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A B C. VIERNES 12 D E SEPTIEMBRE DE 1930. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 6 los escritores que han llevado a cabo una tarea análoga. Tened entendido, queridos coterráneos, que valorizar una provincia es valorizar todo lo que se contiene en su á m bito; es valorizar la industria, el comercio, Jas producciones de l a tierra. Los efectos del esfuerzo del escritor no son inmediatos pero el espíritu está por encima de todo; el espíritu manda en las cosas; sin espíritu, sin libertad de espíritu, no puede haber progresos materiales. Y el esfuerzo gigante que ha realizado M i r ó es como una poderosa y milagrosa levadura que h a r á prosperar todo lo demás en l a tierra nativa. Y lo h a r á antes si antes nosotros, los obligacionistas de Miró, los que hemos suscrito las obligaciones del afecto y de la admiración, nos apresuramos a realzar la memoria del escritor y a hacer, de un modo positivo y sólido, lo que es preciso hacer, y lo que todos, los alicantinos de la capital y los del resto de la provincia, tenemos el deber i m perativo de hacer. A h o r a se está preparando l a creación de, un organismo que confedere las tres p r o- vincias: la de Castellón, la de Valencia y la de Alicante. Y ese organismo será un artilugio m á s molesto a los ciudadanos e ineficaz en lo político, si no se principia por donde se debe principiar: por dar cohesión espiritual a las tres bellísimas hermanas. E n lo que respecta a Alicante, yo he de l a mentar la inatención tradicional de mis coterráneos en punto a ansiedades intelectuales. Castellón es, de las tres. provincias, la que al presente marcha a la cabeza en punto a estas ansias de cultura. Que imiten esos nobles esfuerzos sus dos hermanas. Que los alicantinos aprovechen este trance doloroso, el de la muerte del gran escritor, para dar comienzo a esa obra de cohesión espiritual, sin la que sería ineficaz cualquier otro i n tento. L a tierra alicantina es una de las más hermosas de E s p a ñ a está desconocida t o d a v í a los libros de Miró, escritor selecto, escritor para pocos, no están lo bastantemente difundidos. R e p á r e s e en que hasta hace treinta años el paisaje de Castilla no existía; todavía los paisajes de Tierra de Campos y de la Mancha son paisajes de los que se habla con indiferencia, siendo tan bellos. E l paisaje de Alicante- -todo grises suaves, de una finura maravillosa- -ha sido revelado por M i r ó A sus coterráneos nos toca valorizar esa valorización. Y tanto peor para todos nosotros, queridos paisanos, si no lo hacemos. Tanto peor para nosotros, los obligacionistas de M i r ó si no pagamos las obligaciones que hemos suscrito. AZORIN literatura no tiene derecho a expresar subjetivamente aspectos de la realidad, sino que debe encarnar los postulados mayores del comunismo para que sigan a l escritor las masas. De. otro modo, esas masas no. lo leerán. E l escritor posee el don de personificar los millares de rostros de la muchedumbre, y si vuelve la espalda a esos, rostros está condenado moraimente y a la indiferencia general. Por tal imposición política, por imponderables de carácter y porque el cataclismo desilusionó y atizó las almas juveniles, se presenta l a literatura bolchevique informe, unilateral y desconcertante. A los primeros días del furor g r a f ó m o no, de la propaganda, gráfica con textos de improvisados intelectuales proletarios y soldados del encumbramiento, ha seguido un período de menor estridencia, en el cual se destacan escritores que satirizan las komunas y el colectivismo agrario, complemento dé l a nacionalización del comercio y las i n dustrias. Hilachos del naturalismo gogoliano y del desgarro plebeyo de G o r k i hilvanan, con hebras del viejo ropaje, la moderna vestimenta literaria, pero el tejido es malo. L o s temas de los escritores bolcheviques se diferencian de los preferidos por sus antecesores, y el estilo cortante, seco, c i nematográfico, con los giros y supresiones de la nueva ortografía, es confuso y t r i vial en los costumbristas. V a n en línea de gastadores de la tropa literaria Iwanof, P a n teleif, Romanof, Katayef, Gladkof, L i d i a Seifulina, Pilmiath y varios aún menos populares que el cuentista Zoszczenko. Inferior a los escritores citados, su pluma, que d i buja con sarcasmo las cosas grotescas y ABC E N FRONTERAS ESLAVAS Literatura bolchevique ¿Q u é huellas ha dejado en la literatura rusa la convulsión revolucionaria? ¿E x i s t e vra trazo de unión psicológico entre las obras de los noveles autores y los de antes de la guerra, el trazo de un mismo origen de tierra y de raza? Las artes soviéticas vienen al mundo con el pecado original de l a utopía comunista y de su presión, y se escribe posponiendo el talento, la inspiración, al canon del arte bolchevique Quienes no se, adaptan, al sistema emigran, y los que se quedan han de atenerse a la opinión subernamentál, aue declara; L a Buen camión rápido. Mariano Sancho, S. A. Martínez Campos, 9. Teléfono 32623. I EI EGACIÓN CENTRO: TOTJKON LUCHANA, 27 BROCKWAY EJ público debe leer diariamente nuestra sección de anuncios por palabras clasificados en secciones. En ellos encontrará constantemente asuntos que pueden interesarle. tristes, hace reír a las masas, y las entrelíneas de sus narraciones cosquillear en la conciencia o el sentimiento populares. Caracterizan la literatura bolchevique dos de sus elementos primordiales: es uno que la colectividad, no el individuo, da asunto y eje a la novela. P o r ejemplo, en la de Gladkof titulada Cemento la acción se desenvuelve en una colectividad de obreros. L a de Seifulina Estiércol, en una de aldeanos, y ambas estudian momentos históricos de la psicología de las masas: el de deslumbramiento revolucionario y el siguiente de enemistad entre el campo y las ciudades, que impone una nueva organización del trabajo. Son los temas del momento, la lucha por la implantación del colectivismo agrario, que prolongan, en el libro, el tedio mezclado; a l horror de l a atmósfera, y como los asuntos son novelables o no lo son, resulta que lo forzado de ellos paraliza las alas del talento, que ha de sentirse libre para manifestarse grande. r. L a otra característica sorprendente de l a producción intelectual bolchevique es el h u morismo. Se tiene la impresión, al conocer las m á s graves obras de los escritores actuales, que ni los asuntos que tratan, ni l a vida, n i l a muerte, ni nada, les preocupa o importa. H a y algo de falsete en su voz, un vago criczetüó, que les impide escribir en serio. Acaso con ligereza y broma ocultan los verdaderos artistas su. insinceridad y las conturbaciones de su alma... Seifulina, mujer de sensibilidad, describe las horripilantes escenas de Los sectarios, l a lucha de las fanáticas sectas ancestrales y los bolcheviques, y las espolvorea con sal, l a gruesa sal del chiste moscovita- -pan sin harina, podríamos denominarlo. E n la novela Lamento, de las m á s hondas del seudosentimental Gladkof, también el humorista salta al rostro del lector, cual mosca terca que nos persigue e impacienta. Y en la novela costumbrista de Zamiatin quita fuerza a la sátira de la cultura inglesa- -símbolo de la burguesía para Zamiatin -el grotesco estilo en la caricatura de los personajes. Sí, s í el humorismo eslayobizantino es salsa densa de la novela bolchevique, y para mi paladar es amarga la salsa... Reminiscencias tolstoianas, otras de B a l zac y de Dostoiewsky pasan como aliento imperceptible por las m á s acabadas obras de los autores de hoy; pero en general su talento, su técnica, sus predilecciones artísticas y hasta su vario temperamento vibran nerviosamente arrítmicos, acusando una pulsación excesiva a veces, seguida de la patológica depresión. Hasta que la histeria bolchevique no cese, seguirá la literatura siendo espejo del tropel sociaí, de lo efímero de las formas y, de las tendencias transitorias, perdiéndose en la corriente eterna del pensamiento y del sufrimiento humanos. E n la fuerza insondable de la Naturaleza, en la fascinación de los paisajes- -que describen hermosamente los rusos- -y buceando en el material humano, continuará marcando trayectorias de fuego y luces de bengala la literatura agitada por el cataclismo revolucionario. Después... sabe Dios cuándo, encalmado el océano, se despejará el horizonte, y las naves que navegan en él i r á n lejos... Unas h a r á n definitivamente rumbo al A s i a de Stalin y otras, con el cargamento de oro y berilos, de tesoros inéditos del genio moscovita, i r án a recrear el cansado Occidente. SOFÍA CASANQVA Polonia, septiembre, 1930.
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