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cie o se nos iba a caer a pedazos. Creció el río, que de allá arriba, de l a montaña, arrastraba malezas y troncos arrancados de raíz y entre tui agua más turbia que los asuntos del Concejo, señor. E l río y a no era río, sino un mismo infierno de agua revuelta que subía de altura hasta querer entrarse a todo gusto por las calles de la aldea. T o d a la noche por la ribera buscamos a las dos barcas. L a s mujeres gritaban, los rapaciños pequeños chillaban, brincaban. LA SERPIENTE DE CADA RIO, RÍOS VIVOS, FEBRILES, AMALGAMA D E PIEDRA CERCANÍAS Y DE MADERA. CAMBRE POÉTICO (LA PUENTE E N LAS FECUNDOS CORUÑA) i P a r a ellos era noche de fiesta con tantas l u ces y rebullicio! A la mañana, y a sin fuerzas para seguir busc á n d o l o s oímos l a voz de u n pastor, que gritaba: ¡Vedlos allá abajo! ¡E n los ojos del puente! ¡Salvados están, que bien los v i m o v e r! Y allí estaban. E l puente habíales dado la salvación, que, al no poderlo p a sar las barcas, allí res i s t i e r o n l a corriente toda l a noche, a l l a dino, pegados como u n hijo a las faldas de la madre, junto a las piedras del viejo puente. Este episodio viene ...TODA LA PERFECTA DE COMODIDAD HIERRO DE LOS MODERNOS IMBATIBLE EL PUENTE D E L PUERTO, DONDE EL OBSTÁCULO L O S BASCOS TIENEN ETESNO... LA META, a probarnos el arraigo que en el aldeano de Galicia tienen las trad i c i o n e s los momentos, ese minuto de su vida, que ellos evocan- despreciando acaso toda la perfecta comodidad de los modernos puentes de hierro i m batible. V i v a n eternamente esos puentes, que cuentan siglos en sus p i e d r a s carcomidas, b a j o cuyo a m p a r o j cuántas veces hubo relucir de cuchillos y sonar de besos! Puentes dé Galicia, los de ayer, los de hoy, PUENTES sólo se os puede adm i r a r cuando no desmerecéis ante l a magna belleza de esos ríos, que puso l a mano de D i o s como símbolo de vida y de grandeza en el Noroeste de E s paña. Sois en l a armonía, en ese canto alegre o triste de los ríos, algo así como un compás, una pauta, u n símbolo de orden que sobre eí galope del agua ha puesto la H u manidad: U n río sin puente; es l a más pobre expresión de r u i n a de un pueblo. Símbolo de vida es ese abrazo de piedra o de hierro que se dan las riberas de los ríos mediante los puentes, donde el viajero v e- -p o r sus estilos- -toda l a historia de una raza. M á s que en casas y tal vez más que en templos y castillos queda el latir de una raza, de u n siglo, g r a bado en esos montones de cantería imperturbables ante la risa o el llanto, siempre infantil, de ios ríos que bajo ellos correa. ADOLFO TORJÍADO ESTRADA CITotos Selíier.
 // Cambio Nodo4-Sevilla