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A B C. J U E V E S I I DE SEPTIEMBRE D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 10 LA PRECOCIDAD SENTÍ M E N T A L E N E L TEATRO Etianne Jacques Deval, que parecía predestinado a 110 salir, como escritor, de los dominios del humorismo, que se contenta coa el comentario somero del suceso cotidiano, acaba de darse, a conocer como psicólogo y como poeta eií una comedia de costumbres, que será representada el próximo invierno en Madrid, si hubiese compañía dispuesta a. Hacerlo: Por ciertos aspectos exteriores, es una obra francesa, y, por su fondo, ampliamente humana. Es la tragedia sentimental del adolescente; su bautismo de fuego, por decirlo así, en el combate del amor. Etianne es un niño de diez años, que no pertenece a la generación actual, fuertemente curtido por los deportes contra las sorpresas de la carne y los desmayos de la sensibilidad. Y o no soy de los que reprueban el entusiasmo juvenil por la cultura física. L a fatiga a que se llega por la plenitud del esfuerzo es mil veces más sana como preservativo del abuso prematuro de ciertos placeres que el cansancio intelectual que product el estudio. 1 ¿Qué vale el fruto único de aquel matrimonio? Etianne es el adolescente travieso que disimula los tesoros de su sensibilidad con todo el mundo, menos córi su madre. Nadie lo conoce. más que la dama. Para su padre es un zángano perezoso y desaplicado que está necesitado de un serlo correctivo. Sus diabluras, que harían sonreír a un hombre menos egoísta, causan en el ánimo del funcionario una mezcla de estu- por y de indignación. U n día se le presentan en casa su hermano, que, es veterinario, y su prima, una vieja rentista francesa; el uno y la otra- roídos por la avaricia, que vienen a felicitarle por haber sido condecorado. L a extrañéza del individuo sube de punto cuando se. informa de que su hijo ha Y la madre no llega a conocer jamás; aquel sacrificio. E s a es la obra sucintamente referida. ¿Habrá alguna compañía española que se decida a representarla E s po sible... MANUEL BUENO París, agosto, 1930. N O T A S E INFORMACIONES EXTRANIERAS Anécdotas de Porto- Riche Los padres- que se atienen al consejo de Spertcer y se preocupan de embrutecer un poco a sus hijos en los deportes, no van descaminados. U n a pubertad abrumada por los libros prepara una juventud pesimista. H a y que dar a cada edad lo suyo, y la adolescencia pide movimiento, aire libre y una sobriedad en las lecturas cuidadosamente vigilada. A los dieciséis años la higiene i n telectual no exige más que el libro de. texto como preparación a más útiles estudios, y la novela de viajes y de aventuras heroicas, sin nada exótico, para los intermedios recreativos. A h si Etianne hubiera sentido hondas aficiones deportivas, en lugar de hacerse ilusiones de poeta! Pero no anticipemos e! épifonema. Los padres de Etianne viven tácitamente divorciados bajo el mismo techo. E l es un señor, correctísimo por fuera, que. a pesar de frailarse un poco más allá de los cincuenta, no ha renunciado a creer en sus medios de seducción con las mujeres. Alto funcionario. de un vasto bazar de novedades, su trabajo le obliga a tratarlas de cerca y con asiduidad. Su mujer es una burguesita un poco apagada, que se ha resignado a sufrir el oprobio constante que le impone su marido con la ostentación de. sus éxitos amorosos. ¿Éxitos? H a y hombres tan. fatuos, que en cuanto les sonríe una mujer la consideran medio conquistada. E n un París, un empleado de bazar de modas y perfumes está en condiciones, no de rendir a un tipo determinado de mujer, sino de adquirir su benevolencia, activa, lo cual no es lo mismo. N o hay que confundir el trato comercial, aunque no esté prestablecido, con la aventura en que intervienen, desinteresadamente, dos deseos que se buscan o dos curiosidades que se interrogan. Y aquel majadero confunde, por vanidad, una cosa con otra. Su mujer sufre en silencio. ¿P o r amor? í P o r apego a las ventajas de la situación conyugal? Nada de eso; sufre, como muchas mujeres, porque el cariño maternal la ha hecho perder todo amor propio. L a ternura de su hijo único la compensa largamente de las infidelidades de u n hombre que y a no la inspira, desde todo punto de vista, sino una benévola indiferencia. ¿Pero no podrá aquel tipo disimular un poco sus victorias donjuanescas, evitando manchar sus pañuelos con el colorete, de unos labios casi siempre mercenarios? L a dama se contentaría con eso. ¿ÍX, quién es Etianne? ¿Cómo es su alma? Respondiendo el año último a una encuesta de Los Anales, Porto- Riche, el ilustre; dramaturgo francés recientemente fallecido, pedido unos ¡f rancós a aquellos parientes para decía: -H u b i e r a querido ser- Renán. festejar el fausto acontecimiento. Qué líaSe conocieron, Renán y Porto- Riche, en ría un. padre un poco sensible e inteligente un hotel de Ñapóles. E l autor de La vida en esas circunstancias? Echarse a reír, y de Jesús, de regreso de Sicilia, comía en luego, en el colmo de la severidad, amonestar al niño para que no repitiese la farsa. una mesa vecina a la. de Porto- Riche, y eran tales el ingenio y la vivacidad con que el Pues el funcionario del bazar, aquel D o n joven escritor- -todavía ignorado- -se expreJuan grotesco, que se conduce con su mujer como un bellaco y que carece de toda saba ante un auditorio de amigos, que Redignidad en su hogar, toma la travesura del nán, levantándose, le preguntó: niño tan por lo serio, que lo somete a un- ¿Cómo se llama usted, joven? consejo de familia, del cual forman parte- -Todavía no tengo nombre, señor... ¡n o faltaba más! -aquellos miembros de Más tarde, en París, al estrenarse en el la misma casta. Entre ellos figura un tipo Odeón Un drama bajo Felipe II, el filósofo bástante. grotesco, que fué- amigo del padre reconoció en el autor al brillante cav, seur de Etiáñrie en la. juventud, -y que ahora d i de Italia, a quien dijo sonriendo: rige un establecimiento pedagógico, que tie- ¡M u y bien, señor de Porto- Riche 1 Ahone más de correccional que de escuela. ra tenéis un nombre... E l niño comparece ante el tribunal, y es Durante los ensayos de A- moureiise, los juzgado con una severidad, que la intervenactores tenían muy pocas esperanzas en la ción de, la angustiada madre no logra pacomedia. Porel llegó incluso a lamentar el liar. ¿Y qué resuelve el tal tribunal? Nada menos que el confinamiento de Etianne en haberla aceptado, y, si Porto- Riche hubiera flaqueado, es seguro que la obra le huel establecimiento que dirige aquel pedagobiera sido devuelta. Porel tuvo, que resiggo de similor. Y entonces se produce una narse. L a Réjane debía empezar su tournée escena- singularmente patética. L a madre, el 8 de mayo de 1891. L a obra, pues, no se que ha pasado sin protesta por todas las representaría más que trece veces. Portoignominias conyugales, que vive sin. pena Riche tuvo que someterse a todo. n i gloria junto a un hombre que no tiene Pero el éxito fué triunfal. Porel cambió un gesto, delicado para ella, se subleva ante su plan, y pensó substituir a la Réjane en aquella sentencia. la excursión. Pero desistió, comprendiendo- ¡A h eso n q! S i el niño sale de. casa, que nadie haría una Germana como ella, y yo me iré con él... Y o te lo permito todo, prefirió quedarse en París y pagar las todo... ¿me entiendes? pero si me privas indemnizaciones necesarias. E l éxito dé del niño abandono el- hogar para siempre... Amonreuse daba para todo. E l- D o n Juan de bazar cede, y el. conclave familiar se disuelve decepcionado, porque Georges de Porío- Riche decía hace algutodos aquellos, seres, a cuál más ruin, ennos años, hablando de la Réjane: contraban cierto placer atribuyéndose la i n- -L o s que no han asistido al alba de esta vestidura de jueces. comedia, los que no han oído los gritos des. Etianne se entera de lo sucedido por una garradores de Réjane en el segundo acto, criada, y sufre una crisis de lágrimas. L a los que no la han visto agonizar y debaemoción filial, desbordándose, llega hasta su tirse, no saben lo que debo yo a esta mujer, conciencia y le hace hombre antes de tiempo. extraordinaria... ¿Q u é haría yo por mamá? -se pregunta, anhelante- ¿Cómo la demostraría yo Shakespeare y Shaw mi cariño? E n un pueblo sordo- -escribe G. B. S. Precisamente en aquel momento anda su polemizando con Shakespeare las comepádre a los aproches de, una dama rusa, medias primeras de éste habrían muerto hace dio histérica. Aquélla mujer era esposa del mucho tiempo. L a actitud moral es en ellas pedagogo amigo de juventud del jefe de la convencional y adocenada. Las ideas son cocasa. Buen padre el funcionario del bazar, piadas, y, por lo tanto, aunque se exprésela no podía, dejar de ser- amigo leal. ¿Y qué finamente, no tienen el arrollador interés prueba de identificación con los. sentimientos humano de aquellas originales críticas de y los gustos de un amigo se le puede dar a la vida que constituyen el elemento retóriéste superior a cortejarle la mujer? Etianco en sus obras posteriores. L a partitura, y ne se interpone, en la iniciada aventura en 110 el libreto, es lo que mantiene el interés tre su padre y la rusa, y, como es joven y de las comedias shakespirianas. P o r eso, gracioso, vence. E l padre, medio contrito, sólo los críticos musicales debieran tratar se refugia en el hogar. de Shakespeare. Sólo un músico puede comprender el ritmo de sentimientos que consAhí debiera quedar la obra; pero el dramaturgo la h a enriquecido con un. episodio tituye el principal valor de estas obras. L o s comediantes y el público carecen de senque la hace todavía más patética. Etianne tido musical. Cuando se repone alguna cose enamora de veras de la rusa, y ella, pronmedia de Shakespeare, se suprime todo lo tamente cansada de, las ingenuidades de que es posible, y se confía el triunfo a una aquel adolescente, lo abandona; por, otro interpretación extraordinaria, a una actriz hombre más corrido. Y el niño vierte, por famosa, y, sobre todo, a la reputación de el amor. de su madre, sus primeras lágrimas Shakespeare y a la consiguiente sumisión del otro amor: del que da precio- a la vida del público británico, que una vez en l a cuando es puro, y nos hace envejecer previda, por lo menos, es atormentado cruelmaturamente cuando nos traiciona, t
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