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QUITO. FACHADA PRINCIPAL D E LA IGLESIA D E LA COMPAÑÍA sitios destinados a l a fundación de factorías que pronto hablan de alcanzar categ o r í a de ciudades; los marinos m á s diestros y decididos, toda l a élite española capaz de acción, inteligente, fué enviada a A m é r i c a p r o d u c i é n d o s e una anemia en l a vida nacional que motivó, m á s que otras causas excesivamente repetidas, nuestra terrible decadencia. Quien se lanza a arreglar la casa ajena descuidando Ja propia por fuerza ha de llegar a situación lamentable. E n los ú l t i m o s años del siglo x v i los j e s u í t a s comenzaron a establecerse en Q u i- to. Fundaron un Colegio de humanidades, y su prestigio creció r á p i d a m e n t e H u b o mementos en que las otras Ordenes religiosas les rindieron el homenaje de l a cultura, enviando a los cursos de tal Colegio individuos de las respectivas Ordenes. C u a n do alboreaba el siglo x y u- -d i c e J o s é G a briel Navarro- -los jesuítas, ricos de fortuna, formidables por su ciencia, intachables por su conducta moral y admirables como misioneros, eran los verdaderos dueñ o s de l a voluntad ciudadana. S u palabra era acatada sin réplica, sus deseos satis- fechos al instante, y los p l e i t o s contra ellos eran siempre perdidos, por alta que fuere la persona que los instaurase Este poder acompañ a d o de enorme prosperidad material, permitió a los j e s u í t a s levantar i g l e s i a s e n los lugares rnási adecuados del t e r r i t o r i o e c u a t o r eño. Gabriel N a v a r r o nos da cuenta de ello en relación detallada de edifk i o s subsistentes y de i n teresantes ruinas, producidas en su mayor parte por terremotos. Entre todo lo edificado por los j e s u í t a s en el Ecuador sobresale la i g l e s i a de l a C o m p a ñ í a de Q u i t o verdadera joya del arte hispanoamericano. E n líneas generales, la describé a s í G a b r i e l Navarro: L a planta de l a iglesia jesuítica de Quito, derivada de la del Gesú, de Roma, como todas las demás iglesias jesuíticas del muhd. o, y copia de l a de San Ignacio, de la misma ciudad, es l a de cruz latina inscrita en un r e c t á n g u l o E s de tres naves y crucero: alta la central, bajas l a s laterales; aquélla cubierta con b ó v e d a de cañón, é s t a s c o n cupulines. T i e n e d o s c ú p u l a s la del crucero, alta y con tambor apeado sobre p e c h i nas la del presbiterio, rebajada. L a b ó v e d a central se eleva sobre arcos de medio punto, inscritos- sobre p i l a s tras de planta cuadrada, en las cuales descargan su fuerza los arcos fajones. E s p a ciosos lunetas dan J u z á la nave. L a s capillas laterales, cubiertas con c u p u l i n e s se hallan a 1 u m b r adas con peq u e ñ a s linternas caladas, por lasi c u a l e s cuela, débil y misteriosa, l a luz del sol ecuatorial. G r a n d e s arbotantes desear g a n el empuje de l a bóveda central s o b r e l o s fuertes muros exteriores. de cal y piedra, qt; e delimitan él templo. E l material empleado es la piedra para los muros y pilastras, y el ladrillo para l a a r q u e r í a y el abovedamiento. 1 H a s t a ahora, el concepto a r q u i t e c t ó n i c a es europeo. M a s el detalle, l a decoración adquieren fuerte sabor americano. A u n cuando los j e s u í t a s h a b r á n llevado consigo alguno? obreros españoles especializados en los diversos oficios- -visibles influencias m u dejares parecen comprobarlo- -la masa obrera fué indígena, imprimiendo inevitablemente a su obra la tendencia nacional menuda y preciosista, obra primorosa en cuya eje-
 // Cambio Nodo4-Sevilla