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A B C. M A R T E S 23 D E S E P T I E M B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 31? jones, que se aplauden. Prende después un colosal par de banderillas. (Ovación. Repite con otro par en lo alto, que se ovaciona Palomino corta una oreja también. Pone después dos rejones de muerMadrid 22, 10 mañana. Lo mejor de la te, en buen sitio, y pie a tierra, da pocos novillada ofrecida el domingo últimopor la: pases, voluntarioso, y mata de un. pinchazo empresa de Dom. inguín fué la actuación du- hondo; descabella. (Muchas palmas. rante toda la lidia del valiente novillero M i Segundo. Cañero se hace aplaudir m u guel Palomino, quien, aun cuando como sus cho al colocar dos rejones. Ün par de bandecompañeros, tuvo que luchar con las malas rillas, comprometidísimo, se aplaude a r a condiciones del ganado, vio recompensado su biar. Repite con medio y luego con otro par esfuerzo y buena voluntad, con la oreja de entero, y de salida alegra al toro con el uno de sus enemigos- sombrero, sacándole a los medios. (Ovación. Pertenecían éstos a l a vacada de doña L o Acaba con dos rejones dé muerte; el segunrenza Cortés, y los seis animalitos, aunque do en lo alto, de los que se echa el toro. bien presentados, acreditaron su mansedum (Ovación y vuelta. bre, saltando numerosas veces al callejón, L i d i a ordinaria. Primero. Gitanillo le hace rehusando los capotes, saliéndose sueltos de tomar el trapo tras porfiarle mucho. S i n las varas y siempre en franca huida, lo que nada de particular en los primeros tercios, hacía dificilísima su lidia. el de Triana hace faena breve, por bajo p r i E l tercero llevó fuego, y el quinto y sex- mero y después con pases de. pitón a pitón. to fueron los que ofrecieron menos dificulMata de un pinchazo hondo, una estocada y tades. descabella. (Palmas y algunos pitos. Con tal ganado harto hicieron los. jóveSegundo. Mariano Rodríguez lo. fija, con nes diestros que figuraban en el cartel, con unas verónicas excelentes. (Ovación. E n su dejar puesta de relieve su buena voluntad primer quite, con lances apretados, vuelve a y su valor, pues valor requiere la lidia de escuchar palmas. Pastor sé hace aplaudir en bueyes, en los que suele hacerse casi siemel quite, con dos parones, y Gitanillo, cumple. pre oposición a una cornada, sin lucimiento. E l bicho es de una sosería enorme y M a Vimos en Joselito Romero, en lo poco que riano lo trastea por bajo y luego, en el cenpudo hacer con el capote, a un torero entetro del ruedo, se estira con pases por alto rado que sabe colocarse. E n los quites dio y de pecho. U n pinchazo; más trasteo valenalguna que otra verónica buena y una revotón, y una buena, que produce vómito. (Pallera, y su labor de muleta, en sus dos manmas. sos, huidos, tendió a sujetarles, intercalando Tercero. Pastor veroniquea ciñéndose, y algún pase de lucimiento. Estuvo breve con oye palmas. E n quites sobresale, por lo v a el estoque y oyó palmas por su voluntad. liente, uno de Pastor. Este requiere la mulePalomino, aunque la calidad de los bichos ta y hace faena temeraria, en terrenos del no se prestaba a los alardes brillantes, de- toro, sufriendo peligrosísimos achuchones rrochó inteligencia para colocar los novillos impávidamente, y poniendo mucha voluntad. en suerte y tuvo oportunidad en los quites. M a t a de un pinchazo y una entera, volcánBanderilleó bien a sus dos mansurrones, cladose, que queda delantera. (Muchas palmas. vándoles excelentes pares de frente, expoCuarto. Manso como sus hermanos. G i niendo mucho, y a su primer buey, en franca tanillo pugna en vano por hacerle tomar unos fuga, logró sujetarle, con valiente faena, en lances, que, al fin, acepta el morlaco. la que destacaron un ceñido pase de pecho, E l gitano hace una faena velentona, codos naturales, y un molinete, para una gran menzando con un parón por altó, seguido de estocada, arriba, premiada con calurosa ova- pases de pecho, por alto, rodillazos etc. (Ovación y la oreja del cornúpeto. A l quinto le ción y música. Más trasteo cerca, sin que dio seis lances y media verónica muy pinel toro se preste a lucimiento, y mata de turera, siguiendo en el quite toreando por una entera ladeada. (Ovación; algunos pitos. gaoneras. Llegó el bicho a la muerte, corQuinto. Mariano Rodríguez lo saluda tando el terreno por el lado derecho, lo que con unos, lances aceptables. Después se. en- fué causa de que Palomino sufriera un achucuentra aí toro huido y cobardón; hace faechón y un desarme, por lo que el diestro hizo na voluntariosa y cerca, sin que la cosa faena de aliño, recetando varios pinchazos, luzca por la gran mandanga del torete. Mata quedándosele el bicho, y una estocada tende una delantera, que basta. dida. Sexto. Anotamos unos lances valentones Fernando Domínguez, aunque tampoco le de Pastor. E l toro es un buey. Pastor quiebrindaron ocasiones sus novillos para lueirre torearlo con l a izquierda, pero como el se- -su primer enemigo llevó fuego- protoro no acude bien, se precipita y se pone dujo en el público la impresión de estar nervioso, sin dejar de estar valiente. L o pasabastante enterado. Su mejor intervención porta de un pinchazo, media buena, y descacon el capote fué en un quite en el quinto bella tras varios intentos. toro, al que dio dos magníficas verónicas, E n conjunto, la corrida resultó aburrida. llenas de suavidad y temple, y media supeEN VALLADOLID rior. Como fuera imposible parar al tercero, que saltó unas veinte veces al callejón, Seis toros de Clairac. M a r c i a l se limitó a cazarle, lo que consiguió de una estocada desprendida y oyó palmas. E n el Lalanda, Cagancho y Bienvenida sexto, demostró su dominio con la muleta en Valladolid 22, 3 tarde. Con la plaza llena unos pases de valor y eficacia, sufriendo un se celebró el domingo la primera corrida desarme. Mató de media desprendida v otra de Feria. mejor puesta. Para ofrecer un juicio de este Primero. Negro, cornalón. Marcial da diestro precisaría verle actuar con verdadeunos capotazos y luego unas verónicas. E n ro ganado de lidia. Los peones arrostraron su resistencia fí- cuentra al bicho aplomado, por exceso de E l debutante Rebujina no tuvo suerte en castigo, y le muletea por alto y dé pedio, sica en la persecución de los gamos que sasu primer toro, que fué injustamente fosin hacerle pasar, recetando una estocada lieron al ruedo. -I. Carmona. gueado, y así se limitó a estar breve en todo atravejadilla. EN BARCELONA momento, pasaportándole de un sablazo desSegundo. Grande, basto y burriciego. prendido. E n todos los quites se adornó, muy D o s toros de Arránz para Cañe- Cagancho veroniquea precavido. H a l l a al especialmente por faroles, lances que instrubicho quedadote y soso y le da algunos ínumenta con facilidad. A l toro que cerró plaza r o y seis para Gitanillo de T r i a n a letazos buenos y después medios pases. S u lo lanceó regularmente y, previa faena, con M a r i a n o Rodríguez y José Pastor cumbe el bicho de dos pinchazos malos y más voluntad y valor que arte, lo despachó una estocada buena. (Pitos. de una estocada caídilia. Barcelona 22, 10 mañana. Plaza MonuTercero. Negro, nervioso y bravo. B i e n Toreri y Carralafuente bregaron bastante mental. L a entrada, regular, tirando a buena. venida veroniquea bien y clava tres pares bien, aunque excesivamente el segundo, sienPrimero. Cañero entusiasma con su arte y medio de banderillas. (Aplausos. Luego do además muy aplaudidos como banderillede caballista y su bonito toreo a caballo; Lue- ejecuta con la muleta una faena artística ros. -E. P, -v J Í Q I citantiQ en corto pone, dos excelentes x -füH. pases de varias marcas; mata de una Leal (Pepe- Hillo) y José Jiménez (Rebujina) de Cádiz, que hacía su presentación en el ruedo cortesano. Los bichos primero y quinto fueron aplaudidos en e ¡arrastre, con mucha más razón el que abr. o plaza. E l segundo no tenía poder. E l eua- to y sexto cumplieron bastante bien. L a neniada estuvo decorosamente presentada y ub era muy grande, -singularmente el jugado en cuarto puesto desigualaba por esta causa de sus hermanos. E n el tercer novillo ocurrió una cosa singularísima, merecedora de explicación detallada. Salió francamente ciego, sin yer capotes n i bultos, y el público comenzó a protestar del bicho, cuando el presidente, Sr. Sánchez García, buen aficionado al que siempre he elogiado, sacó insólitamente el pañue o rojo, ordenando banderillas de fuego. Protestaron más reciamente los espectadores- -y sospecho que igual habría hecho el dueño de la divisa verde y rosa- ya que el novillo no había sido puesto siquiera en suerte para varas. Pero he aquí que unos cuantos señores se levantan de sus asientos y aplauden la decisión presidencial, dejando absorto al resto del público. Cierto es que el toro tomó luego bien la muleta y éste trató de recogerla del suelo una de las veces, pero ello no significaba n i con mucho que tuviese vista para componer relojes sin lentes como aquellos aficionados, querían hacer creer. N o nada de eso. Pudo, salir el novillo sin vista, como salió, y por ser efecto de una congestión, aliviarse al sangrar, merced a los arpones de los rehiletes o por otro motivo cualquiera, pero lo que no cabe ¡duda es que aquél no debió ser fogueado o, ¡al menos, debió retrasarse la decisión presidencial hasta que los caballos se le hubier e n casi caído encima. T a l al menos, eran el uso y costumbre establecidos hasta el do. mingo. ¡Juanito Valenciano pasaportó a su primer enemigo, de dos pinchazos y una estocada. ¡En el otro se mostró más artista, no sólo ¡lanceando, sino en los quites, tercio que se aplaudió a la terna toda, pues cada espada, en su estilo, lo hizo bien. Con la muleta demostró voluntad y con el acero señaló un buen pinchazo, seguido de un sablazo caído. L a muerte de este toro brindóla el diestro a todo el público, desde el centro del anillo. i A l g o había visto la Empresa en el espa- Ha Cayetano Leal (Pepe- Hillo) cuando tan reiteradamente le ha incluido en estas últimas novilladas, sin que hasta el domingo hubiese hecho- -al menos según m i leal saber y entender- -nada que justificase tal predilección, si de tal puede calificarse la inclusión referida. S u primer bicho, al que clavó un sólo palo, cerrando el tercio pos peones, murió previa una faena de aliño, de un estoconazo caído. A l quinto de la jornada, que llegó suave y noble a la muleta, le clavó tres pares de banderillas; abierto el primero y soberbios los dos últimos, escuchando en éstos justas ovaciones. Con la muleta se mostró valiente el muchacho, y después de tres pinchazos en lo alto, en l a suerte de recibir el primero clavó toda la espada en los bajos. N o obstante, se le aplaudió mucho y se le obligó a saludar desde el tercio. 1 f EN TETUAN
 // Cambio Nodo4-Sevilla