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A B C V I E R N E S 19 D E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E cióri análoga, fundada por el doctor T o u louse, que es un higienista eminente; pero, según confesión de los que la conocen a fondo, su acción no alcanza todavía el é x i to de su similar suiza. N o hay que olvidar que Francia es un país productor de alcohol y. que la inventiva del francés en materia de licores es tan fecunda como su talento culinario. L a lucha contra el alcoholismo tropieza aquí con el interés privado, que es poderosísimo. Todo el Mediodía de Francia, cuna del radicalismo gubernamental que rige los destinos de l a nación, es productor de alcohol. P e r o los médicos franceses, que tienen una alta conciencia de sus deberes, no se dan a partido n i ceden a aquellas consideraciones que ha hecho prevalecer el egoísmo industrial. N o me sorprendería, pues, que los proyectos de previsión antialcohól i c a pasasen pronto de l a revista profesional a la Prensa diaria y de ésta al P a r l a mento. E n E s p a ñ a ¿se preocupa alguien de este aspecto de la higiene, tan interesante? N o nos atrevemos a hacernos sobre esto m u chas ilusiones. E l español, que iio se conmueve si le someten a dieta intelectual, pond r í a el grito en el cielo si le limitasen el derecho a beber. L o peor de todo es que en nuestro país hay una gran indulgencia social pon el borracho. Sus desvarios y sus desequilibrios ambulatorios hacen gracia. Y allí donde un vicio se convierte en un espectáculo divertido no tiene remedio fácil... el estudio de Américo Castro. E n el Quijote el Santo Oficio m a n d ó suprimir un cierto breve pasaje. E s é s t e L a s obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada ¿P o r q u é el T r i b u nal de l a F e mandó borrar estas palabras del libro maravilloso? ¿A q u é respondía esta prohibición? A tales interrogaciones contes- ¡No u n a portátil más! ¡LA M E J O R! Único g r a n p r e m i o extraord i n a r i o e n l a Exposición Internacional d e B a r c e l o n a Y G r a n P r e m i o e n l a Exposición ibero Americana d e Sevilla. Concesionario exclusivo: MANUEL BUENO T r u s t Mecanográfico, S A AVENIDA PEÑAJDVER, 16, entlos. Madrid. SUCURSALES: Albacete: Carmen, 1. -Avila: Plaza dé Santa Teresa, 17. -Badajoz: Kchegaray, 11. -Barcelona: Diputación, 251. -Bilbao: Gran Via, 14. -Cartagena: Canalejas, 3 y 5. -Castellón: Mayor, 65. -Ceuta: Primo de Rivera, 51. -Gijón: San Antonio, 23 y 25. -Granada: Acera del Darro, 56. -La Corana: Real, éS. -Jüeón: Ordoño n 33. -Málaga: Duque de Ia Victoria, 3. -Melilla: Prim, 2. Sevilla: Rio ja, 4. -Tarragona: Conde de Ríus, 13. -Valencia: Paz, 17. Valladolid: Santiago, 15. -Zaragoza: DoriiJaime í. 42, pral. J P a r í s septiembre, 1930. ES PA ÑA Cervantismo Ciego será quien no vea por tela de cedazo; este r e f r á n no se ha hecho para A m é rico Castro. Sobre cada autor, sobre cada texto, una tela de cedazo a través de la cual es preciso ver. U n a palabra no ha sido puesta donde está por capricho del autor; un circunloquio no ha sido trazado indeliberadamente; un giro, que nos parece raro, no es raro si lo examinamos bien; tal elogio nos suena a hipocresía; pero no tenemos en cuenta en qué circunstancias fué escrito; tal condenación nos parece excesiva; mas no caemos en la cuenta de que se halla atenuada, si no contradicha, por otras palabras que, como al descuido, ha dejado caer antes: el autor. E n resumen, que esta tela de cedazo que cubre el texto ambiguo es necesario. que -sea traspasada con la vista; con una vista de lince, de psicólogo doblado de historiador. D i r í a s e que el autor contaba por adelantado con la inteligencia, la sutilidad, la penetración de su comentador de tres o cuatro s i glos después. A l escribir Cervantes tal frase- -y era peligroso escribirla de otro modo- -ya seguramente tenía el consuelo de que, si centenares y centenares de sus coetáneos no calaban el verdadero sentido, llegaría momento en que alguien h a b r í a de ver lo que el autor cauteló. A m é r i c o Castro es un erudito y, además, un penetrante psicólogo. ¿Qué hubiera pensado ei manco inmortal del soberbio, magnífico iibro de Américo Castro El pensamiento de Cervantes? ¡Q u é suspiro más profundo de satisfacción hubiera sido el suyo al recorrer con emoción esta obra singular! Ahora, A m é rico Castro ha publicado una adjunta al Pensamiento; un estudio de sumo interés para el conocimiento de la psicología cervantina. Cervantes y la Inquisición se titula CRONÓMETROS y TAQÜÍMETRÓSI L 0 S m (SIFABRICAN SENSVE A L CONTADO Y A PLAZOS M E J O R E S QUE SE Y LOS ta cumplidamente A m é r i c o Castro, y la cuestión, con preciosos antecedentes, queda plenamente dilucidada. Cuando se haga una nueva edición de El pensamiento de Cervantes, esta nota de. ahora, tan sobria y precisa, deberá ser incorporada al volumen. N o se puede llegar a m á s en l a exégesis clarividente que adonde llega A m é r i c o Castro en este precioso volumen. L o s matices m á s tenues, los cambiantes m á s sutiles, las alusiones m á s veladas; todo, en fin, está aclarado y recogido en este libro, modelo de crítica y de análisis. Pero no desdeñemos a los antiguos y simpáticos cervantistas; sin aquello no habría sido posible esto. S i n los primitivos cervantistas no se hubiera llegado a estas maravillas de adivinación y de interpretación. Cervantes, m é d i c o Cervantes, g e ó grafo; Cervantes, jurisperito; Cervantes, agricultor; Cervantes, alienista... Interesante todo. Pero de lo externo, del cervantismo externo, era natural que se pasara a lo interior. Se había visto lo. que estaba fuera y quería verse lo que estaba dentro. Y nacieron las exégesis trascendentes. V i n o Benjumea y vino Villegas. Siento una viva simpatía por todo el que, con fervor, con entusiasmo, se ha acercado al gran M i guel. Simpatía por estos cervantistas que desdeña la erudición selecta. Creo que en La verdad sobre el Quijote, de Benjumea, hay, por ejemplo, muchas p á g i n a s que hacen presentir los atisbos de un A m é r i c o Castro. S i n esas exploraciones previas no se hubiera dado el libro magistral de Castro. Respetemos a esos simpáticos exploradores. Y cuando releamos El pensamiento de Cervantes pensemos también en Balmes. ¿P o r qué en Balmes? Porque Balmes es el promovedor de la crítica al uso moderno. D e Balmes podrían ser las palabras que se colocaran como lema al frente: del- libro de Américo Castro; todo El pensamiento de Cervantes está contenido en las palabras de Balmes que vamos a citar. E n El criterio, al tratar de las reglas para el estudio de i a Historia, Balmes escribe: S i sabéis dónde salió a luz el libro que tenéis en l a mano os h a r é i s cargo de la situación del autor; y así supliréis aquí, cercenaréis a l l á en una parte descifraréis una palabras obscura; en otra comprenderéis un circunloquio; en esta página apreciaréis en su justo valor una protesta, un elogio, una restricción; en aquella adivinaréis el blanco de- una confesión, de una, censura, o señalaréis: el verdadero sentido a una proposición demasiado atrevida. Y añade m á s adelante el: gran. pensador A d e m á s no siempre puede decirse que haya obrado mal un escritor por haberse atemperado a las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos de la justicia y la verdad. Casos hay en que el silencio es pru- dente y hasta obligatorio; y por lo mismo, bien se puede- perdonar a un escritor el que no haya dicho todo lo que pensaba con tal que no haya dicho nada contra lo que pensaba. ¿N o está en estas dos citas toda. la sutil y magistral exégesis de A m é r i c o Castro? AZORIN MAS GARANTIZADOS PIDAN CATALOGO ILUSTRADO GBATUITO Y BOLETÍN D E COMPRA S I N C O M P R O M I S O PARA vd. a vd. a ft I S T R I B U I D O R E S D EXCLUSIVOS PARA ESPAÑA S E S E UA P A R T A D O I I I- S A N S E B A S T I A N EL IDEAL ARTÍSTICO Mentalidad artística moderna U n a de las notas típicas de la actividad artística contemporánea es- la falta de una verdadera mentalidad. E l artista ha querido sólo aprender las prácticas del oficio, propias de su arte, y luego pi oducir lo que se le ocurra. E l público viene proclamando que ante una obra de arte basta con sentir y emocionarse. Sólo aquellos pequeños grupos CUSA AGUSTÍN UHGRIA Plaza Encarnación, 2, Madrid
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