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A B C. J U E V E S i i D E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. ya antes se había conseguido, los restos que aún quedan de caciquismo en algunas provincias, puede fácilmente continuar su era de ascenso que tenía- encaminada, desterrando la poca semilla que pueda quedar de las antiguas costumbres políticas, y así lo esperamos del nuevo Gobierno, al que deseamos ver dispuesto a trabajar con todo entusiasmo por la prosperidad y grandeza de nuestro país. Casi estoy seguro de que el mismo I r i- goyen- -último gran caudillo de nuestros tiempos- desengañado de la actitud falsa de sus correligionarios y amante al cabo de su Patria, será el primero en facilitar la solución favorable con todas las seguridades necesarias para evitar el tener que dar al mundo otra prueba de lo que juzgan debilitamiento de nuestra ciudadanía y de la nacionalidad de nuestro territorio. -7. Enrique Faa. -Madrid, 8. -9- 30. Una interesante semblanza de Irigoyen Por ser de gran actualidad copiamos la siguiente semblanza que acerca del presidente derribado de la Argentina se publica en el nuevo libro del historiador mejicano D Carlos Pereyra, titulado Breve historia de América: L o s radicales tienen dos matices o, más bien, dos modalidades, y forman dos agru paciones hostiles: la que sigue los procedimientos de Alvear, ceñido a las pautas de la prudencia, y la de Irigoyen, explosivo, duro y autoritario. N o puede llamársele caudillo, y aún hay críticos que no encuentran en él los atributos del dictador. Pero evidentemente su arbitrariedad y l a preferencia con que hace uso de los medios violentos antes que de los conciliatorios le señalan un lugar entre los que no se resignan a gobernar como simples mandatarios. E s preciso reconecerle cierto buen sentido para salir de crisis peligrosas y para resolver cuestiones abstrusas, lo que no le impide provocar innecesarias dificultades. Irigoyen está muy lejos de ser un estadista, y no quiere resignarse al papel de político. Está poseíd de una fe mística en sus dones para traducir l a voluntad pública, que cree encarnada en él, como sobrino y sucesor de D Leandro N Alem, el venerado apóstol de la Unión Cívica. Cuando Irigoyen estima conveniente romper sus largos silencios de esfinge lo hace empleando formas estrafalarias: N o tengo prejuicios ni prevenciones para nada ni contra nadie, porque son extraños a mis sentimientos y la sublimidad, de la culminante misión que realizo. Y o alcanzaré el supremo ideal para fijarlo con caracteres indelebles en las páginas de la Historia, como la culminación de un destino en las infinitas fases de l a existencia de la Patria... Ahora, y como una justísima vibración de mi alma serena, permítame tener un acento de protesta y decirle: ¡Q u e qué ha de haberse equivocado usted conmigo si mi vida es una unilateralidad absoluta, tallada al cincel de los más nobles holocaustos y de las más austeras idealidades! ¡H a y existencias, a cuyo través fulguran todas las calidades y condiciones de una época, y esa es la m í a! E n cuanto a los móviles que usted me atribuye como determinantes de mis actitudes, su osadía se confundirá con todas las difamaciones que se estrellan contra la más nítida y pura probidad de que haya mención en los anales de la vida pública. U n escritor argentino, hombre de autoridad por el conocimiento que tiene de l a vida pública del país y por el criterio i n dependiente de sus opiniones, el novelista Hugo Wast (Gustavo Martínez Zubiría) ha publicado, en inglés, una semblanza, de i la que traduzco el pasaje m á s instructivo: E l presidente Irigoyen (sin ser un d i c tador) no es un gobernante de tipo constitucional. H a declarado con insistencia que tiene por misión 1 restablecimiento del reinado de la Constitución, pero interpretándola a su modo. Carece de escrúpulos en esa materia. Cuando un artículo consti- tucional se interpone para impedir la afirmación de poderosos intereses políticos el presidente lo viola con tanta facilidad como la del gaucho de l a pampa que destruye un cercado para pasar. ¿E l presidente se p r o pone entregar una provincia a sus partida- ríos? Sale de Buenos Aires un interventor, nacional, asistido de la fuerza pública para que suspenda a las autoridades y haga l a convocación de elecciones, en las que los partidarios del presidente obtendrán una, victoria segura. T a m b i é n le faltan escrúpulos administrativos. S i necesita fondos y; cree que el Congreso se los negará, en vez de dirigir la correspondiente iniciativa acude al Banco Nacional o a cualquiera institución privada, con un resultado siempre satisfactorio, porque el crédito del país eai excelente. Todo el mundo reconoce la honradez de Irigoyen. Pero es un pésimo administrador. N o tiene idea de las condiciones que impone la gobernación de nacionesi grandes y prósperas. Quiere intervenir hasta en los últimos pormenores. Trabaja sin descanso, aun en los días de fiesta; pero, a pesar de esto, los expedientes se acumulan y forman pirámides en su despacho. D e aquí procede la parálisis y l a corrupción. E l déficit se perpetúa, alimentado por el p é simo sistema de los gastos sin autorización, Irigoyen es un anacronismo en 1930. L a imparcialidad obliga a decir que cuando el presidente electo de los Estados U n i dos, M r Hoover, hizo un viaje a la A m é rica Central y a la del Sur, entre las d i versas manifestaciones oficiales con que fué agasajado- -algunas de notoria bajeza y ¡otras de digna reserva, como la de Chile- sobresalió Irigoyen por haber sido el ú n i co que supo encontrar el tono para hablar de potencia a potencia. Si esto es el resultado de la fuerza de un gran país debe reconocerse que Irigoyen la expresó gallardamente. E n esta histórica visita el presidente de la República argentina dio una lección a todos sus colegas. 1 LA R E V O L U C I Ó N E N LA ARGENTINA D e l momento argentino actual E l distinguido periodista argentino don J. Enrique Fau, que se encuentra accidentalmente en España, nos ruega la publicación de las siguientes cuartillas, que expresan su personal opinión acerca de la situación actual de su país, y que nosotros acogemos, naturalmente, reservándonos nuestro juicio sobre la cuestión: Aunque no son muy claras hasta ahora las noticias que sobre el actual momento argentino nos llegan, a juzgar por las contadas que el cable nos ha transmitido, al parecer se dice haberse hecho cargo del Gobierno personas que, si no todas, en su mayoría pertenecen al antiguo partido conservador que durante muchos años rigiera nuestros destinos. E l partido conservador, que tuviera su más fervoroso y fuerte dirigente en el finado Marcelino Ugarte, cuenta como su más decidido continuador al frente del mismo a otro digno argentino, que en nuestras Cámaras ya se hiciera notar, pomo en el foro, por reconocida preparación: el doctor Rodolfo Moreno. E s de esperar de dicha organización política, si los cables no nos engañan, un buen encauzamiento de todos los problemas nacionales, para bien de nuestro país, ya que, afortunadamente hoy, no son nada graves, debido a la situación y riqueza de nuestro floreciente suelo. P o r lo que podemos juzgar por los escasos datos que tenmos, los afortunados organizadores de l a sublevación, -que ya se hacía esperar, cuentan con la simpatía del pueblo y del Ejército, no por l a actuación personalista del ex presidente Irigoyen, sino más bien por l a preponderancia y aislamiento a que parece ser habían sometido a su jefe algunos de sus ministros, Y muy especialmente los del Interior y de Relaciones Exteriores; es de todos los argentinos sobradamente conocido el círculo de hierro que alrededor del primer magistrado habían formado, juntamente con una parte de correligionarios, que gozaban de l a confianza de ambos; de ahí muchos de los favoritismos en los nombramientos del Ejército y de las Embajadas y Consulados, donde últimamente, con el consiguiente perjuicio para muchos empleados que ya llevan en los mismos muchos años de servicios como simples escribientes, a pesar de haber ejercido a veces hasta de titulares, se llegó á nombrar cancilleres a boxeadores e incluso hasta personas que no eran n i ciudadanos argentinos. Todas estas arbitrariedades, de las que muchas sabemos no son del conocimiento n i pueden contar con el beneplácito del ex presidente, hicieron el ambiente favorable a la actual revuelta, a la que se han unido muchos de los descontentos, que inútilmente esperaron el nombramiento ofrecido en l a época de las elecciones, además de las fuerzas opositoras, que iban contemplando la actuación ruinosa de dichos elementos irigoyenistas, y que, como buenos patriotas, interrumpieron a su debido tiempo. S i como creo, los actuales ocupantes del Poder cuentan con la simpatía del pueblo y el Ejército, esperemos de ellos una buena obra de prosperidad para nuestra nación, y que a su tiempo se estudien y reparen las faltas graves, que fueron l a mayor causa de llegar al estado de cosas que motivó el alzamiento. Nuestra situación actual no puede equipararse, como muchos creen, a la de otras naciones americanas; nuestro país, de una riqueza incalculable y de tan fácil asimilación para las cosas que representan bien o prosperidad, alejando nuevamente, como i Disposiciones del Gobierno provisional Buenos Aires 10, 1 tarde. E l Gobierno provisional ha decretado la disolución del Ayuntamiento y ha dictado numerosas medidas relativas a l a gestión administrativa ñ o r- mal del Banco y l a Caja de Conversión, t Irigoyen iba a ser trasladado a Bahía Blanca Buenos Aires 10, 3 tarde. E l Gobierno está convencido de que el ex presidente señor Irigoyen, que continúa en el Hospital del séptimo regimiento de Infantería, en L a Plata, simula estar más enfermo de lo que se encuentra en realidad, buscando con esto, el aparecer ante el pueblo como un mártir. Por esta razón, el Gobierno ha acordado que dos médicos oficiales vayan a dicho hospital y dictaminen acerca del verdadero estado de salud del ex presidente. Tenía el Gobierno el propósito de que el Sr. Irigoyen fuese trasladado a Bahía B l a n ca, a bordo del crucero Belgrcmo y escolta I EL NORTE Compañía Anónima de Seguros Fundada en 1840. Incendies, Accidentes, Robo, Lunas. D i r e c c i ó n para E s p a ñ a IiOS M A D R A Z O 20, M A D R I D Teléf. 10055.
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