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A B C. JUEVES 2 DE OCTUBRE DE ig o. 3 EDICIÓN DE ANDALUCÍA. En el Instituto PAO. 20. de Cultura Femenina peroración síntesis brillantes o cauces nuevos de descubrimiento científico dice: A m o la altivez de la idea y gustaría del triunfo y del dominio; pero, consciente da mi valer, sucumbo impotente ante la norma y rutina, me acobardan la conveniencia, el estatuto y la ley, y ¡oh, dolor! ¿seré apenas capaz de un débil lirismo que cante la perfección que no he de poder alcanzar? Y o he vivido vicia de alumno en estas aulas, donde he atendido lecciones de maestros eminentes. De ellos, algunos ya no existen; pero queda el recuerdo imborrable de su bondad y de su mérito. Llamáronse Torroja, Iñiguez, Tarazona... L o s demás viven para honor de la Ciencia y de la Universidad, y uno de ellos es, el rector y otro mi decano. Con mi querido decano seguí un curso de funciones elípticas. Todavía cjonservo los apuntes escritos por él mismo en clase limpios y claros, sin necesidad de acotación n i correcciones, de lectura agradable, de espíritu clásico un poco a la manera de los graneles matemáticos franceses de la segunda mitad del x i x Briot, Herrarte, Halphen. Continúa la disertación, elogiando a don L u i s Octavio de Toledo, para hablar después de D Cecilio Jiménez Rueda, o t r o c a tedrático jubilado de la Facultad d e C i e n cias, del que también hace elogios, así como de los señores Bermejo y Canseco. Pasa después al final del discurso, en el que habla de Fournier, del que hace una completa semblanza, que termina diciendo: Fournier encarna la cultura superior universitaria. L a que crea y profundiza para honor y elevación del espíritu la cultura, que es, origen y síntesis de! humano saber. Y dio fin a su discurso con las siguientes palabras: L a juventud universitaria debe ser inquieta y vibrante, dinámica por la velocidad y el ímpetu; se debe al alcance de máxima perfección y sus modelos han de ser ejemplos de bondad, de entereza, de sabiduría. Porque es generosidad y esperanza, es aurora de nuevos ideales, es la vida en perpetuo renacimiento. L a lucha, si no es viva y encendida, no es digna de ser amada. L a adolescencia ha de poder atreverse con lo inaudito y provocar al destino, adueñándose de él hasta el límite de lo posible. Firme ha de ser su voluntad, porque la firmeza es generadora del heroísmo, y la juventud que no sea heroica, será cobarde, y pacata y de ella sólo podrá esperarse una madurez egoísta, decadente y vergonzosa E l Sr. Terradas fué muy aplaudido. Seguidamente el secretario general, señor Amar, leyó las listas de los alumnos premiados en el concurso último (Facultades y Bachillerato universitario) y anunció que el reparto de diplomas se haría en las respectivas Facultades. L a orquesta de Benedito ejecutó el canto a de Rimsky- Korsakoff, y La alegría de la Huerta, de Chueca, y el Sr. Tormo declaró abierto el curso académico de 1930 a 1931, en nombre de S u Majestad el Rey, entre los aplausos. de la concurrencia. Discursos del r e c t o r y d e l ministro de Instrucción Pública con su presencia; pero, aun sin ella, todo el momento presente es sobrado crítico para seguir aplicando fórmulas tradicionales. Q u i siera que abandonaseis esta casa con la convicción de que el profesorado y las autoridades universitarias tienen noción clara de las dificultades actuales, que miran con seriedad máxima, pero con el optimismo a que da derecho un balance, objetivo de la vida de esta casa en el último cuarto de siglo. L a advertencia de los defectos de. nuestra actuación colectiva y el propósito de su corrección inmediata en la medida de nues tras fuerzas, es anterior al anuncio oficial de la acción fiscalizadora de nuestros discípulos, y se ha traducido ya en actos, sin duda poco espectaculares, mas por ello mismo, de eficacia segura. N o es un sueño que en los últimos lustros la Universidad española ha visto crecer su prestigio científico en proporción no superada, ni aun igualada, por otros sectores de la. vida nacional. Esta ha sido la obra de la generación actual, que aprovechará a sus discípulos. Interés de ellos es ayudar a su autorrenovación sin hacerla peligrar inconscientemente. Añadió el Sr. Cabrera que un régimen anárquico provocaría una depresión inevitable en. la futura. generación, y expresó su fe en la juventud, conviniendo en que l a sociedad entera debe preocuparse de ayudar a estos centros de cultura. Fué ayer- -dijo- -cuando una actitud poco meditada dé la Dictadura para, con la Universidad provocó, en todo- el mundo civilizado un movimiento que rio supo prever. Piensen nuestros jóvenes escolares que una actitud inadecuada habría de producir efecto más deplorable y les crearía una posición difícil ante sus colegas extranjeros, para quienes su conducta sería incomprensible. Terminó diciendo: De intento dejo para concluir la expresión de mi sincero y leal aplauso a nuestro Soberano por su personal actuación en la magna obra de la Ciudad Universitaria, llamada a corregir los graves defectos materiales de que adolece esta casa. Pudo comenzar esta obra con alejamiento poco plausible del Claustro, pero marcha rápidamente a una colaboración íntima, que será notoria en plazo breve y que es el tránsito obligado hacia la perfecta unidad. E l ministro de Instrucción Pública respondió al orador con las siguientes palabras: H e asistido a esta fiesta con, emoción durante muchos años. H o y asisto con esta i n vestidura, que me ha quitado mucha tranquilidad. Siempre ha sido este día para mí- de alegría y emoción; pero hoy sólo es de preocupación. Vengo aquí porque lo considero un deber. H i z o después un elogio del discurso del señor Terrada, y añadió: N o puedo pronunciar las palabras sacramentales de la Universidad de Salamanca: Que usías descansen pues no sé si puede decirse eso ahora que están los espíritus llenos de preocupación. ¡Que Dios nos ayude para bien de la Universidad! Con estas palabras del ministro se dieron por terminados todos los actos de apertura del curso académico. E n el S e m i n a r i o C o n c i l i a r Madrid 1, 6 tarde. Con la solemnidad de costumbre se celebró esta mañana, a las doce, en el Instituto de Cultura Femenina, de. la Unión de Damas Españolas del Sagrado Corazón, la inauguración del curso. Antes, en la iglesia de San Manuel y San Benito, hubo una misa por e l alma de los fundadores y protectores fallecidos de la Unión de Damas. A l acto de la inauguración asistieron las damas de la Junta de Gobierno, marquesa viuda de L u c a de Tena, doña María Edo de González, doña Isabel Belio de Lamarca, señora de San Martín y señorita de Perales; otras numerosas personas de la aristocracia madrileña y muchas madres de las jóvenes matriculadas en los cursos del Instituto con éstas. E l P. Antonio dirigió una plática a las alumnas, que son unas 300, exhortándolas a seguir con interés los estudios. Estos comprenden cuatro grupos: Elemental, Superior, Enseñanza doméstica y nocturna; los tres, primeros con ocho asignaturas cada uno, y el cuarto, con cuatro. Además, se darán clases extraordinarias, fuera de grupos, con trece asignaturas más. E l Instituto de Cultura Femenina funciona este año en un nuevo y amplio local de la calle de Recoletos, 2, cuadruplicado, que ha sido inaugurado con el acto de esta mañana. E n él, además de las clases, salas dé Juntas y despachos, habrá una magnífica biblioteca, cuya instalación corre a cargo de la marquesa de Unza del Valle. E n Almería Almería 1, 2 tarde. Con. asistencia de autoridades, elemento cultural y numerosísimo público, sobresaliendo el femenino, sé verificó en el Instituto, solemnemente, la apertura de curso. E n el pasado estudiaron 224 oficiales, 8 colegiales y 439 libres. Se repartieron 54 premios, la mayoría a señoritas. E l director pronunció un discurso, y elogió al alumno oficial D Juan Galera Agüero, que alcanzó el premio extraordinario Granada, en el Bachillerato universitario, sección de Letras. E n las Escuelas Normales y de Artes, e Industrias se celebró la apertura, sin ostentación. En Barcelona Incidentes durante la apertura E l Sr. Tormo, acompañado del rector, del vicerrector, el secretario, los decanos y todos los catedráticos, se dirigió al salón rectoral, una vez terminado el acto del Paraninfo. E n dicho salón hizo uso de la palabra el señor Cabrera, el cual c i j o Acaba de celebrarse la fiesta tradicional con que la Universidad inaugura sus tareas, y en ella ha sido señalada la innovación del discurso en que el representante de la clase escolar expone sus aspiraciones v refleja sus inquietudes. Bastaría esta circunstancia para dar mayor relieve a las breves palabras de agradecimiento con que es costumbre despedir en este salón a quienes dan realce al acto A las diez y media de la mañana de ayer se celebró en el Seminario la apertura del curso académico. Presidió el acto el vicario general, don Juan Francisco Moran, a quien acompañaban el rector y profesores del Seminario. Primeramente se celebró la misa del E s píritu Santo, oficiando el rector y profesores del Seminario. E l discurso inaugural estuvo a cargo del profesor Sr. Alcocer Moreo, que desarrolló el tema La venerable Congregación y el hospital de naturales de Madrid. Y terminó el solemne acto, prestando j u ramento de sus cargos los. catedráticos. Barcelona 1, 3 tarde. E n el Paraninfo de la Universidad se ha celebrado esta mañana la sesión de apertura de curso, presidiendo el vicerrector, doctor Alcobé, al qtíe acompañaban el obispo de la diócesis, el representante del gobernador civil, alcalde de Barcelona, representante de la Diputación, comandante de M a r i n a y otras autoridades. Apenas abierto el acto se llenó de estudiantes el lugar destinado al público, señalándose su presencia con un continuo griterío y aplausos extemporáneos. L a Banda municipal, al iniciarse el acto, ejecutó la Marcha Catalana. Seguidamente eí catedrático de Farmacia, Sr. Casamada, leyó el discurso reglamentario, sin que el escándalo permitiera oír una sola, palabra. A continuación se concedió la palabra al estudiante de Filosofía Sr. Nicoll. A l subir éste a la tribuna el griterío arreció y Nicoll, en vez de leer su discurso, hubo de limitarse a discutir con los estudiantes, a los que, según parece decía haber sido elegido por sus compañeros unánimemente y no por el rector ni por la Junta de Gobierno. Como no había modo de entenderse, el doctor Alcober obligó a Nicoll a que abandonase la írsbrjna, lo que éste hizo, dirigiéndose a la presidencia para rogar constase en acta su protesta por lo ocurrido. E l vicerrector dio el
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