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y de los pueblos, muy elemental al parecer, ha interesado a los hombres de ciencia norteamericanos. Otra de las grandes organizaciones con que dióse en la colonización y conquista fué con la que se viene a llamar imperio chibcha. Lingüísticamente tuvo una extensión enorme; sus dialectos se hablaron desde Panamá, Nicaragua, Norte y Este de Colombia, llegando por el Sur hasta Guayaquil. Culturalmente las diferencias eran grandes, desde el salvajismo de los talamancas hasta la civilidad de los de Panamá y la organización de los de las planicies de Bogotá, metrópoli del Imperio. Poco sólida debió de ser su manera de edificar, pues apenas si en las proximidades de Tunja subsiste un interesante grupo de ruinas pétreas. También hay noticias inmediatas, no sólo de las hazañas de B e Ialcázar, Quesada, Rendón, Heredia, Lebrón y tantos más, sino que con minuciosa prolijidad Juan de Castellanos describe los monumentos megalíticos de Maconchita y habla de las costumbres y arte de los naturales. E s c a s o y pobre era éste, que no pasaba de los del tejido con más o menos a d o r n o y variantes, j o y e r í a y escultura ru: la. Dice el cura de Tunja haber visto, hechas en oro, imágenes de culebras, ranas y lagartijas, que contempló casquetes, diademas v adornos y vasos (tal vez de barro, como los mej icanos) representando animales, y ofrendar todo ante los fahos ídolos que tienen- -unos de oro y otros de madera, -otros de hilo, grandes y pequeños, -todos con cabelleras, mal tallados- -y también hacen ídolos de cera- -y otros de barro blanco, TIBOR D E CERÁMICA PINTADA. REGALO pero todos- -están de dos en dos, macho con QUE LOS INDÍGENAS MEJICANOS HACÍAN hembra- -ad ornados A LOS VIRREYES. PROCEDE D E LA COcon mantos, que les LECCIÓN D E L A CONDESA D E OÑATE CASCO D E ORO D E L TESORO D E LOS QUIMBAYAS, REGALO D E L GOBIERNO COLOMBIANO. (FOTO MORENO ponen, advirtiendo que a más practicaban la antropofagia y el sacrificio humano. Pero la cultura que puede admitir el parangón con la azteca es la del Imperio de los incas. A l Sur del territorio chibcha, hasta muy dentro del hoy düminioi de Chile, comprendiendo Ecuador, Perú, Bolivia, parte de Argentina y el territorio de Pasto, en Colombia, el gran Imperio había llegado a una verdadera cumbre en el progreso cultural. E l Perú, antehispano, tiene abundante bibliografía contemporánea. E l inca Garcilaso, con su seudo- historia, Acosta y otros españoles ofrecen elementos para formar idea aproximada de lo que era el Imperio incaico a la llegada de los españoles. Cuzco y Chanchán, populosos y urbanizados, con las edificaciones de disposiciones variadas y con diversidad de materiales, demuestran que la raza de los incas dominó todas las técnicas constructivas. E l adobe, una especie de cemento moldeado, la manipostería, la sillería y hasta el tipo ciclópeo, como la fortaleza de Ollantaytambo, en el supuesto de que no sea anterior ál período incaico, como lo son las ruinas ciclópeas de Tiahuanaco. Puertas, ventanas, terrazas, miradores y torrecillas completaban, con trazado regular, las edificaciones. Como en toda América, el tejido aparecía primorosamente trabajado y originalmente teñido; la cerámica es interesante, y los metales, principalmente el cobre y la plata y oro l ajos, eran labrados con destreza y gusto. Recientemente se ha celebrado en Hamburgo el Congreso de Arqueología e Historia de América. L a reunión científica, a la que concurrió gran número de sabios de todos los países, aun de los más lejanos y menos relacionados con América, se ocupó más que de Historia, de Arqueología. Es muy lógico; la Historia precolombina no existe aún y la postcolombina es un capítulo de la Historia de España, y, por lo visto, hay que seguir ignorando lo hispano. En cambio, la Arqueología americana, que acaba con ¡a llegada de las naves españolas, que incorporan el Nuevo Mundo a la edad moderna, es bien mostrenco y está a disposición de todos. Afortunadamente, América española estudia la Arquitectura virreinal o colonial con el mismo cariño que pone en sus excavaciones y en sus investigaciones antropológicas. Lógica y muy natural es, en los hispanoamericanos, la indagación de sus aborígenes. Cuando surja la reorganización de los estudios universitarios en España, necesidad que cada día se deja sentir más para abrir horizonte y facilitar la labor a las juventudes, proporcionándoles medios de colaborar en el movimiento arqueológico internacional; cuando esos planes se tracen, es casi seguro que se tendrá presente la necesidad de fomentar las investigaciones arqueológicas americanistas, pues si bien su arte no ha influido para nada en el desenvolvimiento del arte español, debe fomentarse el impulso romántico y de legítimo orgullo de acudir a colaborar en los trabajosr científicos que se efectúen en tierras de la antigua España transatlántica. Y entonces, también, será ocasión de preparar otro trabajo, el de estudiar esa misteriosa conexión que pudiera existir entre esfinges, pirámides, joyas, pictografías, organizaciones sociales, mitos religiosos y técnica constructiva de la joven América y del viejo Egipío, que sí influyó indirectamente en la formación de nuestro Arte. R. B L A N C O Y C A R O (Fotos Museo Arqueológico. VASO PRIMITIVO PERUANO
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