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S m c. M A R T E S 16 D E E P T I E M B R E D E 19.30. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 10 C 1 NEMATOGRAF O SONORO Una película sin imágenes E l cine sonoro trae en jaque a l a crítica; lejos de gastarse su novedad, suscita cada día mayor número de encuestas y opiniones. De Bernard Shaw a Pirandello, pasando por Clément Vautel, cada cual le proporciona su caricia o su arañazo. Pero a esa tan monótona pregunta: ¿Q u é piensa usted del cine hablado? el cineasta alemán Walter Ruttmann acaba de dar, sin palabras, una respuesta categórica con su último film, Week- end, película sin imágenes. H e aquí el genial exceso, que debe de volver los juicios a una justa medida. S i la imagen existió fuera del sonido, ahora el sonido prescinde de la imagen. H a s ta este momento la imagen lo sugería todo: palabras, sentimientos, ambiente. E n Weekend el centro vital lo constituye el sonido. E s una sinfonía nueva- juego acústico lo llama su autor- en la cual, captados por el procedimiento del cine sonoro los rumores cotidianos, el ruido de máquinas, el lenguaje de la Naturaleza, las expresiones formularias, el eco de l a vida toda, parcelada entre seres racionales e irracionales, se funden en una composición magníficamente orquestada. Y a en su obra anterior, La sinfonía del mundo, Walter Ruttmann paseó nuestro oído a través de universales armonías, enseñándonos a percibir mil matices que llegan a nuestro sentido sin despertarlo, m i l silencios que nuestro cerebro agitado no sabe recoger, todo un sistema tonal, que une la entera humanidad en un mismo y magnífico acorde. Pero en esta película el sonido era todavía un acompañamiento de la imagen. L o admirable, lo inesperado de Week- end es este sonido emancipado, sometido a todas las manipulaciones de una cinta corriente, cortado, montado, interpretado, animado por la voluntad de un mettenr en scéne. P a r a W a l ter Ruttmann, el cine sonoro es, no un complemento del i? mudo, sino algo distinto de él en esencia, una manifestación artística i n dependiente, y, a fin de comprobarlo, ha roto en Week- end toda solidaridad con la pantalla. Quizá este alarde técnico haya sido, ante tocio, una experiencia- reivindicación. A u n q u e nada puede decirse respecto al porvenir del cinematógrafo, no es probable que un espectáculo casi exclusivamente, objetivo consiga el favor decisivo del público, ni tampoco que pueda repetirse este intento sin que el procedimiento prevalezca sobre la inspira, ció Pero el innovador ha conseguido su objeto, y ya el sonido tiene adauirida idéntica categoría que l a imagen. Nuestra atención desde ahora habrá de repartirse con igual aplicación entre los dos. Ante una manifestación de este calibre, es absurdo seguir sosteniendo paralelismos estériles. L o que hay qué hacer es considerar el empuje que para el cinematógrafo supondría la fusión inteligente de lo visual con lo a u d i t i v o N o hay que pensar- -menos aún desearlo- -eh un krach del cine hablado. E l cine mudo pasó su sarampión; si aún anda haciendo novillos, si en lugar de ir derecho a l a meta- -una idea transmitida por imágenes; -anda perdiéndose por los caminos de l a aventura, lo teatral, l a vedette, la rutina, es porqúé ha nacido en una época financiera, y que el negocio pasa antes que el arte, pero l a verdad la conoce, y sólo necesita para hacerla fructificar que el consumo sea reraulierador. E l advenimiento de este hermano suyo, vivo y emprendedor, puede y debe serle una ayuda grande. Cuando ya se hayan gastado todos los tópicos, cuando en futuras sesiones retrospectivas el público se ría del vaso que, dejado, sobre; la mesa, suena como la aldaba del comendador, o. del, íimbre del teléfono, siempre vibrante en medio de un silencio sepulcral, o de la cancioncita incrustada- a, viva fuerza, o de la puesta en marcha del motor deh automóvil, que hasta los propios actores parecen escuchar con asombro religioso, entonces- cine -mudo- fKPine sonoro, aunados, podrán ofrecer al publico un espectáculo nuevo y cautivador, alegría del espíritu y de l a taquilla. Espectáculo sui gene is, sin vistas al monopolio. Cuanto m á s se a p ú r e n m e n o s estará en el terreno de las competencias. Mientras haya antagonismos, será la prueba de que el cine sigue prostituido y vive- de riqueza ajena. A s í como música y pintura no son incompatibles, tampoco lo serán el teatro y el cine. Y cuando, al fin, éste se decida a volar con sus propias alas, el pobre viejo teatro se v e r á libre del m á s terrible vampiro que vieron los siglos un vampiro que, no sólo se alimentó de su. sangre, sino que amenazó suplantarlo, aniquilándolo. Alguien ha dicho que el teatro sólo quedará para escuela de actores. Sufre, en efecto, en estos momentos importantes deserciones, y autores célebres de todas las naciones abandonan su bandera, para alistarse bajo la recién llegada. Bernard Shaw, Pirandello, Pagnol- -hacemos caso omiso de Verneuil- -hablan de la pujanza, del gran interés de ese arte nuevo y confiesan su claudicación. Pero éstas son vacilaciones propias de las horas turbias, en que todo, por haberse revuelto, parece amalgamado. Y a llegará la hora de la decantación, y entonces, cine y teatro marcharán cada cual por su propio camino. E l cine está llamado a sugerir. con l a imagen y el sonido. E l teatro sigue otra trayectoria; el texto es su propiedad, el espíritu su dominio posee recursos, no sólo de poeta, sino también de filósofo. E l cine vida en movimiento, no puede atardarse en las profundidades del pensamiento. Sus conceptos son imágenes; su texto, acción; su estilo, realidad su encanto, ritmos nuevos; las torturas del cerebro no le incumben; los grandes problemas no los puede resolver en medio de una trepidación de veinticuatro imágenes por segundo. E s pueril augurio predecir al teatro la hora del reparto de sus vestiduras. Sean brocados, sean harapos, sólo él podrá revestir lo que sólo a sus medidas corresponde. r podrá romperse nunca por una mujer, y menos si la mujer es como A l m a capaz de las mayores perversidades, bajo la m á s cafa ingenua de su carita bobalicona y del candor de sus ojos inmensos. Todo lo que sucede en Fascinación lo habíamos visto ya muchas veces en la pantalla. L o que no habíamos visto nunca, ni en las películas a cargo de las más terribles vampiresas del cinema, es la delectación con que Reginald Barker, el director, se complace en acumular- -y prolongar- -las escenas amorosas del m á s crudo realismo, del peor gusto, y sin justificación posible en nombre del criterio artístico m á s tolerante. E l público, sorprendido al principio, reaccionó violentamente para rechazar los momentos apuntados. CONGRESO HISPANOAMERICANO D E CINEMATOGRAFÍA E n el Consejo de ministros celebrado el 29 de agosto, se acordó, a propuesta del ministro de Estado, el nombramiento de la Comisión organizadora que ha de llevar a cabo los trabajos del proyectado Congreso, con el carácter de delegados oficiales, para que puedan invitar, en nombre del Gobierno español, a las distintas personalidades que han de representar a los países hispanoamericanos en la sesión preparatoria, que se celebrará en M a d r i d el d í a 12 de octubre, fiesta de la Raza y del idioma. A continuación publicamos una relación de las personas que constituyen las diferentes secciones en que se ha dividido el Congreso Comisión organizadora Presidente, excelentísimo señor D Josa Francos R o d r í g u e z vicepresidentes, excelentísimo señor marqués de Argüeso y excelentísimo señor marqués de Luca de T e n a vocales, D César A l b a D J o s é F Arquer, D Antonio Amienta, D Antonio Barbero, D José L Benito, D Antonio Calvache, D Ernesto Giménez Caballero, D Luis Jordana de Pozas, D A r t u r o Ledesma, D Fernando G Mantilla, D Eduardo Marquina, D T o m á s Navarro T o m á s D José Antonio de Sangróniz y D Luis de Sosa; tesorero, D L u i s Gómez M e s a secretario general, D Fernando Viola. Las secciones primera, propaganda; segunda, convenios y protección internacional; tercera, estudios sobre producción y distribución; cuarta, cine cultural y educativo, y quinta, problemas que al idioma plantea el cine parlante, están integradas por los s e ñ o r e s Don Pablo A b r i l de Vivero, D Luis Araujo Costa, D Cándido Bolívar, marqués de Borghetto, D Francisco Burgos Lecea, D L u i s Calvo, D Julio Calleja, D Federico García Sanchiz, D Rodolfo G i l D J o s é Gutiérrez Ravé, D. Víctor Hurtado, D J u l i á n Legorgeu, D Sabino A Micón, D J o s é Moreno Carbonero, don M De Miguel, D J o s é Miguel Duran, marqués de Navarras, D Eduardo Palacio V a l des, D R a m ó n P é r e z de A y a l a D Ramiro Ruiz de Dulanto, D Pedro Sainz Rodríguez, D J o s é L u i s Salado, D Nemesio M Sobrevila, D R a m ó n Sierra, D Rafael Valencia y D Manuel Viola. Dentro de breves días se reunirá la C o misión organizadora para acordar el programa a que habrá de ajustarse la sesión anunciada para el mes próximo. T a m b i é n existe el propósito de convocar a una reunión al Cuerpo diplomático de los países americanos acreditado en M a d r i d que sigue con gran interés la marcha de. los trabajos preparatorios del Congreso. FRANCISCO MARROQUIN L e Touquet- Paris- Plage, agosto, 1930. ESTRENOS E N MADRID Fascinación Alma Bennett- Ricardo Cortez Siempre amigos es el título de la canción que sirve de tema musical a esta película, estrenada en el Cine del Callao, Como hermanos, m á s que como amigos, se quieren W i l l i a m Collier, Jr. y Ricardo Cortez, hasta que el primero encuentra en su camino a A l m a Bennett. Y quiere casarse con ella. Pero la muchacha se enamora repentinamente de Ricardo, y es con éste con quien contrae matrimonio. L o s amigos riñen violentamente, y rompen por aquella mujer la fraternal amistad de toda la vida. Luego vienen los apuros económicos de la pareja, el robo de él para sufragar los gastos excesivos de ella, complicada en nuevas aventuras amorosas, y la generosa intervención de W i l l i a m para salvar del deshonor a su amigo de siempre. Tiene hasta su moraleja la película: una amistad como la- de W i l l i a m y Ricardo no
 // Cambio Nodo4-Sevilla