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A B C M A R T E S 23 B E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G s E n el primer tiempo, el peloteo inicial se prolongó demasiado. Se jugó en el centro del terreno, y hasta muy avanzado aquél, no tuvieron que intervenir los guardametas, que lo hicieron de manera bien distinta; mientras que el vizcaíno Antonio, en el marco athlético, realizó una labor firme, segura y afortunada, Martínez, en l a puerta de enfrente, se mostraba inseguro y descoE l partido del domingo no tenía más oblocado, viendo entrar dos balones que, aunjeto que el homenaje de despedida a Ocaña. que fuertemente lanzados, lo fueron de una Bin embargo hubo algunas enseñanzas. U n gran distancia, desde la zona en que todo simple observador pudo anotarlas. Había guardameta de clase debe tener la certeza una diferencia, en la ejecución, en el conde ser imbatible. trol del balón, entre los viejos y los nuevos. Así, el Athlétic se apunto, mediado el Y no lo decimos por molestar a los nuevos, tiempo, y con un intervalo de cinco minusino para hablar en justicia de los viejos. tos escasos, dos tantos. Kinké, maestro por encima de nada, se E l primero, debido a un directo de L o despidió enseñando en dos o tres ocasiones sada, por mano de Bernabeu, y el segundo del primer tiempo, cómo se pasa un balón. a un soberbio disparo de Marín, que empalOcaña, intervino varias veces con la sabimó sobre la marcha el pase final de una duría de su compañero. Herminio hizo gala combinación espléndida llevada entre él y de aquellas genialidades que tanto prodigó. Y Moraleda. el pase de los viejos, era solera de la más Des e entonces fueron más frecuentes los rancia del futbolismo, sin globos de Feria, ataques del Racing. A l menos la pelota esni efectos y picados de mesa de billar. tuvo más tiempo en terreno athlético, pero Y nada más. Destaquemos la codicia tanto sin fruto, porque la torpeza encontró en los excesiva de Campanal, un magnífico goal interiores del Racing su expresión más de Adelantado y una parada soberbia de exacta. Y si el club de Vallecas marcó, fué Zamora, el as, por sécula, seculorum. debido a una pifia del arbitro, que a raíz E l ataque sevillano debió hacer mucho de dejar sin sanción una entrada ilegal de más. No. estando Ocaña en forma, sólo un Pérez al flamante guardameta athlético, casobstáculo tuvieron para llegar a Zamora, y era Sedeño. M u y deficientes Reyes y M a n- tigó con penalty una mano de Carral a todas luces involuntaria. Así, por mediación gas, sobre todo este último, dedicado H e r m i de Calvo, que lanzó el castigo certeramennio a lo único que podía hacer, el ataque te, el Racing vio subir una banderita rojisólo marcó tres goals, y uno de ellos en negra hasta lo más alto del palo de ese i n pfside, el segundo conseguido por Campanal. comparable, sí que también confuso marcaL a línea media jugó bien, frente a un atador verbenero. que, en el que sólo destacó los pases mencionados de Kinké. Y en este instante terminó su labor de Ángel Villagrán fué el encargado de d i ataque el Racing. E n el segundo tiempo no r i g i r el encuentro. Estuvo algo desentrenahizo más que defenderse, y torpemente, do, pero cumplió con su deber de amigo, al mientras que el equipo blanco y rojo se lanvestir la casaca de arbitro en honor de Ocazaba más decididamente al ataque, ya más ña. Y ahí si estuvo bien. unidos los delanteros y desbordadas, con toda holgura, las líneas defensivas. Los equipos se alinearon así: Sevilla F C E i z a g u i r r e Iglesias, M o n Así llegó la lluvia de tantos. E l tercero ge; Rey, Abad, A r r o y o Roldan Güal, Camlo marcó B u i r i a a placer. E l cuarto, Losapanal, Adelantado y Brand. da, de la misma manera que el primero, con la diferencia de que el castigo se debió a Once R o j o Z a m o r a Herminio, Sedeño; unas manos voluntarias de Calvo, y que Reyes, Ocaña, M a n g a Alvarez, Lazcano, la distancia que separaba al ex céltico y la K i n k e Oramas y Corsi. -Discóbolo. puerta del Racing era ahora mayor. E l quinto, Costa, de un remate muy duro, con Partidos de campeonato regional la izquierda, a pase de Losada. Y el sexto y último se debió a un tiro de B u i r i a a la E l Athlétic vence al Racing, brillante- media vuelta, potente y colocado. Y no hubo más tantos porque el Athlémente tic, asegurado el triunfo, cedió en su esM a d r i d 22, 4 tarde. E l estadio de V a fuerzo, limitándose a contener los débiles llecas- -rapado a l cero con sólo algunas ataques del enemigo. muestras de l a hierba que es de esperar tenga en breve- -fué el domingo teatro de la En conjunto, ppr líneas e individuos, la primera salida del Athlétic y el Racing en el superioridad athlética fué manifiesta. H u campeonato madrileño. bo armonía entre las líneas rojiblancas, aunque los ejes de la delantera y de la meSalida ésta que ofreció fuerte contraste, dia flojearon. Como más completo sobresaporque el Athlétic vio casi confirmada su lió el trío de atrás, donde Antonio, segucreencia de que poseía un buen conjunto, ro, fuerte, ágil y bien colocado- -casi i n mientras que los rojinegros sufrieron una vulnerable- -estuvo protegido por una paregran decepción al contemplar cómo su equij a muy firme, con absoluto dominio del juepo quedaba roto, maltrecho, en el primer go por alto y una pegada certera, de estichoque fuerte que había de afrpntar. lo rudo y noble, muy simpático. ¿Es el del Y no se crea que al sentar esta afirmadomingo su rendimiento ordinario? ¿Se desción lo hacemos influidos por el abrumaenvolverán tan desahogadamente frente a dor tanteo de seis- -uno que a su favor louna línea delantera más ágil que la que pregró el Athlétic- -fué la diferencia de juego sentó el Racing, y que avance con la perápido, bastante unido, y muy entusiasta, lota al ras del suelo? Acaso, no, pero, de el athlético; We una lentitud irritante, apátodas maneras, con la sustitución total de tico y desordenado, el del R a c i n g tamlos tres hombres de retaguardia, el Athlébién la diferencia de clase de los nuevos eletic ha ganado considerablemente. mentos con que ambos clubs han renovado sus filas, y, en fin, la- impresión de que el E n los medios se notó mucho la falta de Racing, aun poniendo a punto el equipo, no Ordóñez; primero, por la vida que su acpodrá ofrecer más que un conjunto vulción briosa da al equipo. Luego, porque gar, mientras que en el Athlétic se ve que Santos, más frío y con poco fondo, se agomuchos de sus elementos (sobre todo ios tó pronto, aunque no se advirtiera a su nuevos) son susceptibles individualmente, tiempo, debido a que su colega de enfreny en colaboración con sus compañeros, de te desapareció mucho antes. De todas maun rendimiento más eficaz. neras, cubrió el puesto discretamente, o mismo que Hiera y Arteaga, que dieron Y todo, contando con los jugadores de repruebas de desentrenamiento. serva de que disponen uno y otro club, Ese bohemio incorregible, derrochador de i: -xquisiteces para lo demás, avaro contumaz para sí, que se llamó Kinké, fijó la mirada i: n el suelo con amargura de nostalgia. F i l o mfaba. P a r a nosotros no fué una cosa ajena. Se iba una época. Se iba también con ellos un momento de nuestra juventud... r Después, grandes novedades en la línea delantera. A l lado de las figuras conocidas de Marín y Costa, juntamente con la simpática del repatriado Moraleda, el gallego; Losada y el aragonés Buiria, Más expectación despertaba la presencia de aquél, pero, sobre el terreno, el pequeño aragonés estuvo más afortunado. Porque se entendió perfectamente con Costa y, en lo posible, con Losada; porque se mostró valiente y activo- -el más eficaz a u x i l i a r d e los medios- -y probó ser un rematador fácil y certero. Mientras que Losada, de excelente madera, aún sin pulir, nos dio la impresión de, esta. r desplazado. ¡A l menos nada hizo, relativo a la peculiar; misión del centro delantero. Apenas si figuró más que en algunos momentos finales, pasando inadvertido en el centro del terreno, que es donde destacan más ordinariamente los directores de ataque. Acaso Losada sea un buen centro delantero; pero sus características y su forma actual son clásicas de interior; de interior derecha, porque como la gran mayoría de los jugadores, es cojo de la pierna izquierda. Eso sí, al lado de un servidor hábil, el gallego ha de ser un gran marcador de goals. L e es más sencillo hacer los tantos que prepararlos. M u y ajustado, Moraleda. Marín, con las mismas alternativas de siempre: fallos inexplicables al lado de remates espléndidos. Y Osta igual, exactamente el mismo que en la temporada anterior, es un elemento de gran regularidad. Este es, pues, el equipo del Athlétic, juzgado por su primera salida. Tiene, además, la inteligencia de Félix Pérez y el arrojo de Ordóñez, como elementos que no hay, que olvidar. L o que confirma el juicio favorable y la impresión halagüeña causada por el equipo, que v a a la reconquista del puesto que perdió en la primera división. Respecto del Racing, no podemos decir l o mismo. Las nuevas figuras no hacen olvidar a las que se fueron. L o más interesan- te para el equipo era lograr el concurso de un medio centro, que era su mayor laguna. Y Lolín, con escasas fuerzas físicas- medio centro de cuarenta y cinco minutos- -y con su bien acusada característica de ser, eficaz solamente én la labor de ataque, no podía resolver el problema del club de V a llecas. Y si a ésto se une que los más firmes puntales como Martínez, Calvo y M o reno se hallan faltos de entrenamiento y que en l a línea de ataque, a la lentitud e indecisión de Oramas ha seguido la de M a u r i que la baja de Félix Pérez no ha sido cubierta más que nominalmente, y que Pérez exagera la parsimonia, se comprenderá que la acción conjunta de esos elementos no puede dar resultados positivos. P o drá mejorar el rendimiento, porque Martí- nez, Calvo, Ateca y Moreno, no están aún a punto; pero el centro medio y la línea dé ataque será difícil que mejoren. Errores de táctica no es del caso estar en las primicias de la temporada. pero por fuerza tenemos que consignar la relativa a la absurda colocación de los defensores al ser lanzado un golpe franco a 14 ó 16 metros de la puerta. A esa distancia debe dejarse solo al guardameta. E s mucho. más eficaz que esa protección ficticia de la barrera humana, que le dificulta la visión. Equipos: Athlétic: Antonio; Corral, A r a t e r Hiera, Santos, A r t e a g a Moraleda, Marín, Losada, B u i r i a y Costa. R a c i n g A Martínez; Bernabeu, Calvo Moreno, Lolin, Ateca; Menéndez, Vausi, Pérez Sánchez y Laserna. Arbitró Espinosa con indecisiones, que acusan la inactividad estival. Pero también con fallos que prueban falta de criterio, so- bre todo en las faltas dentro del área. Yj y 1 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla