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DON PABLO LUNA PIDE UNA D E SUS PARTITURAS EN E L ARCHIVO D E LA SOCIEDAD D E AUTORES LAS OBRAS MUSICALES D E L MAESTRO LUNA, APILADAS, CON MUCHO D E LA ESTATURA D E L MÚSICO EXCEDEN días al levantarme hago en él anotaciones de temas, que luego desarrollo. ¿Se presentan muchas dificultades en el curso del trabajo? -infinitas. Para ser compositor hay que tener verdadera fe. A l concebir la idea musical se concibe un poco de su sentido orquestal; p e r o l u e g o hay que pensar forzosamente en la sensación que ha de producir en el público, en su relación con el personaje, l a r o p a que viste, la época y la situación en que se ha. 11 a. Después hay que armonizar, y, por último, instrumentar, que es una labor que requiere una paciencia de celda. I- a música no se parece a nada. A este respecto, le contaré una graciosa ocurrencia del maestro Lleó durante una c o n v e r s a c i ó n con el maestro Vives. Comparaba éste l a l a b o r del libretista con l a del músico, y lanzó la frase: L a música no se parece a nada a lo que repuso Lleó: Estás en un e r r o r Fíjate en que i n m e diatamente de comenzar a sonar la orquesta empieza a decir todo el mundo: Á qué se parece esto? Y te- nía razón Lleó, que, al par que algo ingenioso, dijo una gran verdad; todo el mun do áe considera capacitado para encontrar analogías en las obras musicales. ¿Hasta qué hora trabaja por las mañanas? -S i no tengo Junta en la Sociedad de EK LA COP 1 STERIA D E LA SOCIEDAD Autores, de la que soy vicepresidente, trabajo hasta las dos y media. De todas maneras a esa hora siempre como en familia. ¿Siempre? ...Casi siempre; pero lo que suplico es que se haga constar que no como mucho. Esta gordura mía se debe únicamente a la satisfacción. Y el popular compositor sonríe beatífico y satisfecho, en efecto, de sti gordura a lo Balzac, a la mariscal J o f r e a lo Eduardo H e r r i o t a lo Pierre Benoit, a. lo Luciano Guitry, a lo maestro Caballero, de su gordura, que es, al fin y al cabo, la gordura de los hombres ilustres, a los que. según H e n r i B e r a u d- -otro gordo i n s i g ne- D i o s d o t ó de tales grasas para que su carácter no tuviera rozamientos. Bienaventurado este hombre gordo, que nos trae en su música el romanticismo que no saben traernos, los flacos y que a través ríe su volumen deja ver amores rom á n t i c o s, tesos furtivos, góndolas, serenatas y escalas de seda. ¿Reposa después de comer? -Jamás. A u n q u e