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A B C. J U E V E S 18 D E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G u A U N GALÁN D E COMEDIA Consejos homeopáticos M i querido y admirado g a l á n si, por mala suerte para nuestro teatro, se disgustase usted con la Emoresa que hoy le paga sus servicios, altos y finos servicios de buen arte, y le dieran a usted o se tomase, los catorce días que como anuncio y preparación anteceden al despido definitivo, y luego no hallase usted acomodo y fuese larga la parada, y hubiese usted de pignorar sus cuantiosas alhajas... ¡déjelas usted perder! Primero, porque con el incremento de los i n tereses- -imagino que usted, para que le den más, no empeñará en el Monte- -llegarán, al fin y a la postre, a costarle sus preseas muchísimo m á s de lo que valen, y luego, porque, a la postre y al fin, usted es el galán, esto es, el varón elegante de las comedias, y no hay manera de ser elegante con toda esa constelación de áureos metales y de rutilantes piedras preciosas con que cree adornarse. Aunque sean recuerdos de familia o regalos de admiradores, no se eche usted encima su tesoro para deslumhrar a las gentes, que lo que ha de brillar en el escenario, y siempre brilla en verdad, es su buen arte y no las joyas, que un v a r ó n dis tinguido nunca se pone. Porque un v a r ó n distinguido, y la distinción supone buen gusto, no gasta anillos de torero o de prestimano, ni cadena con colgantes, ni monedas oradadas con brillantes, aunque ellas sean águilas neoyorquinas, monzotes mexicanas, aztecas, centenes y quintos del P e r ú y otros recuerdos de unas excursiones a esa A m é rica que hoy anda tan revuelta bajo los sables militares, que nunca mejor que ahora pudo decir Rubén Darío- ¡qué bien suele usted declamar la famosa Marcha triunfal! -aquello de: ¡Cristfiforo Colombo, pobre almirante, mira cómo está el mundo que descubriste! S i acaso, una sortija de sello; pero... ni eso, ¿qué falta le hace? ¡A h! Y en la corbata, nada, nada; a lo sumo, una perla; una perlita muy pequeña, muy blanca, y mejor si parece falsa, porque es m á s distinguido llevar una perla buena que, en su modestia, no lo parezca, que una mala que se finja buena, que nada menos elegante que aparentar. S i la parada se prolongase, y hubiera usted de empeñar sus trajes, unos que tiene usted a cuadros y otros con rayas entrecruzadas y dibujos caprichosos, con visos verdes, y morados, y rojos, y que a veces parecen p i jamas o tetas, de colchón, m á s vistosos y v i vos que las decoraciones, déjelos usted perder también. D i g o de los dibujos de los trajes de fantasía lo mismo que de las joyas, y usted, que es galán, y por ende v a r ó n elegante, ha de saber que los trajes de caballero son de cuatro tonos: azul, gris, m a r r ó n y negro, y estos últimos nunca en el traje enterizo, como no lleve usted luto. Para que el público no se distraiga de su voz y de su gesto- -tan eficaces siempre- -con la exagerada vistosidad del indumento. ¿Q u e ya es tan larga la cesantía que tiene usted que empeñar los bastones? Pues que se pierdan también. ¿P a r a qué va usted a entrar en el salón sin sombrero y con bast ó n? ¿N o está mejor en el perchero? ¿E s que va usted a remover con la contera el azúcar en la taza de té? N o se inquiete; le darán una cucharilla. A los galanes no les hace falta bastón, ni en la calle. Acostúmbrese usted a no llevarlo, que así las manos, cuando estén libres siempre, adquirirán m á s soltura y m á s seguridad en la acción. Sin llevar ese báculo, que la juventud no precisa, no caerá usted nunca en la tentación de sol- OFELIA DE ARAGÓN En el teatro Romea triunfa diariamente, con su compañía de variedades, la gran cantante de jotas y de canciones regionales de España. tarle un palo al amigo que metido a crítico sin serlo, y por admiración y simpatía, le brinda a usted estos consejos. Porque usted es el v a r ó n elegante de las comedias; sin alhajas, sin cadenas, sin colgajos, sin. americanas a cuadros, sin corbatas multicolores, sin calcetines de género chino, mi emendo y admirado galán. FELIPE SASSONE Las dos obras maestras de Porto- Riche son Amoureuse y Le Passé. E n ellas se afirmó su arte, y en ellas confirmó la novedad de su teatro. Antes de Porto- Riche nadie se había atrevido a representar las intimas peripecias del amor con tan segura penetración y con tanto desprecio de las fórmulas y de las escuelas. E n una atmósfera caldeada todavía por el romanticismo fué P o r to- Riche quien se alzó primero, frente a los conflictos amorosos, no para estimular el erotismo de sus auditorios ni para recurrir a su fallo, como a jueces que habían de decir si los personajes de teatro tenían o no tenían razón, sino sencillamente para descubrir l a verdad de los impulsos sensuales para revelar su poder, su naturaleza, sus motivaciones, sus egoísmos, sus miserias. E s t a honda vivisección moral confería a sus personajes escénicos una consistencia de vida destinada a perpetuarse en el tiempo, pues a través de las sutilezas del diálogo expresaban, con palabras definitivas, insubstituibles, eternas, las angustias, las alegrías y los fracasos del amor. S i n embargo, el psicólogo no alcanzaba siempre esos términos de equilibrio y mesura que el hombre de teatro debe poseer como condición ineludible. De ahí las críticas primeras. Porto- Riche no se resignaba a sacrificar detalles ni rasgos característicos- -o que a él se le antojaban así- y por eso todas sus comedias- -y m á s que todas las mejores- -inciden en ese pecado de prolijidad que el público difícilmente sufre en el teatro. Pecado visible, sobre todo, en l a legión de discípulos e imitadores, pues a ellos podía aplicarse l a fina observación de nuestro Benavente: Y a se encargarán tus imitadores de hacer resaltar tus defectos. N O T A S E INFORMACIONES EXTRANJERAS Dice Lenormand... E n una interviú que publica Candide, L e normand, hablando de la espléndida generación de autores franceses modernos, d i c e Hemos vuelto a transmitir la afición al gran teatro a toda una clase de espectadores cultos, que creían que Francia estaGeorges de Porto- Riche ba acantonada en el género boulevard y excluida de la competencia dramática internaE r a el m á s típico y autorizado represencional, donde los Pirandello, los O N e i l l los tante del teatro psicológico, y tuvo, por lo Benavente, los Bernard Shaw aparecen como tanto, muchos exaltadores y muchos detractores. N o a todos sus contemporáneos po- temibles campeones. Conozco muy bien nuestra posición en el mundo y puedo alzar los dían satisfacer aquellos ceñidos y severos hombros cuando leo que Francia atraviesa estudios de almas, presentadas al desnudo, sin el aderezo habitual de las descripciones una crisis de teatro. Este pesimismo halla un eco inmediato en los enemigos de nuesde ambiente y de los detalles de categorías sociales que fueran tantos años la norma tra cultura. P o r fortuna, grandes voces extranjeras, como las de Alfredo K e r r en del teatro francés. Porto- Riche, poeta del Alemania; Carlos M o r g a n y John Palmer, amor, autor del famoso verso J aurai peutétre un nom dans l histoire du coeur; Porto- en Inglaterra, se han pronunciado, en nuestro favor. Riche, que escribió esta admirable y melanLenormand estrenará este a ñ o en P a r í s cólica frase, resumen de su filosofía amorosa: On n aime pas pour le bonheur que Sortilcqes, en el teatro Antoine; Arden de Tevershaín, en el teatro Montparnasse, con ca donne. Tant qiw vous étes asses jeune Gastón Baty. Acaba de terminar una obra, pour étre aimé, je serai asses jeune pour en la que trabaja desde hace muchos años, souffrir; Porto- Riche consideraba el amor como una fatalidad ineluctable, generadora Isabel de Inglaterra. que es una tentativa de resurrección de l a época isabelina. de una lucha donde no hay vencedores, de la que todos salen oprimidos y ligados a l a Como el periodista le- preguntara acerca cadena de la vida. Francis Sarcey decía de sus ideas sobre el teatro, Lenormand reque era un Meilah exasperante Otros le plicó: censuraban porque en su teatro había m á s- ¿M i s ideas sobre el teatro? N o tengo literatura que poesía. Pero la obra ahí quem á s que ideas de obras. Y o no sé lo que da, en sus producciones y en las ajenas. E s debe ser ni lo que será el teatro. Las teorías difícil hallar un escritor de teatro que haya son la capa que todo lo tapa del autor draresistido, en los cuarenta últimos años, a la mático. N o se es un pensador en el teatro, influencia de Porto- Riche. Y no aludimos a sino en la medida en que se es incapaz de I dramaturgos como Bataille, cuyas comedias insuflar la vida a sus creaciones (vida real, neuróticas son hijas espúreas del teatro de vida de ensueño, poco importa) N o he esPorto- Riche, sino a autores de la persona- crito nunca una comedia que no fuera l a lidad del mismo Lenormand, cuya técnica y amplificación, la prolongación, la transpositemperamento parecen, sin embargo, tan disción poética de una emoción sentida. tintos. -r 3 jr v s D R A M A T U R G O S EXTRAN jEROS CONTEMPORÁNEOS
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