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ABC. SÁBADO 18 D E O C T U B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A PAG. 6 den repetirse en estos días: Que se retiren los políticos y dejen cuantos lugares ocupan para que gobiernen los desconocidos Frase comentada con acritud por quienes bullíamos, desconociendo o aparentando desconocer cómo la realidad, al cuarto del siglo, concedería aplausos a quienes opinasen lo mismo. Estrenamos en tales momentos un Gobierno. Necesitábamos una nueva situación política. ¡Pedíamos cambios, transformación completa de régimen, de ideas, pero sin modificar las personas! Eso, no; necesitábamos las conocidas. Se dio el Poder a D. Francisco Silvela, como presidente, y fueron ministros Duran y Bas, de Gracia y. Justicia; Polavieja, de Guerra; Canseco, Marina; Dato, de Gobernación; Villaverde, de Hacienda, y el marqués de P i dal en Fomento. Nombres todos conocidos en ambas Cámaras. Se produjo el revuelo acostumbrado pensando en los cargos públicos. Sonaron los apellidos ilustres de Martínez Campos para presidir el Senado; de don Alejandro Pidal para ocupar el primer puesto del Congreso; de gobernador civil se designó a D. Santiago Liniers, y fué alcalde el marqués de Aguilar de Campóo; personas ya desaparecidas, respetables, dignísimas, pero que vivían de antiguo en los partidos políticos. De manera que la radical transformación no se verificó ni en aquel momento ni en los subsiguientes; por eso conviene oír, no escuchar, cuanto se dice en ciertas ocasiones. La buena fe, la sana intención, los honrados propósitos fueron y son generales, qué duda cabe, salvo excepciones, que tenemos muy en cuenta como medida prescrita por la higiene moral, pero creer en ciertas mutaciones absolutas es otro cantar distinto. Dejemos correr al mundo, esperando beneficios impensados que Dios nos conceda y pensemos en la desaparición de los políticos de oficio. ¡Algún día se logrará tal beneficio! Por aquellos pasados consiguieron un nuevo triunfo los Quintero con su zarzuela Los borrachos, que aún de vez en cuando se representa, y se estrenó una obra dramática escrita sobre el plan de la novela de Daudet Los Reyes en el destierro. La comedia era de un escritor llamado Alejandro Sawa, quien tenía condiciones brillantes. Advirtamos que se malogró en los primeros trances, pero su recuerdo persiste en cuantos viejos actuales le conocimos en la pasada época. ¡Qué interesantes evocaciones hicimos leyendo Los Reyes desterrados! Recordamos la representación de hace treinta y un años, trayendo a la memoria actrices de mérito desaparecidas, pero también nos complace pensar en artistas como Carmen Cobeña y Nieves Suárez, gala de nuestros escenarios en aquel tiempo, que siguen gozando, y por muchos años sea, las delicias del vivir. También traigo a las mientes los antiguos regocijos producidos por los organilleros, clase que alegraba nuestras calles y que prohibieron, para bien del sosiego público, las- autoridades constituidas alfindel siglo xix. Si fuera tan sencillo restablecer otras imprescindibles tranquilidades! ¡Pero, ay, el sosiego general se pierde, pero difícilmente se recobra! Por la transcripción, J. F R A N C O S RODRÍGUEZ CENTENARIO LAMARTINE El hombre político DE Romántico y cristiano, Lamartine no podía ser más que liberal. Antes de que la idea se hiciera convicción en él, la sensibilidad había facilitado la savia necesaria para que floreciese y se transformara en fruto. E l que ha nacido con un temperamento liberal podrá aceptar como fórmula de gobierno un compromiso de clases que promedie sus egoísmos, de tal manera que la tradición y el progreso, la levita y la blusa se encuentren igualmente defendidos en el pacto; pero no se pronunciará por tana solución política que implique el mantenimiento de un privilegio o de una privanza. Monárquico de la rama borbónica en su juventud, Lamartine continuará prestando su adhesión a aquel régimen, pero a condición dé que evolucione y se acompañe a las exigencias del espíritu. Los que le han acusado de apóstata por verle en tratos con la República no se fijan en que el poeta no fué nunca un doctrinario prendado de dogmas inmutables, sino un hombre que, habiendo nacido dentro de un régimen, lo sirve fielmente mientras ese régimen antepone el interés nacional a antañonas preocupaciones de principio, en pugna con el sentir de la época. ¿Por qué, si era monárquico, prefirió alistarse en el bando enemigo a colaborar en el régimen que presidía Luis Felipe de Orleáns? se han preguntado algunos de sus comentaristas. La diferencia di- CHARLAS HI F L O R ALIA D O N Q U E HIO ES UN D O N -M e parece que f u é L a v e d á n- -p u e d e que no haya sido é l- -q u i e n en unas declaraciones dijo que é l h a b í a perdido su juventud el d í a que le dieron el t í t u l o de abogado, y, a l regresar a su casa, su a m a de llaves, que le h a b í a visto nacer, le t r a t ó de usted por vez primera. -Pero hay algo peor que eso. ¿A q u é te refieres? -A l don A m i me h a ce m á s d a ñ o que los cabellos lacios, existiendo como existe la maravillosa l o c i ó n ONDTTLIA (1) o i r con las m e j i l l a s descoloridas p u diendo adquirir A R R E B O L al Jugo de Rosas (2) que las anima de modo perfecto. ¡T i e n e s r a z ó n! MI tio Carlos, que tiene amordazados sus cincuenta a ñ o s bien cumplidos, para que (1) Aumenta y conserva el rizado. Precio, 3,50. (2) E l m á s discreto carmín. Precio, 2,50 y 5 ptas. no salgan a l p ú b l i c o so pone de m a l humor cada v z que se cruza con un vecino en la escalera y le saluda con un ¡U s t e d lo pase bien, don Carlos! Ese don le subleva, hasta el extremo de no corresponder a l saludo, é l que es la correcc i ó n misma. -Exagera tu t í o -Asegura que el don es plebeyo y de m a l gusto; pero la realidad es que se nos viene suprimiendo hasta un d í a en que se nos suelta a quemarropa, ¡y eso es cruel, sencillamente! -Sin embargo, los de estirpe real lo llevan desde niños. -Pero como no se les t u tea a l llegar a cierta edad, nada se les echa en cara con el tratamiento. Todos los productos que los Integran son de suprema calidad y de absoluta higiene. E l J A B Ó N es el m á s duro, neutro, untuoso y perfumado. Su poder detergente es ú n i c o D a tersura y aterciopelado a l cutis, haciendo desaparecer las arrugas, l i a C O L O N I A posee originalidad y finura de bouquet asombrosas. Su a r o m a trasciende, embriaga y perdura y es de inigualada permanencia. Incomparable para el b a ñ o y fricciones. -D e s e n g á ñ a t e de igual modo que nada es tan agradable como unos ojos r o deados de f a s c i n a c i ó n con P A S T E L a l Humo de S á n daJ (1) o unos p á r p a d o s sombreados con C O M P A C T O S a l Humo de S á n d a lo (2) t a m b i é n ni tan. desolador como u n don o una d o ñ a que surge esp o n t á n e a m e n t e E s preferible seguir llamando simp á t i c a a l a fea, que confesar con profunda melancol í a Debo ser muy vieja. Y a nadie me tratafiet ú (1) Precio, 3,75, (2) Ca 3 a, coa esfumino, do -pesetas, Flores del Precio del Jabón: Pastilla, 0,35, 0,75 y 1,25. Precio de la Colonia: 0,50, 2,50, i pesetas, 1 ptas, y 12 pesetas. JABÓN Y COLONIA adrid F L O RA L I A S M éj ico A.