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ABC. J U E V E S 16 D E OCTUBRE D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 35, CUESTIONES L a duración de la jornada de- trabajo, ha sido uno de los temas de mayor importancia tratados en el- Congreso de las Trade Unions inglesas, que se reunió en la segunda quincena de agosto en la ciudad de- Nottingham. E l debate que se desarrolló ha manifestado que. cada vez intervienen más como determinantes dos razones que apenas si eran influyentes en tiempos pasados. L a jornada de trabajo fué cuestión debatida desde los puntos dé vista particulares de patronos y obreros, es decir, como susceptible únicamente de afectar a dos categorías sociales. Y todavía se la consideraba restringida a los patronos y obreros en sus relaciones directas, esto es, entre el personal empleado en una Empresa determinada y la dirección de la misma! Los trabajadores invocan su interés, la necesidad de evitar el agotamien, to físico; los patronos considaraban el coste de su producción. Problemas de aparición reciente y la com -probación de la interdependencia de todas las industrias en el terreno del consumo han ¡modificado el juicio formado sobre la cuestión de la jornada. E l problema de influenc i a más decisiva es el. pa medida que se agrava sé confirma la conclusión de que, ¿por poderosa, que sea la economía de un pueblo, no podría resistir indefinidamente a la carga de los subsidios entregados a los trabajadores sin empleo. E n estas mismas pá ginas habíamos discurrido sobre el fracaso de los sistemas de seguros de paro cuando concurren circunstancias excepcionales, como las que atraviesan hoy todas las, naciones industriales del mundo. Porque, paralelamente al aumento de parados que reclaman ¡el subsidio, disminuye la suma de las cotizaciones a las Cajas de paro, tanto por parte de los patronos que no pagan sino las que corresponden al número reducido de obreros que ocupan, como por parte de los trabajadores que no cotizan sino cuando están activos. E l enorme déficit ha de ser, pues, cubierto por el Estado y, en definitiva, por el contribuyente. Todos los sistemas de seguros habían sido calculados, a base de tablas establecidas para circunstancias normales; pero a la presente hora resultan fallidos, como ocurriría con los sistemas de seguros de vida si una catástrofe geológica alterase el cálculo hecho a base de las tablas de mortalidad normal. Se explica en cierto modo la corriente de protesta, cada vez más acentuada, en las naciones donde es muy agudo el problema del paro contra los que algunos llaman sostenimiento de vagos Ciertamente, la suma de los subsidios pesan sobre la economía colectiva en forma de impuestos o de mayor precio en los artículos de consumo. Pero no es posible abandonar a los parados a su triste suerte, ya se enfoque el problema desde el ángulo moral o bien desde el ángulo político. Y sin embargo, la carga que representan para la economía colectiva es un grave peligro. Si calculamos para cada individuo de los cuatro millones parados ingleses (1) tres personas como promedio a su cargo, resultarán doce miUones. de seres que no. producen, reciben subsidio sin aportación y consumen menos de- lo que debieRan: L a pérdida es, pues, triple para la economía general; Esta triple pérdida es el punto de partida para considerar el problema de la jornada SOCIALES La jornada de Trabajo en el Congreso délas Trade Unions inglesas. EJ Código de Trabajo mejicano de trabajo. L a jornada de trabajo ha de estar en. relación con la. masa de maino de obra disponible, pero inversamente á la relación que guardaban antes ambos factores. L a relación anterior era: a mayor volumen de mano de obra disponible, el patrono podía fijar condiciones de trabajo más favorables a su interés particular, verbigracia, jornada más larga. L a relación de hoy es: a mayor volumen de mano de- obra disponible, jornada más corta. E l método tiende a. que desaparezca la triple pérdida que resulta para la economía colectiva dé la masa de parados. Consiste en distribuir la suma de horas necesaria a la producción entre el mayor número posible de obreros, de manera que no se- in parásitos. Consiguientemente, aumenta la cifra de cotizaciones a las Cajas de seseguro- de paro y, de otra parte, se amplía la posibilidad de consumo. Porque se preconiza que la reducción de la jornada de trabajo no implique reducción de salarios, que tendría como consecuencia extender la reducción de consumo a nuevas capas de individuos que ahora tienen mayor capacidad de compra. Las clases patronales más avisadas se orientan en el sentido expuesto. Abandonan la premisa falsa de superproducción y calculan sobre la verdadera de consumo restringido. Concluyen, en consecuencia, que es preciso aumentar el volumen de consumidores, y esto no parece posible sino proporeionandp trabajo a los millones de desocupados, sin obligarles a un descenso en el standard de vida, que alcanzaron. Antes al contrario, cuanto más alto sea el nivel del standard mayor será el consumo. El. maqumismo y la racionalización ham de ser elementos coadyuvantes en lugar de métodos para prescindir de mano de obra. Para los patronos avisados es ya evidente que nada se habría conseguido con la máquina quei produce sola, y, por lo tanto, suprime al obrero, si también desaparece ese obrero como consumidor de lo que la máquina produce. Estas han sido las consideraciones expuestas por los que participaron en el debate de la jornada de trabajo en el Congreso de Nottingham. Como resumen de ellas fué adoptada una resolución, que dice así: Considerando que la movilización de la mano de obra debida a la racionalización y la intensidad creciente del trabajo industrial exigen un esfuerzo inmediato para obtener la reducción de Ja jornada normal de trabajo a cuarenta y cuatro horas por semana para el trabajo de día y a seis horas por equipo para el trabajo de noche o continuo, limitando las horas extraordinarias a los trabajos que se consideren urgentes por acuerdo de las partes interesadas; Considerando que esas reducciones de la ESQUELAS DE DEFUNCIÓN Y ANIVERSARIOS Se admiten en este periódico hasta la madrugada, y en nuestras oficinas de Mp QZ OLIVE, de diez a una de la mañana y de cuatro a siete de la tarde. jornada de trabajo deben ser completadas con los aumentos de salarios correspondientes, a fin de mantener un nivel de vida por lo menos igual al actual; Considerando que los métodos modernos de producción y de distribución de los, productos han acelerado el ritmo del trabajo de tal. manera que los obreros están sometidos a una tensión nerviosa tan perjudicial para su salud como para su rendimiento; E l Congreso inscribe en su programa de reivindicaciones la adopción de una semana y, una jornada de trabajo, más cortas; considera que tal reducción ayudaría á resolver el problema del paro y que es preferible al método que consiste en despedir nuevos trabajadores, pues los despidos, han. de ser sostenidos por los que conservan su empleo. E l Congreso estima además que el verdadero interés nacional exige una sensible reducción de las horas de trabajo en la industria, a fin de dar mayor esparcimiento a las clases laboriosas, las más afectadas por las tendencias modernas de la industria. Y para hacer efectivo el programa arriba enunciado, el Congreso invita al Gobierno a que presente un- proyecto de ley que reduzca la semana y ía jornada de trabajo, e invita también al Consejo general a que organice una campaña de propaganda en favor de tal ley. Por lo que se refiere a la jornada de trabajo de los empleados de almacenes, el Congreso de Nottingham adoptó la resolución siguiente: Habiendo comprobado el Congreso lc ¡s males qué resultan del trabajo. excesivo dft los empleados de almacenes, aprueba la. tentativa hecha para que el Parlamento adopte un proyecto de ley que limité la jornada de trabajo a cuarenta y ocho horas por semana. Invita al Gobierno a apoyar o a promover en el menor plazo posible una legislación con tal objeto. Considerando además que la Comisión de la jornada de trabajo de la Cámara de los Comunes tiene un mandato muy amplio, espera el Congreso que el Gobierno presentará un proyecto de ley sobre higiene, ventilación y calefacción de los despachos, almacenes y oficinas. Es interesante conocer la posición de la Oficina Internacional del Trabajo en el problema de la jornada. Su director, el señor. Alfeert Thomas, había sido invitado a asistir al Congreso de las Trade JJnions, y en una de las sesiones hizo esta declaración: ¿No coincide vuestr. o interés con el de los obreros del mundo entero? He oído decir que algunos estiman prescrita la jornada de ocho horas. He leído todas las resoluciones anejas al orden deldía de este Congreso en favor de la semana. de cuarenta horas y la jornada de seis horas, y no olvido que. en Estocolmo reclamó la Federación Sindical Internacional la jornada de. cuarenta y cuatro horas. Bien lejos estoy de condenar o reprimir las aspiraciones obraras; pero admitamos que la clase trabajadora británica con- siguiera una nueva reducción de. la jornada de trabajo: ¿no sería precaria y casi ilusoria esta conquista mientras los trabajadores. de los demás países trabajen más de cuarenta- y ocho horas? Para evitar los retrocesos y para garantizar la seguridad de la industria británica, ayudadnos a hacer aplicar universalmente la jornada de ocho horas. En lugar de impedir nuevos progresos, haréis que sean posibles. Jaurés decía un día: Una nación que quiere avanzar rápidamente por la vía de la justicia social debe cuidar de no aislarse del resto de la- Humanidad. Es una verdad evidente hoy. A pesar de la oposición. y de la. crítica que ha encontrado el proyecto de Código de trabajo mejicano- de parte de las organizaciones obreras, bien pronto estará vigente coftiq ley federal obligatoria para todos los cender el número a cerca de cuatro millones. (1) tas estadísticas oficiales, que acusan la cifra de dos millones y medio de parados, no reflejan la situación exacta. Un cálculo de las Trade Unions hace as- PRECIOS: El Código de Trabajo mejicano DESDE 25 4 500 PESETAS SEGÚN C A T A L O G O
 // Cambio Nodo4-Sevilla