cuatro días; el V o l g a ciento treint a el Ob, ciento sesenta y ocho, y el A m u r ciento noventa y dos días. Más al Sur, los días con una temperatura no menor de cinco grados sobre cero son, naturalmente, más numerosos, pero dichas- regiones sufren de los efectos de los vientos secos y las temporadas sin lluvia, y cuando la lluvia cae, cae a menudo en torrentes, que producen más daño que beneficio. E l mismo fenómeno se cita y deplora en el interesante folleto que el economista y sociólogo austríaco Teobaldo de Mossig ha dedicado al Brasil. Según el autor, que por temperamento inclina hacia el pesimismo, la gran República suramericana no podría alimentar más de los 40 millones de habitantes que tiene. P a r a abrir nuevos terrenos a l a agricultura, habría que quemar los bosques, sistema que se ha empleado hasta ahora, con el triste resultado de disminuir considerablemente la humedad, indispensable para la vegetación, y de transformar amplias regiones en desiertos secos. Además, la diferencia de temperatura entre el día v la noche es demasiado marcada para que la agricultura pueda hacerse en las mismas condiciones que en Europa. L a lluvia cae generalmente en verdaderas trombas de agua, arrastrando a veces la tierra y dejando desierta la roca que había cubierto. Henriette Celarié notó el mismo fenómeno en la Guvana francesa, y Ernest d Hauterive, en la isla de Santa E l e n a es decir, que es fenómeno común a todos los países tropicales. E n cuanto al interior del B r a s i l que se dite de riquezas inagotables, sólo se presta- -según M o s s i g- -a la sustentación de ganado; pero como, a consecuencia de l a sequedad, la hierba es relativamenve escasa, se necesitan territorios tan vastos como una provincia española para alimentar un número relativamente reducido de reses. C i e n millones de estómagos sobran en Europa decía hace dos lustros el actual presidente de los Estados Unidos. ¿Adóndei rán? i Cómo se los alimentará? Australia es un Continente despoblado; pero también es un Continente seco, y un 52 por 100 de sus habitantes vive en las ciudades. E l Sur del Canadá y Nueva Zelanda podrían acoger todavía a varios miles de colonos, pero no son tierras de nadie sino que forman parte del commonwealth británico y limitan con leyes rigurosas la inmigración. M a s la N a turaleza se defiende, y la natalidad en I n glaterra y Alemania ha bajado ya al nivel de Francia. ANDRÉS R E V E S Z CAN TILLAN A (SEVILLA) LA DIVINA PASTORA BELLÍSIMA IMAGEN D E L A V I R G E N D E E X T R A O R D I N A R I O MÉRITO Y M U Y V E N E R A D A E N E S T O S D Í A S E N Q U E S E C E L E B R A S U F I E S T A (V O T O DÍAZ G O N Z Á L E Z) SIBERIA Y E L ¿Q BRASIL ué tierras se prestan a la c o l o nización blanca? Dos estudios que he leido recientemente me han impresionado mucho y me han hecho concebir dudas y preocupaciones acerca del porvenir de la raza blanca. Europa está ya demasiado densamente poblada- -esto es un hecho que todos reconocen- Los Estados Unidos tienen ya bastantes habitantes, y l a limitación rigurosa de la inmigración ño es un capricho. Del Sur y del Este de A s i a ni hablar. ¿Qué territorios quedan, pues, para la colonización de l a raza blanca en vasta escala? Siberia, América del Sur, Canadá, Australia, parte de África contéstase. Pero, ¿justifican estos territorios un optimismo excesivo? U n catedrático berlinés, de origen ruso, D r Vladimiro. von Poletika, se encarga de contestar a l a pregunta en cuanto se refiere a Siberia. Desde luego, nos referimos a la Siberia meridional, puesto que las regiones de la tundra, l a taiga y los bosques vírgenes no se prestan a la agricultura. N o se crea que el Sur de Siberia es necesariamente un país frío: está situado entré los 50 y 55 grados latitud Norte, es decir, a la misma altura que Bélgica, Holanda, Alemania del Norte y Polonia. Pero, al examinar la diferencia de temperatura entre Europa occidental y Siberia, se aprecia en su justo valor Ta ventaja que representa para nuestro continente el Golf- Stream. Debemos nuestro clima templado a la corriente caliente que nos llega desde el golfo de Méjico, y sin el cual apenas habría vida más al Norte de París y Berlín. Rusia, y más aún Siberia, que ya no sienten el efecto bienhechor del Golf- Stream,
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