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ACADEMIA SOTO, Bolsa, 14, Madrid. Teléfoco 10249, Promedio de alumnos ingresados en la Escuela Central por examen, desde 1906, el 85 Director, don Manuel Soto. Total ingresados en mayo, 13; D E ESTA ACADEMIA, OCHO, La insuperable O para obtener el mejor M E G A fsocTeda áE s p a ño S a d e l e c t r i c id a d i Centra es eléctricas Lea usted café express. Alternadores I BI 3 BC 0 y Negro 8 7 róníformdchrés y cuadros Avenida Conde Peñalver, 21 y 23 MADRID peseta ejenq p en toda Espa? Compañía Arrendataria de Tabacos Materiales y obreros españoles. RADIÓFONOS Los de audición más pura y potente de fono o radio, modelos para establecimientos y domicilios; fonógrafos portables, discos, pianos. Calidad y economía. Catálogos y notas de precio a solicitud. Casa CORREDERA, Valverde, 22, Madrid. Orgullo de la industria Productos C 0 PEL 1 D Apart. 731, Peligros, 20. Teléf. 96450, MADRID. Informes: En la Gaceta de Madrid del viernes 26 del corriente se lia publicado un anuncio de concurso para la provisión de varias plazas en las provincias de Bilbao, Coruña, Logroño, San Sebastián, Sevilla, Baleares, Gerona y Santander, de empleados del Cuerpo de los administrativos de la- Compañía Arrendataria de Tabacos. Las solicitudes deberán presentarse hasta el 31 de octubre, en las Oficinas centrales de la Compañía o en las respectivas dependencias. 1. FSUGAS rústicas en da España, compro e hipoteco. J M. Brito, Alcalá, 94, Madrid, ió E. RODRIGUEZ- SOLIS lamanca y Ciudad Rodrigo, viéndose tan querido de las poblaciones, de lasoque era acérrimo y constante defensor, como odiado y temido de los franceses. Llegaron a noticia de l a Junta Central sus correrías y sus hechos, y fué condecorado por ella con el grado de capitán. E n el mes de julio se puso con su guerrilla a retaguardia del mariscal Soult, cuando éste se d i rigía a Talavera, aprisionándole muchos rezagados, manteniendo las comunicaciones de los ejércitos españoles y dando aviso a nuestros generales de l a marcha y movimientos del enemigo. A fin de impedir los robos de los imperiales, entusiasmó de tal modo a l paisanaje de l a sierra de Francia, que éste se alzó en número de 4 ó 5.000 hombres, evitando con su resuelta actitud l a devastación del país. Durante l a campaña de Talavera, el Empecinado, con sus guerrilleros, fué puesto a l a vanguardia del ejército de l a izquierda, que ya mandaba el duque del Parque, encargado de hostilizar a los franceses, caer en Plasencia, a espaldas de los generales Cuesta y Wellington, y cortar sus comunicaciones con Extremadura y Portugal. Los movimientos del Empecinado- -dice un ilustre historiador militar- -fueron tan hábiles, y su acción tan eficaz, que nadie, al observarlos, hubiera dicho que eran ejecutados por un ignorante y rudo campesino. A l concluir l a campaña de Talavera, si célebre para las armas angloespañolas estéril para l a libertad de España, Juan Martín volvió al primitivo teatro de sus hazañas, corriendo para ello los mayores peligros, que salvó con extremada habilidad; Indudablemente, el campesino se había fundido en el guerrero, y del antiguo labrador iba a salir el moderno general. A l saber el Empecinado que en Salamanca tan sólo había quedado un destacamento francés, penetró en l a ciudad por sorpresa y le hizo prisionero. Una columna de 360 dragones se acercó a l a ciudad pata reconquistarla, pero Juan Martín salióla esperarla a l punto llamado el Rollo con sus 140 j i netes, dejando a su espalda algunos paisanos oara LOS G U E R R I L L E R O S D E 1808 51 S sostenerle. L a acción que se entabló fué reñidísima, y terminó por l a fuga de los franceses, que dejaron 0 muertos en el campo. Recibida l a orden de hostilizar a los imperiales en las carreteras de Valladolid, Segovia y Arañda, tuvo un encuentro en Pedrosa del R e y con 120 gendarmes, matando a todo el que no se rindió. E n este combate luchó con el comandante francés, que de una estocada le pasó el brazo izquierdo, llegándole la herida hasta el costado. Enfurecido Juan Martín, se arroja sobre él ciego de i r a le arranca del caballo, y al ver que no se entrega, y no teniendo otra arma por habérsele roto el sable, le pisotea l a cabeza y le deja sin vida. Retirado a Poyos para curar l a herida, apenas se vio fuera de peligro corrió a su pueblo para abrazar a su anciana madre. Sus enemigos, aquellos que habían robado a su i a m i l i a y le habían difamado ante Cuesta, se escondieron a l saber su llegada; pero él, que tenía un carácter de niño, u n alma hermosa y u n corazón de oro, los convidó a su mesa, les ofreció su amretad y socorrió generosamente a los que lo necesitaban. B i e n pronto conoció l a guarnición de A r a n d a que el Empecinado se hallaba en el país, y de nuevo los franceses se pusieron en su persecución, y de nuevo los burló, demostrando cada día más las altas dotes, militares que le adornaban. Oigamos al señor Arteche; La fama de los brillantes hechos del Empecinado se había extendido por toda l a Península; el G o bierno Central, lo mismo que las autoridades de las provincias, comprendieron l a utilidad que podría sacarse de un hombre que, aun cuando en pequeñas operaciones, revelaba cualidades militares que cabría aprovechar en servicios de mayor monta. Reconocida l a necesidad de distraer fuerzas de las que el enemigo tenía en M a d r i d y aliviar, además, a los pueblos de las inmediaciones de l a tan humillante como onerosa pesadumbre que pesaba sobre ellos, todos los ojos se volvieron a l Empecinado La provincia de Guadalajara, tan vejada por los ímoeriales y. tan importante bajo el punt de vista