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M Í A MÁMUIH DE PABLO J a r á fio DOS M U Ó 1 E S e n e! sorteo cíe ¡a CHUZ HOJA A C A D E M I A S O T O Bolsa, 14, Madrid. T e l é f o n o 10249. Promedio de alumnos l n rresados en la Escuela General por esamen, desde 1906, el 85 Director don Manuel Soto. Total ingresados en mayo, 13; D E E S T A A C A D E M I A O C H O Administración número 5, S A N B E R N A R D O 18, M A D R I D Tiene billetes para el sorteo de la C R U Z R O J A para el de N A V I D A D y para los sorteos corrientes, v envía a provincias y extranjero desde u n décimo en adelante INGENIEROS INDUSTRIALES -i, doble p r o p o r c i ó n que las d e m á s Academias. T o- M U H U C I w l l H U C L U H U U P R E P A R A C I Ó N E X C L U S I V A Hemos aprobado APAnpMIA flFI PAfin dos los profesores son ingenieros industriales. P i E C E N C A R R A I i 33 dan reglamento. H A Y I N T E R N A D O T e l 18674. (Antes Preciados, 7. Madrid. ÁC 3 d 4 IflÍ 3 GIAAENO B B A n t i s u o n e s y legal. Arenal, 8. T. 15529. Madrid. Internado. Veinte a ñ o s c r é d i t o Oposicioc a r r e r a Escuelas especiales. Bachilleratos. Facultades. Cultura general. S e ñ o r i t a s C e n t r INGENIEROS INDUSTRIALES- INSTITUTO ARTUR SS gLl S w P ngnrAPO las ni arrancarlas u e r a É Brillantina MARCA REGISTRADA Ú n i c o a r t í c u l o que SIN T E Ñ I R hace desaparecer las canas, dev olviendo al cabello su color primitivo, o hace que no salgan si se empieza a usar antes de tenerlas, p r o p o r c i o n á n d o l e el jugo necesario, sin el cual pierde su color. Compuesto de r a í c e s y hierbas indias a r o m á t i c a s Inofensivo. Garantizado. Conserva muy bien el rizado natural o artificial del cabello. Premiado en la E x p o s i c i ó n de Higiene. E x í j a s e en la etiqueta la figura de la india. 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Contaba en tiempos pasados con 27 iglesias y con: ventos de frailes y monjas, y dos ermitas en las afueras, l a de Santa María de la Vega y la de Nuesira Sefiora de Soterraña. L o s conventos principales de frailes eran, a p r i n cipios del siglo, los de mercenarios, carmelitas descalzos, franciscos descalzos y los capuchinos. D e los capuchinos salió a combatir por la Patria un monje, que no debía tardar en conquistar u n justo renombre: F r a y Julián Delica. Napoleón, a l invadir a España, había ofendido por tgual a l patriota y a l religioso, a l hombre de mundo hy al hombre de iglesia. Sus legiones mataban a los defensores de l a Patria, violaban a las mujeres v ¡tobaban las iglesias, despojando de sus alhajas a jl. is Vírgenes y. cometiendo en los templos todo géInero de sacrilegios. Dícese- -y aún creemos que existe un cuadro de tih artista, francés por cierto, representando el trágico suceso- -que en Aragón llegaron a disparar los imperiales contra un sacerdote en el acto de decir l a misa a sus feligreses. También se asegura que los frailes del convento de Conjo, cerca de Santiago de Galicia, celebraban la misa guardado el monje oficiante por los fusiles de los demás hermanos, a Ifin de evitar una sorpresa. L o que sí es cierto es el bárbaro crimen cometido contra el obispo de C o r i a hombre de ochenta y cinco años; este anciano, ¡tan virtuoso sacerdote como buen patriota, decía en todas sus pastorales a l pueblo que Napoleón era un monstruo que se había alzado contra Dios; forzado ¡a salir de C o r i a y gravemente enfermo, se refugio en Hoyos con su secretario y tres criados; los franceses, faltando a todas las leyes divinas y humanas, asaltaron la casa, arrancaron del lgchg al ¿oliente 1 I 1 L O S G U E R R I L L E R O S D E 1808 S 3 í obispo, le arrastraron desnudo por las Habitaciones, y por último, le dispararon tres tiros por la espalda. E r a pues, natural que los curas y frailes, como españoles y como sacerdotes, se lanzaran a defender a la nación y a Dios, convirtiendo l a Patria en altar y la libertad en culto. A la voz del fraile capuchino fray Julián Delica se reunieron multitud de jóvenes de Toro, y bien pronto el fogoso monje pudo contar con 70 caballos y emprender por las márgenes del Duero una activa campaña contra los franceses. L a vega de T o r o surcada por el caudaloso río; los extensos pinares, el famoso bosque de encinas llamado Monte de la Reina y los pueblos vecinos fueron testigos de las hazañas del capuchino y de sus guerrilleros, siempre activos y siempre vencedores. E n el mes de junio de 1809, la fama de fray J u lián Delica era tan notoria, que toda empresa grande contra los franceses se le atribuía al célebre capuchino, que, a l a verdad, combatía sin tregua n i descanso para mereeer el renombre de bravo que por todas partes se le aplicaba. P o r orden del mariscal Soult, marchó para M a d r i d con pliegos del mayor interés, el general Francesctn, saliendo en posta de Zamora con una buena escolta para cumplir su importante comisión. Pero... los generales franceses proponían y los guerrilleros disponían, y era una locura pensar en librarse de fray Julián Delica en toda l a tierra de Toro. E l valeroso capuchino, cubierto con su hábito, se incorporó solo, montado en una hermosa muía, a Franceschi, fingiendo que se dirigía a Valladolid y pidiéndole su venia para hacer el viaje en su compañía, temeroso, le dijo, de las guerrillas que recorrían la comarca; otorgósela el general, no sin algunas dudas y vacilaciones. Bien pronto comprendió frav Delica que F r a n ceschi desconfiaba de é l mas aparentando no comprenderlo, sacó un breviario y se puso a leer c o a la mayor tranquilidad, no sin echar frecuentes m i radas al campo siempre que juzgaba que ao le ob-
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