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ABC. JUEVES II DE Reyes, aparte del técnico de estos trabajos espantosos de un panorama literario, no podía dejar de tender las dos manos al francés para decirle que le estima la empresa de Hércules cumplida, con veinte literaturas locales. E l último en llamar frivola una labor que ha obligado a leer doscientos libros enteros a lo menos, sería Alfonso Reyes, que ha andado en- apretaduras semejantes de responsabilidades bibliográficas y críticas. Interesa el problema que plantea M a x Daireaux sobre Reyes. ¿E s un español pasado por Méjico? ¿O es un mejicano de tomo y lomo? L a cosa valdría capítulo aparte. M e acuerdo de que una vez D Francisco de Icaza protestaba con cierta cólera delante de mí de que su gente le llamaba español químicamente puro y le trataba como a un descastado- -verdadera excomunión en el colegio de los fieles allá en la meseta. El caso de D Francisco se vuelve más delicado con Reyes. E l preciosismo de su prosa lo encaja en la casilla de Góngora, y allí ha estado y sigue estando; pero las frecuentaciones pueden ser inclinaciones y no siempre filialidades. Reyes salió preciosista de la meseta de Anahuac, y salió así porque, dentro de lo español de que lo nutriera su buena Universidad, lo que más se acordó con su naturaleza de exquisito nato fué eso, Góngora. Por otra parte, esta naturaleza i n telectual de fineza pura abunda allí a causa de que la cultura india parece taber sido muy preciosista en sus remates- -manufactura refinada desde las cajas de Olinalá a los bastones de Apizaco- Añadir a lo anterior lo que él mismo ha explicado de sí describiendo el paisaje de Anahuac. Su sangre española lo hubiera hecho en otra parte mejor exuberapte que constreñido; pero en aquella naturaleza metálica, en la que las propias formas vegetales- -maguey ti órgano- -parece que se rompieran cpn ruido seqo de acero y que brillaran también, con brillo de plata, y no de savias oleosas, y rodeado como un príncipe azteca de artesanías minuciosas, casi chinas, que le alhajaron la casa, este español se nos bajó del puño grueso. al filo de la espada castellana, y se gongqrizó antes de Góngora, como su sor Juana, a quien ni la beatería basta la hizp condescender nunca con bastedades. L a misma explicación para un costado de Rubén, que no ha sido dada hasta ahora. Él comentario de libros, se lo devora el asunto mejicano, en servidor leal de la d i vulgación mejicana, y de ahí puede venirle el ser sospechado de aztequismo algunas veces... Aprendemos por é l de una revista, Qnetsalcaatl, dedicada a una investigación científica del indio, y que me dan ganas, de pedir si no aprendiéramos con su aparecimiento la suspensión. E l buen indicador señala aquí la conveniencia de; saiir. de las declamaciones político- sensible ras sobre el indígena y de entrar en los estudios sociales serios con una brava pica. X a es tiempo, porque en el incienso que el- indio recibe cualquier día ya no se van a ver. sus facciones propias, lo mismo que no sé ¡las yió cuando la Conquista se puso a soterrarlo a cíen metros bajo el suelo. t al redactor único, puesto que. es un papel de obsequio, una carta impresa; útil como tarjeta para agradecer los muchos libros que nos enviamos unos a otros y de que apenas podemos ya acusarnos recibo, a riesgo de abandonar toda otra tarea; él correo literario (este Correo Literario que pongo bajo la advocación de mi ciudad natal, por motivos puramente cordiales) sale hoy a desandar la trayectoria de todos mis viajes, en busca del tiempo y del espacio perdidos, para limpiar las veredas de la amistad y atarme otra vez al recuerdo de los ausentes: a toda rienda, a todo anhelo, todo él galope tendido, ijar latiente y redoble de pezuñas y espuelas N i muy pocos ni muchos quiere él para el Convivio; y yo, insufrible demócrata le hago con toda conciencia el daño de llevar la noticia del C o r r e o a la gacetilla, a fin de que se lo pidan desde los cuatro puntos cardinales... Él fino conversador ha llegado al Brasil, a tierra de otra lengua, por muy prima hermana que sea de la nuestra; ha sufrido la necesidad de conversar en español, y de esta hambre nos sale el Correo L a tertulia con los ausentes se reanuda, y los que oímos podemos anotar que el conversador se nos ha quedado igual, a Dios gracias, a pesar de las mudanzas repetidas de auditorio y de caniaradas. A l guarda de la pluma M a x Daireaux. ÍReves dice lo que debía decirle acerca de sus olvidos: de una que otra cargadura de la mano usada aquí o allá en el elogio, pudo reconvenirle con igual cortesía pero el caballero bien agradecido que lleva adentro (1) La cargadura de la mano se pasó del peso y la medida conmigo, por ejemplo. L a bibliografía mejicana nos! trae u ñ a noticia de las de a l i b r a dos obras d é militares que se incorporan al gremio litera- rio, Los bien pagados, los bien viajados les- bien desocupados, está bueno que opten por escribir a veces, aunque sea de su prógia arte, hasta de su propia arte. Leer, cosa; que han descubierto, es mejor que matar, y. el escribir es una función tan civil, que puede convidarlos a fundaciones también civiles. Aparte de S COPPE recuerda a sus clientes que, teniendo firmado en pesetas sus contratos con las más importantes fábricas suizas, no se ve obligado a alterar sus precios a pesar dei cambio desfavorable de la moneda española. RELOJES DE ORO DE El mejor surtido en relojes TAS. 30 Factura de garantía con cada reloj. Catálogo gratis. Envíos a provincias. LOKGINES, ZENITH, CYMA, VULCAIN Y TISSOT a precios fuera de toda competencia. LUIS CO MAYOR, 6