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N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOt I t SEXTO. ABC vida un promedio de dieciocho horas diarias. N o es de extrañar que despertase l a admiración de todos desde el primer momento. L o s profesores del Instituto de Santander, su ciudad natal, asombrábanse de la precocidad de aquel muchacho, para quien no existían dificultades. E n los ratos de asueto, lejos de dedicarse a los juegos i n f a n t i les, frecuentaba la librería de Hernández, en cuya trastienda reuníase tradicicnalmente una grata tertulia literaria. Y a en posesión del grado de bachiller, y NUMEROEXTRAOR. D I N A R I O 20 C E N T S AÑO V 1 GESIMO SEXTO. Muertos ilustres contemporáneos. DON MARCELINO MENENDEZ Y PELA YO AS últimas palabras de Menéndez y P e l a yo- -merecedoras de eterna recordación, porque encierran l a síntesis de su gloriosa v i d a- -f u e r o n estas: S i e n t o m o r i r dejándome tantos libros por leer en el mund o E s t e insaciable afán de la lectura fué la ilusión de su existencia. D e niño, a la edad en que sólo se v i v e para la travesura y el bigardeo, devoraba cuantos libros caían en sus manos, y muchas veces su madre, doña María Jesús Pelayo, apagábale la luz del dormitorio para evitar que se pasase la noche leyendo, después de h a ber leído todo el día. Dotado de memoria prodigiosa, retenía fácilmente l a s copiosas lecturas. E n plena infancia recitaba del principio a i fin el Quijote, l a Historia de España del padre M a r i a n a y l a B i b l i a E n sus últimos años recordaba el extracto de todos los libros que había leído y señalaba las páginas de cada uno que contenían el pasaje que más le hubiera interesado. E r a un caso portentoso, único. Reíase él de este don con que l a Naturaleza habíale favorecido, repitiendo que l a memoria es el talento de los tontos P e r o es que, además de esta facultad, ya de por sí meritísima, poseía en alto g r a do las otras dos potencias del alma, pues si su entendimiento era prodigioso, acompañábale infatigable voluntad para el estudio, al que dedicó de por L resuelto a estudiar Filosofía y Letras, no quiso su padre enviarle a M a d r i d por no ser de su agrado Jas ideas de algunos catedráticos que habían de ser sus maestros; y como en Barcelona residía el doctor L u a n co, paisano y grande amigo del progenitor del futuro polígrafo, a Barcelona marchó éste, y allí fué discípulo predilecto del gran Miiá y Fontanals y trabó amistad estrecha con Rubio y L l u c h J a i m e Gres, los hermanos Bertrán y Bros y el gran poeta balear Costa y Llobera. E l traslado a M a d r i d del doctor Luancó hizo que con él viniese el joven y meritís imo estudiante. P e r o no terminó su carrera en la U n i v e r s i dad Central, a pesar de ello. Desempeñaba l a c á t e d r a de Metafísica D Nicolás Salmerón, de ideas totalmente antagónicas a las de Menéndez y Pelayo. E r a Salmerón uno de los más firmes baluartes del krausismo en Españ y D M a r c e l i n o s e n t í a innata repulsión hacia K r a u s e y sus secuaces. D i cese que el profesor, para quien no pasaron i n advertidos estos sentimientos del discípulo, manifestó que suspendería sin el menor escrúpulo a todos sus alumnos que no llegasen a comprender las sublimidades del filósofo tudesco, continuador de Schel l i n g y H e g e l ¿Fueron ciertas estas manifestaciones de Salmerón, o hubo tal vez algo MENENDEZ Y PELAYO E N SU ESTATUA E N LA BIBLIOTECA DE MENENDEZ Y PELAYO, DON M A R C E L I N O E N LOS Ú L- JUVENTUD SANTANDER TIMOS AÑOS D E S U V I D A
 // Cambio Nodo4-Sevilla