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Casa B Rék, ARAGÓN, 238, BARCELONA ACADEMIA SOTO, Bolsa, 14, Madrid. Teléfono 10249. í Promedio de alumnos ingresados en la Escuela Central por examen, desde 1906, el 85 Director, don Manuel Soto. Total ingresados en mayo, 13; D E ESTA ACADEMIA, OCHO. VASCO E l Centro que ha obtenido los mejores resultados en los exámenes de junio. Cursos de. toda la carrera, Laboratorio, Clínicas. Magnífico internado. Calle Farmacia, 2, y Fuencarra 60, Madrid (írente a la Facultad de Farmacia) 4 t 2 É. R O D R I G U E Z- S O L I S LOS G U E R R I L L E R O S D E 1808 463 A fin de dirigir éstas huestes envió el marqués de l a Romana a los capitanes don Bernardo González, apodado Cachamuiña, del pueblo de su naturaleza, que batió diversas veces a los imperiales por el lado de Soutelo y puente de Ledesma, y don Francisco Colombo; y la Junta Central al teniente coronel señor García del Barrio, al alférez don Pablo M o rillo y al canónigo don Manuel Acuña. D o n Manuel García del Barrio, hijo de Reinosa (Santander) del que ya hablamos anteriormente, figuró en el ejército de l a izquierda, luego que abandonó su país, y marchó después a Sevilla, donde debería ser muy conocido y apreciado, por cuanto l a Junta Central le envió con instrucciones y algún pequeño auxilio a fomentar la insurrección de Galicia. Llegado que fué, se encaminó a Monterrey, conferenciando con el marqués de l a Romana, a cuyo lado permaneció hasta que éste salió para Asturias, marchando él hacia T ú y con el alférez don Pablo M o r i l l o y el canónigo de l a Catedral de Santiago don Manuel Acuña, perteneciente a una de las más antiguas e ilustres familias de Galicia. Sabedor B a r r i o de que en las alturas de Lobera había reunido bastante gente el administrador de Rentas de Bande, -don José Joaquín Márquez, i n corporósele el 17 de marzo, viniendo hacia Chaves. Reconocido como comisionado de la Junta Central, convino con varios jefes de guerrillas congregar una Junta compuesta de vocales de las de partido y de aquellos guerrilleros que más se. habían distinguido combatiendo a los franceses. Verificóse, en efecto- -dice un historiador- instalándose el 21 de marzo en las alturas de Lobera, a campo raso, renovándose en ella aquella sencillez patriarcal de los tiempos primitivos. Unidos todos en un solo pensamiento, el de salv a r l a Patria de sus invasores, acordaron elegir una ¡Junta directiva de la insurrección, presidida por el obispo de Orense, don Pedro Quevedo; nombraron a ¡Barrio comandante general; dispusieron que el escorzado Márquez, que tanta decisión mostraba, se dirigiese con su batallón de Voluntarios de Lobera a reforzar a los paisanos que bloqueaban l a ciudad tíe T ú y que los capitanesj 3o gz 4 Jez (Cacha midiía) y Colombo marchasen a V i g o y engrosasen el número de los sitiadores de aquella plaza, y que el abad de Casoyo, con su hermano don Juan Bernardo Quiroga y otros guerrilleros emprendiesen diversas correrías y expediciones. contra los franceses por Lugo y el valle de Valdeorras. ¡El abad de Valladares, don Juan Rosendo A r i a s y Enríquez, era en 1808, en la época de nuestra guerra por la independencia, uno de aquellos clérigos de la Edad Media, que, a imitación del arzobispo de Toledo, del cardenal Mendoza, del insigne C i s neros y del Papa Julio I I de igual modo manejaban el cayado del pastor y el báculo del obispo, que blandían la espada y hacían la guerra. Resuelto a combatir la invasión francesa, enardeció desde el pulpito el ánimo de sus feligreses, pintándoles con los más vivos colores la Patria oprimida, la religión ultrajada, sus bienes a merced de los generales imperiales, sus hijas y esposas expuestas a los ultrajes de la soldadesca y ellos amenazados de muerte, logrando reunir en pocos días un numeroso ejército de paisanos, con los cuales decidió reconquistar l a plaza de V i g o de que los franceses se habían apoderado. Apenas organizadas sus huestes las dirigió l a s i guiente arenga: ¡H i j o s míos, corramos a pelear contra los franceses en el santo nombre de Jesús crucificado! i Corramos a vengar tantas afrentas, tantos sacrilegios, tantos robos y tantos crímenes realizados por esos hombres sin Dios y sin ley! ¡Que todos peleen con brío, que todos muestren adonde alcanza el valor de Galicia y de sus indomables hijos! ¡N o esperemos que ellos vengan en nuestra busca, no crean que los tememos; salgamos, por el contrarío, a su encuentro, y si el cielo, en sus altos juicios, no quisiera darnos el triunfo, sabed que, muertos o victoriosos, habéis de gozar de l a inmortalidad en la tierra y de l a gloria en el c i e l o! El fogoso abad fué llevado, s ¡x hombros por. sus
 // Cambio Nodo4-Sevilla