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EL I L U S T R E COMPOSITOR PASEA CON SU AHIJADA POR E L JARDÍN BOTÁNICO. (FOTOS ALFONSO) estoy convencido de que el poco dormir, los ejercicios violentos, el régimen y los deportes también engordan. ¡L o que esta de D i o s Después de comer salgo a l ensayo, si l o hay, y si no a l a tertulia del café o del Casino, donde permanezco hasta las cuatro o cuatro y media de la tarde, hora en que me reintegro a l trabajo. ¿H a s t a qué hora? -H a s t a las nueve; y a este propósito debo hacer confesión de u n v i c i o de noctámbulo, del que y a he logrado librarme. Antes, lo mismo en invierno que en verano, durante el trabajo de cuatro a nueve, cerraba las persianas y hacía uso del alumbrado eléctrico, porque no sabía trabajar con la luz natural; esto me acarreó perjuicios para la vista. H o y aprovecho para m i trabajo todas las horas de sol. ¿C e n a en f a m i l i a? -A l g u n a s veces; otras lo hago en el café de Castilla, y desde allí voy á los teatros, asisto a los estrenos, debuts o inauguraciones, y estoy, en suma, hasta las dos y medía de ¡a madrugada, hora en que vuelvo a casa. -I Trabaja de madrugada? -Nunca. ¿L e ocupa mucho tiempo- la vicepresidencia de la Sociedad de Autores? -M e proporciona trabajo, porque he en- trado con un g r a n deseo de hacer algo por l a Sociedad. Cada día es más ardua la l u cha entre sus intereses y los elementos del teatro, y no se crea que esta profesión de autor es tan productiva. Cerca de siete m i llones anuales recauda l a Sociedad, y la prueba de lo repartidos que están es que este año, con arreglo a los nuevos Estatutos, se ha nombrado una comisión de las cinco primeras recaudaciones para que dictamine en casos de gravedad, y l a primera de estas recaudaciones es de 220.000 pesetis siguen de 180.000, 150.000 y así hasta la quinta. Cualquier médico gana más. ¿Confía usted en que el cine sonoro... -S e triunfará económicamente. L a Sociedad quiere crear una oficina de Derecho internacional que se relacione con este asunto. E l triunfo en a película sonora será del que acierte; pero faltará el calor del estreno, tan imprescindible para el público español, que nada hay comparable como recibir personalmente el fallo de los espectadores, ahora que la recaudación de los autores y a podrá compararse a l a de los médicos. -L a de usted es importante. -P e r o injusta aún. L l e v o estrenadas ciento cincuenta y dos obras, y todos los años tengo que trabajar como si empezara, j Empecé a estrenar a fines de 1909! ¿M u c h a labor preparada? -M u c h a pero quizá se retrase, porque me hallo pendiente de unas películas y es probable que este mes tenga que i r a París para hacer Molinos de vit. nió. También tengo en perspectiva la filmación de Los cadates de la Reina, que hará P e r o j o para N o r teamérica. Y y a sabe usted cómo pasa el día el maestro L u n a H a y sin embargo, algo más que el maestro c a l l a un detalle íntimo en el que le ha sorprendido el objetivo de A l f o n s o algunos días nuestro eminente músico huye del papel pautado y, como nota lanzada al viento, se desprende de esa pila de partituras que levanta m á s que él y que constituye la prueba de su laboriosidad, y pasea por a l gún jardín público con Mimí, la nena encantadora, de la que basta una sonrisa para dar al traste con la mejor idea musical y el más formidable proyecto artístico, del maestro, y allá. se. van los dos como una nota suave sobre un robusto acorde y cantan el dúo de su infantilidad; la de esta mujercita que arruga el entrecejo al hacer una pregunta sobre botánica y l a de este niño grande, que deja ver a través de su volumen amores románticos, besos furtivos, góndolas, serenatas y escalas de seda. LEANDRO BLANCO
 // Cambio Nodo4-Sevilla