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EL NOVELISTA LUIS DE VAL E pocos escritores podrá decirse, como de L u i s de V a l que sus aptitudes literarias no se revelaron hasta hallarse y a en plena juventud. E l popuiar novelista valenciano, que ha muerto estos días, había nacido en la ciudad de las flores en 27 de octubre de 1867. y pertenecía a una modesta familia de nuest r a burguesía. Huérfano de padre desde muy niño, su madre, doña Adela, una señora muy bondadosa, educóle más con el corazón que con l a cabeza, y el muchacho, de natural travieso, pasó su infancia entre juegos y caricias, sin preocuparse gran cosa de los estudios. Y así llegó a ta juventud, con un desarrollo físico que no correspondía a sus pocos años, siendo el campeón de los juegos entonces más en boga. Nadie le aventajaba en adiestrar palomas, n i en reñif cometas, n i en hacer juegos de prestidigitacióh. U n a noche dieron las once y L u i s no había regresado a su casa. S u madre, temerosa de alguna desgracia, revolvió todo el vecindario. P o r fin se supo su paradero: una aventura amorosa. A s pocos días el muchacho, dando muestras de su exaltado carácter y de su imperiosa voluntad, manifestaba a su madre su vehemente deseo de casarse, y a los diecisiete años recibía el sacramento matrimonial; y en uno de esos rasgos, también muy suyo, para no ser gravoso a nadie, con su mujer, tomaba camino de Barcelona, no llevando en los bolsillos más que unas pocas pesetas, y sin contar con carrera a l g u n a ni marcada o r i e n t a ción h a c i a ninguna profesión. E l e s c r i tor no había asomado aún por ninguna parte. Y así l l e g ó a la ciudad c o n d a l L u i s de V a l Sus primeros pasos f u e r o n penosos. E n una de sus novelas están relatados. Pasó h a m b r e Tuvo que acudir con su mujer a los cuarteles para comer l a sopa que se reparte entre l o s pobres, Después encontró un p e q u e ñ o enrpleo en la Compañía de los ferrocarri es de B a r celona a Tarragona. Pero aquello no bastaba. E l n o v e l i s t a continuaba en potenc i a i g n o r a n d o él mismo sus aptitudes. D LUIS D E VAL A LOS DIECIOCHO ANOS LA TORRE Q U E LUIS D E V A L POSEÍ F V BARCELONA U n día, no sabemos cómo, conoció al n o velista por entregas Rafael Castillo y le pidió que le diera trabajo como amanuense. Accedió éste a su deseo, y, pocos meses después, de modesto escribiente pasaba a fecundísimo novelista. Se había hecho el m i lagro. P a r a el mismo L u i s de V a l fué aque lio una revelación. N u n c a había imaginado en la c a r r e r a de estíritor. E l año i 8 ó. a los d i e c i n u e v e años de edad, publica l a p r i mera novela por entregas, con éxito tan lisonjero, que no tardaron en asediarle los editores en d e m a n d a de obras. Y el improvisado e s c r i t o r no bastándose él solo para atender a tanta solicitud, trabaja dieciséis y dieciocho horas diarias, y aun no siendo esto suficiente recurre al dictado y a la taquigrafía y llega todavía a m á s a d e s arrollar al mismo tiempo dos obras, caso de LUIS DE VAL A LOS CUARENTA ANOS fecundidad y facilidad verdaderamente extraordinario y que explica l a inmensa labor realizada por el novelista, pues pasa de doscientos el número de sus obras, la mayoría de ellas de varios volúmenes, todas repartidas por entregas, excepto las tres o cuatro últimas. E s t a copiosísima labor literaria produjo a. V a l una posición económica desahogada, a pesar de haber gastado en caprichos cuanto quiso, pues cultivó la fotog r a f í a gustó de r o dearse de objetos de arte antiguo, gustó de tener p e r r o s de l a s mejores clases, fué u n f o r m idable colecci nista de sellos de C o rreos y no había l i b r o de arte notable que saliese de las imprentas que dejase de adquirirlo. V i v i ó en Barcelona lo mejor- de su vida, mimado de los editores, que, si pagaban a buen precio las obras que les escribía, era a cambio de obtener de dichas pro- -dúcciones en AmériCINCUENTA AÑOS ca f a b u l o s a s ganan- LUIS DE VAL A LOS
 // Cambio Nodo4-Sevilla