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A B C SÁBADO 27 D E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 27. INFORMACIONES TAURINAS E N CÓRDOBA A p o t e o s i s de Ja lidia facial Í N i l a segukiya de Cagancho, ni la indo lencia del Gitanillo; en cambio, el trabalenguas y l a vivacidad de ardilla de Vicente Barrera. Que. era, precisamente, lo menos interesante de cuanto la corrida de Córdoba nos prometió con su anuncio. L o s gitanitos tuvieron- -Joaquín menos que su pariente- -pocas ganas de trabajar y de. arrimarse. Y eso que Curro empezó muy bien; -tan bien como a nosotros nos gusta- lanceando por verónicas a su primer toro con l a sugestiva parsimonia que le ha dado fama y hace de oro el estilo de sus días grandes. De aquella bella serie de lances, que fueron mejorando en los quites su armónica lentitud, llena de sabor torero, tal vez nos gustó más que nada un admirable recorte a la media verónica, suave y ceñido, con los terrenos cambiados. Todavía hemos de consignar, en honor del trianero, que con la muleta trasteó desde cerca al toro de marras, que se había aplomado en seguida, haciéndole embestir de manera que el artista pudo completar algún que otro pase de cabeza a rabo que señaló el buen resultado del esfuerzo voluntarioso. Entró a matar muy bien, pero dejando l a muleta- en l a cara- -lo que es una antigua muletillade C u r r o- -l a primera vez; no tan bien la segunda. Y con un descabello desplomóse el toro. L a labor no había sido, ciertamente, para mesarse los cabellos de entusiasmo pero quizá el torero mereciera unas docenas de aplausos más sobre los pocos oon que le obsequiaron. Allí acabó lo que se daba. Porque en el quiío o.o rnúpeto- -el menos franco para el torero- -el Gitanillo llevó la susodicha i n dolencia hasta los estáticos dominios de l a vagancia N i toreó, ni bregó, n i trató de que l a res le pasara- bajo -el trapo encarna- do. Se echó fuera de la- mala estocada, estuve poco diestro al descabellar y le silbaron bastante. T o t a l que Curro hizo poquita cosa. Ahora, que, en lo de hacer poquito, su primo le dio un baño de los de recreo. C a gancho actuaba de Rodríguez, sin su inseparable compañera l a afición al arte. Lejos de ella... y déí- toró, pasó l a corrida; muy. a gusto. Algún déstellito suelto en unas -véíóni Gks kl último de l a tarde, -y nada más. M a l en el primero, que derrotaba bastarite -mal. eñ er cuarto, que no derroc a b a hádav; -Cagancho és un torero muy igual... Como los lidiadores faraónicos no quis i e r a n deslumhrarnos con sus joyas, V i c e n te Barrera puso, bajo un rayo de sol sus cuentecítás dé vidrio, deslumhró al públi- co y acaparó las palmas y los entusiasmos. Capeó sin templar ni cargar la suerte, proícurando que los toros no le pasaran cerca; más se adornó tanto, y demostró tal movilidad laboriosa, qué los conciudadanos de Rafael. Guerra se entregaron a quien, en último caso, era único en el afán de tener contenía a l a gente. L a d e r r o t a de Sevilla por Valencia se completó. en las faenas de muleta del jo ven leyantino, que posee en ese orden facilidad y recursos verdaderamente extraordinarios. Como su, primer toro no embestía- -ocupado en revolver el piso con el hocico y las patas- -el muchacho echó mano del toreo por lá cara- -perfectamente justificado n aquella ocasión- cogió los- cuernos, sé arrodilló, le pegó al bicho... hizo, en fin, cuanto con un manso puede hacerse y las ovaciones, con ello, resonaron rotundasV sobreviviendo al sablazo, seguido dé un decabello de gran fantasía, con que el. Tercero. Bienvenida torea por verónicas y faroles e inicia un quite por chicuelinas y es muy aplaudido. E l toro es condenado a fuego, encargándose del tuesten Boni y N a varro. Bienvenida encuentra al toro, transformado, sin duda por el castigo, y aprovechando esta circunstancia realiza una faena vistosa. Pincha dos veces en hueso, da una estocada atravesadilla y descabella. (Palmas. Cuarto. Mayor que los anteriores y también manso. Acosado en todos los terrenos, es, al fin, condenado a l a pirotecnia. E l toro llega al último tercio descompuesto, y B i e n venida le trastea, obligándole a doblar, y t i rándose a aliñar aprovecha la primera iguaD i o comienzo a l a función una exhibilada y mete una estocada, caída, que basta. ción- lucidísima del S r Cañero con dos to (Silencio. ros- -bueno el primero y manso el o t r o- -Quinto. Manso también. H u y e de los catambién de l a vacada del S r Sotomayor. Rejoneador y caballista consumado, el gran potes, saltando al callejón. M u y acosado tolidiador ecuestre volvió a despertar, con l a ma las varas reglamentarias, salvándose del belleza de su trabajo, el amortiguado inteachicharramiento. E s ovacionado el. picador rés de l a gente hacia un género que está Relámpago, por un puyazo. Amorós, cojeanlleno de sugestión y que, ofrecido con gra- í do visiblemente, logra hacer pasar al toro, y, ta brevedad, podrá hermosear siempre l a entrando bien coloca una estocada y descafiesta de toros. bella. (Palmas. Sexto. Balderas lancea con lucimiento y es ovacionado. E l toro se declara manso y Los seis bichos de l a lidia ordinaria esvuelve a arder la pólvora. Balderas brinda taban presentados con esmero: gordos, lardesde el centro del ruedo, y. a los primeros gos; bien armados. E l segundo, el cuarto y mulétazos logra apoderarse del manso. T r a t a el sexto- -aunque aquél, como dijimos, de hacer- una faena dé muleta, pero el toro pronto quedó extenuado- -fueron muy masigue reservón. Señala un pinchazo hondo, nejables. E l que abrió plaza se cernía- mucho en los capotes, defecto de qué llegó media buena, pincha nuevamente, acabando muy aliviado a la- muleta. Del tercero y el con una estocada corta, que mata. sexto y a nos hemos ocupado. E l hijo de Zurito picó con primoroso esE s t a d o de A n t o n i o M á r q u e z tilo al quarto. Sus compañeros Barrerá y Farnesio también actuaron con acierto. E n- Madrid 26, 7. tarde. A y e r llegó el diestre los peones y banderilleros descollaron tro Márquez de Barcelona, -visitando al docRosalito de Valencia, Carrato, el Nacional tor Segovia, que examinó l a herida, preseny David. tando gran hematoma l a parte lesionada, teniendo que guardar cama varios días por Y sin espacio para recrearnos de nuevo prescripción facultativa. en la hermosura incomparable de Córdoba, a Sevilla otra vez, con la lengua fuera, a P o r esta causa perderá de torear varias escribir, muerto de sueño, y... a fastidiar a corridas, entre ellas la de San Miguel, de la gente... -Juan M. Vázquez. Sevilla, por la qüe siente este diestro gran predilección. EN QUINf ANAR v che vulneró al de Sotomayor. Su oreja y todo lo demás. E n vista del éxito, y a petición de numerosas familias, Barrera puso en práctica el mismo sistema- -considerablemente c o r r e g i do y aumentado- -en el trasteo al que cerró plaza, cuya muerte nos brindó a todos. P r i mero, tres pases, prietísimos, sentado en el estribo, que hicieron sentarse también al noble bicho, inducido por el mal ejemplo. Y luego, cuando todos esperábamos l a labor sin trampa que un buen toro merece de un buen torero, una segunda serie- -brillantísima y espectacular, eso sí- -de adornos y juguetes por la cara: artísticos tirones, precisos cambios de mano, vistosos molinetes, genuflexiones, caricias al pitón- -hecho percha para la montera- n i un solo pase entero y verdadero, n i una tregua al paro forzoso de l a mano izquierda, aunque el adversario, por su suave nobleza, era merecedor de un poco de arte grande... U n nuevo sablazo y otro bello descabello- -también brindado al público- r- y el loco júbilo que el sugestivo muleteo había a v i vado llegó al paroxismo. Vicente cortó las orejas y el rabo, y, a hombros de sus entusiastas, fué prolijamente paseado por el redondel. A l cronista no le gusta- -aunque reconozca en él grandes cualidades de dominio e improvisación- -el toreo facial- -de triquiñuelas ante las narices de las reses- -de V i cente Barrera. A l cronista le gusta que los toros pasen. E l cronista no se olvida de las enseñanzas de Juan Belmonte. José Amorós, después del percance sufrido en Barcelona. Primero. Bienvenida lo cede a Valderas, y éste lancea trabajosamente, por l a mansedumbre del toro. L o s matadores son aplaudidos en los quites, especialmente Bienvenida. Valderas comienza la faena de muleta con pases estatuarios sigue cerca, valiente y dominador, arrodillándose a la terminación de algunos pases. (Ovación. Pincha dos veces y termina con una buena estocada y un descabello. Segundo. Amorós veroniquea cerca y artístico. E s ovacionado en los quites. B i e n venida realiza uno magistral y otro Valderas con revoleras. Amorós aprovecha las excelentes condiciones del toro y hace una faena torera con ambas manos, destacan- do, un pase afarolado y otros magníficos, a los acordes de la música. Señala un gran pinchazo y a continuación da una estocada buena de efecto rapidísimo. (Oreja, rabo y vueU ta al ruedo y salida a los medios. V- 1 i II Seis toros de Arránz para Bienvenida, Amorós y Balderas Quintanar 26, 7 tarde. Con un lleno completo se ha celebrado la corrida de Feria, que ofreció el interés de la reaparición de El cartel de la F e r i a de San Miguel Bl lector de A B C sevillano encontrará en él las más completas informaciones nacionales y extranjeras veinticuatro horas antes que en los periódicos que llegan de Madrid A l saber la Empresa de Sevilla que el percance sufrido por- Antonio, Márquez en Barcelona le imposibilitaba para- tomar parte en las dos corridas de toros que; tenía escrituradas para los dos primeros días de Feria, comenzó a practicar gestiones encaminadas a sustituir- al notable, torero. P a r a la corrida del día 28 ha sido- contratado el Niño de l a Palma, i Para l a corrida del día 29 se pensó en Gitanillo, pero Curro Puya, naturalmente, declinó el honor que se le brindaba. A última hora se han entablado gestiones eon Cagancho, que dieron e l resultado apetecido.
 // Cambio Nodo4-Sevilla