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A B C. M A R T E S 7 DE OCTUBRE DE 1930. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 7 tada en ventaja de la escena; no son los medios de acción represiva los necesarios, sino al revés, impulsos alentadores que alejen de los ánimos el pesimismo. E n camino de cultivar, por ejemplo, la sana literatura, se hace más contra los excesos deprimentes de la escena y los periódicos, que, pretendiendo la resurrección de procedimientos arbitrarios, incompatibles con nuestro tiempo; para censura, la que imponen obras en las que resplandece el talento y se trabaja de modo positivo por la cultura nacional. J. F R A N C O S RODRÍGUEZ GLOSAS C U L T U R A D E V I D A -D e todas las partidas cuyo conjunto forma esta especie de balance de la civilización belga durante un siglo, ésta, la concerniente a la cuestión de la Lebenskultur- -y que valúa dicha civilización, no ya por su rendimiento en ciencia, arte, literatura, filosofía política, en libros, cuadros o leyes, sino por su traducción a la vida usual, a la sociabilidad, a la inteligencia y sensibilidad colectivas, a las maneras y costumbres- es para nosotros la más dificil de escribir. Aparte de otros inconvenientes prácticos, cuyo sentido no escapará a la sagacidad del lector, ¿cómo evitar que, hasta en el más dispuesto a arrostrarlos en aras a una sinceriEUGENIO D O R S dad imprudentemente desnuda, tuerza la anécdota la objetividad del juicio y que el resultado de parciales impresiones reemPUEBLOS ANDALUCES place al de una observación exhaustiva? Cómo pretenderse tan ecuánime que se ¿Cartaya haya alejado de la propia opinión aquel L a labor de patriótica propaganda i n i riesgo que nuestro vulgo caracteriza con la ciada y sostenida muy acertadamente por el frase hablar de la feria según en ella ha prestigioso periódico que con tanta benei d o Las disposiciones hospitalarias más volencia acoge estas líneas a favor de los pueblos de la hermosa Andalucía, debe ser perfectas ya suelen cuidar de antemano de apoyada de modo entusiástico por todos que todo le vaya bien al peregrino extranL E N T I T U D- -E n el- año del Centenario aquellos que, conocedores de las bellezas jero que se llega a un país con ánimo de ese humor parece, en términos generales, sin limites que atesora nuestra región, pueestudiar un poco las condiciones de su exisser todavía el del pueblo belga. Y o he conoden hacerlas resaltar para bien de ésta. tencia; sea este país la Rusia soviética, la cido esteCpiueblo antes de 1914: lo tónico de L a villa de Cartaya ocupa posición geoItalia del fascio o la Bélgica nacionalizada. su cultura, de v i d a parecía entonces bas- gráfica privilegiada. Atravesada po. -la caV la flora del panegírico acostumbra a vertante mejor. Sin- embargo, -ya entonces tenía rretera que de Huelva parte para Ayamonte se, en casos tales, abundantemente regada un enemigo: -la ausencia de agilidad, cierta y bañada en sus riberas por las aguas que por las aguas vivas de la gratitud. Pero marcha Venta hasta en- los negocios espiridel Atlántico llegan a ella después de diviya. en cierta ocasión, y tratándose precisatuales más; llanos, que ha hecho, verbigracia, dir en dos la espléndida playa que se exmente de algo nuestro- -tratándose dé Sehasta en ia adopción de novedades tan i n- tiende hasta Portugal, y que al serlo toma v i l l a- las austeridades de un imperativo feresantes para el instinto de propia cenlos nombres de Punta Umbría y del Romde responsabilidad se impusieron para dic- servado -domo los adelantos de la higiene, pido, es iluminada de noche por los destet a r- -y no a nú solamente- -una dura, una la adopción de las mismas por el público llos intermitentes del faro de esta última conminatoria palabra- ¡Basta de pirose haya realizado- -según confesión reciente y por los del portugués de Villarreal de del doctor Delattre, inspector de Higiene del pos! la que estallaba con todo un más Santo Antonio. ministerio del Interior- baya ido realizángrande impulso de auténtico amor que en Gozando de un clima espléndidamente dose muy despacio, siendo casi nulo lo que cien lisonjas fáciles... ¡Que la misma norbueno, es su término muy apropiado para se había logrado en este camino, ruando, ma superior nos asista, pues, ahora! Que se llevar a él una variedad grande de cultiveinte años después de lograda la indepensalve la dificultad de la prueba con la vavos, que, como los del olivo, el almendro, dencia, aparecieron en las prsvincias flalentía elevada de la intención. la viña y, la higuera, proporciona al pueblo, mencas verdaderas crisis de hambret Con su a la vez que yrari riqueza, el embellecicaracterística falta de agudeza, con su maE l rigor de aquélla se puede atenuar- -y miento de sus alrededores, al que coopera nera, también torpona, de dar una en el clade hecho queda muy atenuado, conviene degrandemente la visión de pinares extensivo y ciento en la herradura, el famoso K e y cirlo- -por el recuerdo de nuestra manera mbs, que facilitan, con el importe de sus serling cree ver una característica belga en general de interpretar las llamadas caracmaderas, el principal ingreso del presupuesla crueldad, aduciendo para demostración, terísticas locales, las cuales, en nuestro sento municipal. no sin alguna ridiculez, la experiencia de tir, suelen más bien revelar situaciones, esPosee Cartaya un rancio abolengo- hislo por él sufrido, no me atrevo a decir que tados en que se encuentra o por los cuales tórico. Fundada por los fenicios, su nomen cabeza propia, en ocasión de cierto desatraviesa un grupo social- -y que, io mismo bre jamás se obscureció a lo largo de la mesurado cólico... L o que el comentador que se dan en él, pueden darse, se han dado, Historia. Declarada en un día colonia roatribuye en este caso a falta de piedad no se dan o se darán en otros muchos, quizá en mana, fué posteriormente dominada por los es tal probablemente, sino más bien una todos- que no verdaderas especialidades árabes. Hijos suyos acompañaron a Colón dificultad de improvisarse en este afecto o, en el descubrimiento del Nuevo Mundo. típicas, fijas en él y consubstanciales a la siquiera, de simularlo. N i se equivoca mefatalidad de una manera de ser. Suele por Pueblo alegre, alegría que refleja la blannos al buscar el origen de estos fenómenos cura de su caserío y que es derivada de una en la eficiencia de un carácter dominanteahí decirse muy a menudo, por ejemplo, que vida laboriosa, da constantemente pruebas mente francés. E n los belgas, incluso en el catalán es avaro, y de esta atribución da de su vitalidad, de su pujanza. Actualmente los flamencos (el texto original dice en fe nada menos que el Dante, y muy crudispónese a colocar la primera piedra de dos la naturaleza belga y flamenca domina el damente, en un versó famoso; sin embargo, grupos escolares para niños y niñas oue, en elemento francés leemos en la traducción ciertas referencias de Pr- czzolirú nos pernúmero de m i l recibirán la instrucción decastellana- -donde, por cierto, aparece Remitieron un día encontrar señales de mayor bida. nán confundido con la Renania- -del libro incremento del vicio de avaricia, no ya en Das Europas, de hilarante recorL a Diputación provincial de Huelva tiene los catalanes, sino cabalmente en ios paidación. Pero, no; los hechos, debidamente aprobada la construcción de un camino que, sanos del Dante, en los florentinos: los cuainterpretados, no como ejemplos de ruindad partiendo del pueblo, llegará al Rompido, y les parecían recientemente caídos en sordide corazón, pero de carencia de viveza, más del cual será complemento en su día la desdez, después de haber conocido, en el transbien que el dominio de un elemento étnico viación de un ramal que llevado hasta la curso de las centurias, ¡as horas más fasmagnífica playa de Punta Umbría, pertene- tuosas. Como los catalanes del x i u eran- -o, mejor dicho, estaban- -los florentinos de hace veinticinco años; lo cual no quiere decir que hoy no vuelvan ya a estar de otra manera. E n el espacio de unos pocos, y según los azares de guerra, derrota, opresión pecuniaria, resurrección financiera, ¿no hemos visto, por ventura, a los alemanes conservar ciertas tradiciones individuales de probidad menuda, perderlas luego (en la trasguerra precisamente) para recobrarlas después? Los rutinarios de la Voclkerpsychologie insistirán cuanto quieran en sus pueriles retratos y caricaturas de razas y pueblos. Seguirán diciendo, verbigracia, que el montañés suizo tiene un carácter propio una rudeza, una malicia, una finura maliciosa, una socarronería... que presentan 110 menos que el normando, o el asturiano, o el gales; que, si bien se mira, son simplemente las condiciones psicológicas en que se traduce la soledad rural... Pero nosotros nunca hemos hecho demasiado caso de la Voelkerpsychologie. Sabemos que, lo mismo en sus cumbres intelectuales que en sus capas populares profundas, los pueblos comulgan en la especie de la unidad, y que el nacionalismo es, si acaso, un fenómeno de clases medias. Así cualquier juicio que sobre la Lebenskultur de un pueblo, sobre sus i r a ñeras y costumbres produzcamos, tendrá siempre, con la limitación, la ventaja de deber ser considerado como circunstancial, simplemente e interino. E l humor colectivo del pueblo alemán en 1924, del pueblo francés en 192o. no traducían, no el carácter típico de Alemania o de F r a n c i a la prueba es que sus manifestaciones ya han pasado. Venían probablemente más del valor del d i nero que se guardaba en el bolsillo que de la singularidad de la vocación latente en la raza. determinado, revelan sin duda multipolaridad de elementos y, por decirlo así, su empate. Como tartamudo que habla despacio, a fin de ordenar un poco las varias sílabas que le acuden simultáneamente a la vez, quizá proceda habitualmente sin gracia hombre en cuya sangre chocan, sin rendirse el uno ante el otro, impulsos procedentes de herencias biológicas iguales en la fuerza, si distintas en el origen. Y en verdad que, viniendo a la cuestión de la lengua el bilingüismo obligatorio, oficial, constante, aplicado con enfadoso rigor hasta en los rótulos más nimios, reproduce para nosotros mucho de las molestias del tartamudeo. L a solución bilingüísta, que antaño pareció una panacea para muchos males políticos, ya es hoy, en Bélgica, severamente criticada. Estamos seguros que los efectos de su desaparición- -cualquiera que fuesen las normas que la reemplazaran- habían de ser altamente favorables en sus efectos difusos dentro de la inteligencia y de la sensibilidad ambientes. Las cosas (jue se han dicho dos veces- -regular, prontamente dos veces- -jamás han tenido eficiencia real en la producción de la cultura, sino aquellas otras que en el mundo se han dicho una sola y única vez o aquellas otras que se repiten a cada instante. L a cultura, humana está fabricada, por un lado, con genialidad; por otro lado, con ritornelos.