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VISTA D E L A BODEGA D E L A L U Z CONVERTIDA E N COMEDOR D E UNO D E LOS BANQUETES CELEBRADOS UN ACONTECIMIENTO NACIONAL Y queremos- -dice uno de los párra- doscientos años, los primeros Domecq, los fos de la carta que acabo de recibir- -que de Sauvéterre en el ¿eárn, para fundar en acuda usted a estas fiestas y nos honre la comarca jerezana una Empresa de fabrisiendo su cronista. Gratamente sorpren- cación y exportación de vinos que había de dido, reflexiono. Se trata de ade antar el alcanzar un desarrollo magnifico. U n Dotérnr no de mi veraneo. Y de interrumpir mecq y Lembaye es el fundador de la Casa un libro empezado para trasladarme del y de una familia incorporada a la nobleza Norte de Francia al Mediodía de España, española por sus triunfos industriales. sus de un punto del litoral normando a la ciu- altos méritos patrióticos y sus virtudes. dad de jerez, y en ella ser testigo y coDon Pedro de Domecq y Loustán señamentarista del segundo centenario de la la la españolización definitiva dé esta esfundación de la Casa Domecq. Sus jefes tirpe francesa y el auge maravilloso de conocen mi propósito de escribir algún la industria de Jerez. Su Casa es la que d a una novela del vino del vino esen- inicia en España la fabricación del coñac. cial: el de Jerez. En varias ocasiones he Don Pedro de Domecq y Loustán es una departido acerca de este asunto, tentador figura excelsa, prototipo del caballero y arduo, con D. Juan Pedro Domecq y el francés y del hidalgo español. Su nombre vizconde de Almocadén. Para mi, ellos y se- pronuncia en toda Andalucía como el sus colaboradores representan y simboli- de un varón ilustre e intachable, y en toda zan la primera y más universal de las in- la campiña jerezana como el de un santo. dustrias españolas. Soy yo, pues, el hon- Muchas veces me ha parecido que don rado y el favorecido por su invitación. Pedro de Domecq y Loustán no merecía Acepto... biógrafos, sino hagiógrafos. Pues conoAbandonaré gustoso la playa donde es- cedor de los grandes hechos de su vida cribía en un aislamiento propicio, renunciaré al París de octubre- -él dé las novedades artísticas el de la rentrée- cambiando el cielo pensativo, todo substancia gris, de L u tecia, por el de a Bética, donde canta el azul. Preparo el equipaje. Risueñas perspectivas las de volver a Jerez, que conozco y admiro, y la de saludar a esos grandes señores andaluces y verdaderos patriotas que forman, desde hace dos siglos, parte de la historia de Jerez y que exigirían más de un capítulo a quien escribiese la de la industria española, Pero en Francia no estoy leios de los Domecq. De esta tierra dulce y próvida partieron, hace más de FIESTA FLAMENCA E F E C T U A D A E N E L MAJUELO. (FOTO El Segundo Centenario de la Casa Pedro Domecq por testimonio de sus contemporáneos, veo en ellos la expresión de un espíritu altruista y dé una conciencia puramente cristiana. Hasta el punto de que puede afirmarse, sin hipérbole, que D. Pedro de Domecq y Loustán fué un verdadero serv e r de Cristo. A su Jado vivió, compartiendo sus goces y sus penas familiares, y colaborando en sus obras caritativas, una dama andaluza, espejo de madres y de esposas, doña Carmen Nuñez de Villavicencio. Este matrimonio ejemplar moldea para siempre el carácter de la familia. Los Domecq no serán nunca políticos ni admitirán otra solución a los problemas que se plantean entre el capital y el trabajo que la solución piadosa. Quien, como nosotros, los admire y estime, habrá de estimarlos y admirarlos por la sinceridad y rectitud con, que practican sus ideas conservadoras y cristianas. Don Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, el vizconde de Almocadén y la condesa de Puerto- Hermoso no desvirtúan la norma de sus progenitores. En el joven marqués de Casa Domecq se reproducen las virtudes del abuelo. En vano se buscaría un punto débil en la tradición de la Casa. Ideológicamente distanciado de los Domecq, ios respeto, y los estimo por la serenidad de sus creencias y la diafanidad de su conducta. Y he aquí por qué me dispongo a asistir con simpatía al segundo centenario de su Casa y a levantar, honradísimo, el acta literaria de sus fiestas. Camino de J e r e z pienso en la importancia económica, en la fuerza viva y fértil de riqueza de la Casa Domecq. La d i p u t o- -y como yo pensarán IGLESIAS)
 // Cambio Nodo4-Sevilla