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mente, por los deservicios que ha ¿Cuál era el p r e g ó n? C o m o hecho a l Rey. Pero es que el prepregonero que era y es en l a dicha gonero, otra pregonero, que, a lo villa de Valladalid- -sigue diciénque parece, fueron varios, trabucó donos en estas mismas p a l a b r a s l a palabra una vez, y dijo en l u nuestro hombre- fué el que apregar de deservicios, servicios, equi gonaba cuando llevaban a l dicho vocación tremenda y propicia para maestre a degollar, y que decía el que exclamara el maestre, según pregón: E s t a es l a justicia que dicen los historiadores: D i c e s manda hacer nuestro señor el Rey verdad; por muchos servicios que a este cruel tirano y que así lo yo he hecho a l R e y me manda de ¡levaron hasta la plaza de la dicha gollar. villa- -transcribo el documento con ortografía moderna- -por los luga ¿P e r o qué m á s? S i aun l a feres acostumbrados, y l o subieron cha de la muerte de D A l v a r o se en un tablado que estaba hecho en equivocó en el mismo epitafio del la dicha plaza, y l o degollaron y sepulcro donde yace su cuerpo en te cortaron la cabeza, y l a pusie 2 a primada Catedral. ¿Q u é de extraño es que l a confundan y disron en u n palo muy alto de l a d i cutan cronistas e historiadores? cha plaza, adonde estuvo ciertos días. Preguntado cómo l o sabe lo O t r o tanto sucede con el lugar que dicho ha, d i j o que l o sabe poren que culminó l a tragedia. que lo v i o y apregonó y pasó ansí- ¿V e usted esa cadena? -os como dicho h a dirá acaso u n amable cicerone que os h a salido espontáneamente al Pero, ¡ay! que este m i s m o tesver que os detenéis; en l a plaza del tigo que nos cuenta todo lo que Ochavo remirando sus soportales ocurrió se equivocó en su oficio, y como en evocación y recuerdo- noblemente l o declara, bien que l a Aquí fué ajusticiado D A l v a r o equivocación valió al condestable ¡de L u n a para salir por su dignidad herida, VALLADO- LID. PATIO INTERIOR D E LA CASA DONDE PASO E L E l caso es que en este punto casi con el pie en e l infamante tatambién hay controversia, bien que blado de su suplicio. CONDESTABLE LA ULTIMA N O C H E intranscendente. ¿F u é en este l u V o l v e d ahora sobre el documengar donde se alzó el taklcdo sobre el que se Rey que se titula, nos da pormenores íntito que a l a vista tenéis. S i n duda que lo bamboleó l a cabeza del condestable, aquella mos de l a v i d a de los Reales esposos. L a leeréis fácilmente. cabeza de rostro recién rasurado para señora Reina doña María, mujer del dicho ¿P e r o cuál fué esa equivocación? P o r ser segada por el verdugo? ¿O fué e n esseñor R e y D Juan, no podía hacer vida que los escritos de l a época y otros a n totro? Aquí, era realidad, y a no- hay duda. con el dicho señor Rey a causa del dicho tiguos documentos consignan otra también E l espontáneo explicador te habrá señalado, maestre... que mereció l a réplica inmediata, aunque siguiendo la tradición, la plaza del O c h a v o mansa, de D A l v a r o ¿P e r o fueron tantos y tan execrables los pero no fué ahí, sino en la plaza M a y o r sePues fué que el pregonero en vez de de- delitos del maestre? ¡E t e r n a pregunta! E n gún asegura la historia documental con esos cir cruel t i r a n o como se le había maneste viejo papel que tengo en l a mano hay, mismos testigos: el pregonero, el joyero, ei dado que dijera, d i j o una vez, por y e r r o por contera, una carta del Rey Juan II, lencero, el pajecillo, sin posibilidad de buscar A este cruel tirano traidor y que entonuna extensa carta, no desconocida de los otra interpretación a l a plaza de la villa. ces el dicho maestre d i j o a este testigo: eruditos, e inserta en la crónica de aquel Duda, incertidumbre, controversia, error. M i e n t e s cruel tirano sobre la corona real, Monarca. E l original de esa carta, si no es E r r o r hasta en el pregón del pregonero... si, mas traidor, n o Y que este testigo apócrifa, lo firmó de su puño y letra el Y es que l a tragedia de D A l v a r o de nunca más lo d i j o Rey en el mismo mes que se ejecutó al L u n a desde la primera escena hasta la úlcondestable. ¡S i l a serenidad y la justicia M a r a v i l l a el noble arrepentimiento, por tima, es u n p o c o enigma, s i n nada inconla hubieran d i c t a d o ¿Qué más proceso su equivocación, del pregonero Hernando. trovertible y cierto fuera de ser en l a H i s ni que más pruebas que esta acusación del E l se equivocó y lo declara paladinamentoria, mejor dicho en la vida, el ejemplo R e y? D e ser ella cierta y auténtica nada te con l a afirmación muy ufana, para su más eficaz de lo ¡que! son y a qué vienen a cuesta creer el dicho popular expresado entranquilidad, de haberse equivocado. parar las grandezas humanas, para pensar tonces de que el condestable era más que Aún todavía, como a los otros que deun poco, elevado el pensamiento a más a l el Rey, que no tenía más cargo que e! claran, se l e pregunta si al condestable se tas regiones, en lo efímero de l a gloria tede c o m e r le formó proceso y se le probaron los derrena, -en l o quebradizo, por fuerte que sea, P e r o la duda, la confusión, el yerro m i s litos supuestos. A esto, naturalmente, con del poder mundanal. mo, persisten hasta en los más pequeños toda honradez, dice que no sabe una paFRANCISCO MENDIZABAL episodios del suceso. labra. (Fotos Carvajal. E n cambio, el joyero Uberto, joyero del A l condestable se le condena, natural- SI OS DETENÉIS EN I. A PLAZA D E L OCHAVO, REMIRANDO SUS SOPORTALES COMO E N EVOCACIÓN Y R E C U E R D O SIN POSIBILIDAD D E BUSCAR OTRA INTERPRETACIÓN A L A DE L A V I L L A COMO AFIRMAN LOS TESTIGOS PLAZA
 // Cambio Nodo4-Sevilla