Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 13 D E S E P B R E D E 1930. NUMERO 10 C T S SUELTO ABC CERCANA A T E T U A N S E V I L L A DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G É S 1 MOSEXTO N. 8.648 REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. blarse ni consentir parásitas hierbas, escue- juego de palabras, haber indicado, acusado tos en su columna de cuñas, y, ya en ló alto, la existencia del Secreto suyo. Es inexcusaarqueaban sus ramas como para recoger a ble intentar la captación del Secreto de E l los que no ascendieron como ellos. Y al cabo che. Nunca por obra de elementos eruditos El secreto de la momia de dos o tres siglos el vendaval los tronEí famoso palmeral está poblado por sí chaba o el rayo los aniquilaba. ¿No sabíais con fichas. Esos no son resucitadores de momias, sino mismo, y apenas le acompañan unos hor- que son muchísimas las palmeras que mata sus enterradores definitivos. Alguno llegó a telanos. el rayo? la iglesia de Santa María en la reciente caResulta de ahí un espectáculo misterioso Cambia el paisaje. Y el oasis se transforma nícula, limitándose a presenciar el ensayo, en su claridad. Junto a las casas rumorosas de la más palpitante vida, y a las innu- en algo más valioso que un arbolado hospi- que se celebra a puerta cerrada. No le atraía merables fábricas que relevan sus equipos talario y que el botín abandonado por una la colaboración de los miles y miles de denoche y día, con que no se interrumpe el caravana. Los supuestos faquires cámbianse votos, embriagados una hora con una alutrabajo, se extienden los huertos, cada uno en princesas. Por. donde cuanto atañe ai cinación de los tiempos de la Reconquista, con miles de palmeras tras sus respectivas país gana en seducción armoniosa. Y los estupenda masa que de repente se desgarra tapias, y todos ellos sumergidos en sil pro- fortuitos hallazgos en la entraña de las fae- el pecho con un alarido como un rayo. A pia quietud, aparte la luz de este país, que nas, que así se llaman las fincas rústicas, ellos, a los sabios de papeleta, lo que les los antiguos llamaban reino serenísimo del adquieren un significado distinto al de piezas importa es clasificar, catalogar. E l número curiosas de un conglomerado heterogéneo: de; lanzas, en el cuadro velazqueño. Y por aire. Dichas tapias, inacabables y lisas, con su son- una parte, de un conjunto que interesa el contrario, lo que deseamos las gentes enlucido, sin rejas ni otros episodios, al le- estudiar en. su, plenitud. Elche, al lado de su sencillas es apasionarnos todavía más por el vantarse unas frente a otras, en virtud de gran riqueza, obtenida con su laboriosidad alma ibérica, de la que tanta porción corressu paralelismo, forman rutas en que el pol- y con su ingenio, posee esos vestigios insigvo sestea, por nadie transitadas, salvo el bo- nes del Oriente, de Roma, de la Edad Me- ponde al oasis levantino. rrico moruno y su asno, y tal muchacha dia; desde luego, ya señalados incluso por FEDERICO GARCÍA S A N C H I Z con el cántaro a la cadera. La tierra es ha- las guías elementales, y hasta habiendo morina, y sobre su blanda albura las palmeras, tivado un museíto arqueológico. No se trata muchas de las cuales comban su tronco ha- de eso. No importan nada las excavaciones, cia el camino, como el arrodillado dromeda- labor sencillamente auxiliar de lo principal: A D V O C A C I O N E S rio su cuello, tejen una extraña red de som- la revelación del secreto de la momia del bras descarnadas y serpentinas en un lim- vendaje en murallas. D E V Í R G E N E S SEVIpio matiz violeta. Cuando uno de los muros Elche do la Dama desterrada y prisionei LLANAS asombra con geométrico recorte, un triángulo, por ejemplo, la suavísima carreteri- ra en el Louvre, que la compró como si aún ta diríase que se ha mojado la punta de un existiesen los antiguos mercados de esclaLa de la Luz, de San Esteban lienzo; tanta, es la impresión de frescura de. vas. Esa Dama, cuyo enigma vence al de la Entre todas las advocaciones con que se la diáfana opacidad. Gioconda. E l único drama sacro que se reYo no sé si, debido a la espontaneidad vpresenta en la cristiandad, desde el si- designa a la excelsa Virgen María, es la oriental del panorama, complicada luego con glo x i n y en la iglesia, como entonces, y con de la Luz la más peregrina y poética. Porlas sombras en jeroglífico, y la apariencia música polifónica, que emula a veces a Pa- que, ¿qué don de la Naturaleza, con poseerde ropas dormidas en sus pliegues que tiene lestrina, y a pesar del Concilio de Tvento, es los tan maravillosos, podrá igualarse al de el polvo; sea por lo que sea, no puedo des- el Misterio de ¡a Asunción de la Virgen, la la luz, a cuya presencia todas las cosas se prenderme de la sugestión, peregrina, y por enorme emoción ilicitana de las- tardes ¡ca- iluminan y resplandecen y todo lo bello adlo demás encantadora, de que el paisaje está torce y quince de agosto. Se ha conservado quiere mayores encantos y hermosura? Luz vendado. Lo está, con el vendaje de sus por maravilla a través de las centurias. E l es brillo y resplandor, destello y claridad, tapias, evocador del de las momias faraó- pueblo sabe por coro sus versos en lemosín, reverberación y lumbrada. Es sol y estrella, nicas. y los emigrados de Argelia acuden todos los alba y crepúsculo, aurora y mediodía. Todo E l juego plástico de la imagen, conduc- veranos, como si fuesen redimidos de los lo que enciende, y quema, y deslumhra. tor en seguida de la intuición, cuando no baños en que sufrieran encadenada esclaviAplicadas estas ideas, que son como los les confunde la simultaneidad, descubre y en- tud. Como estos síntomas, de una formida- más encantadores atributos, a la belleza de trega la clave del lugar maravilloso. E l día, ble calidad espiritual, hallaremos con abun- la Virgen, adquieren mayor fuerza de exse dice en los manuales, es el oasis, el mode- dancia en Elche, y, sin embargo, a excep- presión y de evocación, y nos ha cen a la lo de oasis. Hállase, efectivamente, solitario ción de los eruditos, nadie los conoce ni aun Señora aún más llena de gracia, ofreciény acogedor, en mitad del yermo, de las este- presiente. Elche, para España y el mundo, dola a los ojos fervorosos como rodeada del pas irritadas por la insolación, de las lomas se reduce a la curiosidad de un bosque de más resplandeciente y sublime nimbo de pedrizas y con caries, de aquellas montañas palmeras, de interés geográfico, y a la in- gloria. miniaturadas por la distancia, de tonos. mal- dustria de la alpargata, con sus derivados. Y a Cornelio, cantando las alabanzas del va y carmín, que cierran el horizonte casi El que más, sabe que con los dátiles produ- rostro de María, se expresaba de ejsfa manecon un cristal de roca, y en cuya aristas ce granadas, singulares, por. cierto, al ex- ra: Luces del alma, soles del enténdimionel cielo afina tanto su azul que la luz nos tremo de que no tienen osecicos... Y corre to, antorchas de. l corazón, astros del ánimo. mira. Creeríase que Elche, único en el osario por ahí un álbum de tarjetas. postales... ¡Oh, rostro! ¡Oh, cielo adornado y como del mundo que lo envuelve, verde que se deestrellado con tantas y tan divinas luces y rrama y riza en torno a la enorme media Fué Alemania quien se interesó por el antorchas! ¡Oh, rostro con rastros de dinaranja añil de la iglesia de Santa María, Misterio, editando, en parte, su música. vino! es uri fardo, el más rico envoltorio de mer- También algún coro ruso. Por fin, entre La Virgen de la Luz, que se venera en cancías exóticas, que hubo de abandonar nosotros, y después de Pedrell, Osear Es- la iglesia filial de San Esteban, de cuyo últina legendaria caravana del pasado, muerta pía, Salazar y Falla. A la última represen- timo nombre toma el suyo e l simpático y de sed, en un día de viento, el viento ago- tación, hace cosa de un mes, asistieron el típico barrio, es una preciosa escultura de biante, insultante, blasfemo, del Sur. Y ahípintor Sert, Utrillo, López Mezquita, mon- singular mérito. Se cree que, como la del se encuentra el tesoro fabuloso con riesgo sieur Henr. eau. E l año pasado acudió Ga- Niño que lleva en sus brazos, débese, a los bude corromperse o del pillaje. E l palmeral, briel Miró, y estaba en la tribuna de los riles de la egregia Roldana. que viene de los fenicios, había acabado por ediles. E n fin, comienzan las miradas inteOstenta en la mano derecha un cetro, formar un bosque, absorto, ajeno a la col- ligentes y afectivas a posarse en el catafalco mena industriosa de la población, no de ár- donde muere la Virgen y los ángeles se la símbolo del poder que ejerce. sobre los esboles, sino de faquires. Soportaban éstoscon llevan al cielo en cuerpo y alma. Pero otro píritus y corazones devotos, y luce riquísimos túnica y manto de seda blanca, con resu inalterabilidad la sequía, aliviada de cuantío en cuando por un riego salobre; iban ele- día hablaremos del Misterio de Elche, que lucientes- bordados de plata y magníficas covándose jsomp én un ejempto moral, sin do- hoy sólo quisiera, si se me permite; el fácil rona y ráíaga del; mismo metal. TALK 1 ES 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla