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A B C. MARTES ai DE OCTUBRE DÉ 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 19. H A F A L L E C I D O E L CAPITÁN G E N E R A L D E L EJERCITO D O N VALERIANO W E Y L E R L a eniFermedad y la muerte. Detalles d e l f a l l e c i m i e n t o Datos biográficos. L a enfermedad y la muerte M a d r i d 21, 1 madrugada. L a bronconeumonía que hace algún tiempo padecía el general Weyler, quebrantó su vigoroso organismo, y le produjo grande y progresiva debilidad, que ha determinado el fatal desenlace acaecido ayer lunes, a las tres de l a tarde. A dicha hora expiró el ilustre general, rodeado de sus hijos. Y a avanzada la tarde, se puso en la portería un pliego de firmas, en el que se hacía constar el fallecimiento y la circunstancia de que, por expresa voluntad del finado, no se repartirían esquelas n i se admitirían coronas. Entre las muchas personas significadas que acudieron en los primeros momentos a manifestar su pésame, estuvieron los m i nistros de Hacienda, Sr. W a i s y el subsecretario del Ejército, general Goded. E l general Heredia, hijo político del finado, telegrafió inmediatamente, anunciando su viaje desde Zaragoza, para asistir al entierro. ción y respeto, aunque se hicieron variado! comentarios. Datos biográficos N a c i m i e n t o I n g r e s o en el E j é r c i t o Nació el 17 de septiembre de 1838 e i n gresó en el Colegio de Infantería el 30 d noviembre de 1853, siendo promovido a subteniente en diciembre del 56. E n julio del año siguiente fué nombrado alumno de la Escuela Especial de Estado Mayor, consiguiendo el empleo de teniente de Estado Mayor en septiembre de 1860, con el número uno de calificación. D e comandante v o l u n t a r i o a C u b a Con el empleo de comandante fué volutario a la Isla de Cuba en 1863 y en el mismo año pasó a la Isla de Puerto Rico, dondo tomó parte en varios combates, obteniendo en uno de ellos la cruz de primera clase de San Fernando y en otro el empleo de teniente coronel. E l grado de coronel lo tuvo en 1868 y en este año tomó parte en las operaciones realizadas en los departamentos oriental y central de la Isla de Cuba, obteniendo d i ferentes recompensas. E n aquel año tuvo el mando de una columna sobre los revolucionarios. E n septiembre del 72 ganó el empleo de brigadier y desde marzo del 73 desempeñó el cargo de comandante general de una división. E n l a g u e r r a carlista E l mismo año 73 regresó a la Península y tomó parte en los combates sostenidos contra las fracciones carlistas en Valencia. E n uno de estos combates obtuvo el empleo de mariscal de campo. E n abril del 74 fué nombrado capitán general de Valencia y en junio desempeñó el cargo de segundo cabo en las provincias Vascongadas. T e n i e n t e general E n enero de 1878 fué ascendido a teniente general, en recompensa por los hechos de armas a que concurrió en el Ejército del centro y en el de Cataluña durante la guerra civil. Posteriormente fué capitán general de Canarias y después de Baleares. E l año ¿8 pasó a Filipinas como capitán general de las Islas, organizando las operaciones contra los rebeldes de las Carolinas y M i n d a nao, por cuyos servicios fué recompensado con nuevas condecoraciones. E n 1891 regresó a la Península y sucedió a poco en el mando de Cataluña al general Martínez Campos, después de los atentados registrados en Barcelona, uno de ellos él del Liceo. Capitán genera! de C u b a E n enero de 1896 fué nombrado capitán general de Cuba, combatiendo contra los cabecillas Máximo Gómez y Maceo. Confinó a este último en P i n a r del Río y construyó la línea fortificada de M a r i e l a M a jana y la trocha de Júcaro a Morón, con el fin de pacificar las provincias occidentales. A l mando de 18 batallones batió a M a ceo en el Rubí y pacificó Pinar del Río. Poco después, al intentar aquel cabecilla forzar la línea de Mariel, fué muerto por las tropas de Weyler. Completó la obra militar de l a trocha que evitó la unión de las partidas rebeldes del oriente de la Isla con. las del occidente. Artilló el fuerte de la Habana y estableció defensas submarinas para el caso de una guerra con los Estados Unidos. E n octubre de 1897 presentó la dimisión a consecuencia de la crítica hecha en l a Península a su gestión en la Isla y el Gobierno acordó su relevo. Detalles del fallecimiento E n el momento de ocurrir l a muerte del general Weyler, se hallaban en l a alcoba mortuoria sus hijos D Fernando, D V a l e riano y D A n t o n i o su hija doña María, casada con el capitán general de Aragón, D Jorge H e r e d i a l a esposa de D V a l e r i a no Weyler, el ayudante secretario del general, teniente coronel Ricardo, y los comandantes Cortes y De los Ríos, ayudantes de campo del finado. Y también estuvo presente en el óbito el secretario del Consejo de Administración del Colegio de Huérfanos, general Meana. E l general Weyler perdió el conocimiento a las siete de la mañana, y a partir de esa hora fué apagándose lentamente su vida, hasta las tres de l a tarde, en que rindió en su último suspiro el alma a Dios. Hasta el día anterior había estado el general levantándose diariamente del lecho, y en su sillón- de su alcoba permanecía varias horas, hablando en ocasiones con sus familiares y ayudantes. Estos turnaban en l a asistencia del ilustre enfermo, pero en los últimos cuatro días, para que la asistencit fuese más completa, se había requerido l a presencia de un padre camilo de la Congregación de religiosos inmediata al domicilio. L a muerte del general acaeció dulce y apacible. Suavemente se fué agotando l a llama vital, hasta consumirse lentamente, sin una palabra de dolor, n i un estertor, n i un quejido. Como dato curioso, se registra el hecho de haber ocurrido el óbito a l a misma hora del mismo día y mes que ocurrió el de la hija del general, doña Luisa. Pésame del príncipe de Asturias Su Alteza el príncipe pronto tuvo noticia de l a ral Weyler, envió a su Bobadilla, a expresar su lia. de Asturias, tan muerte del geneayudante, señor duelo a l a fami- D o s telegramas del marqués de Cavalcanti E l capitán general de Andalucía, marqués de. Cavalcanti, ha dirigido un telegrama de sentido pésame a los hijos del duque de Rubí, en nombre propio y en el de toda la región militar que manda. E n igual sentido ha telegrafiado al ministro del Ejército. E n la casa mortuoria A las cuatro, empezaron a llegar personalidades a la casa mortuoria, evidenciándose ante los curiosos que se habían estacionado en la calle l a certeza de la infausta nueva. E l primero en llegar al domicilio del finado fué el ministro de Trabajo, marqués de Guad- El- Jelú, de cuyos labios escuchamos la confirmación de la desgracia, noticia que había llegado a conocimiento del ministro momentos antes. Poco después llegó el ministro de l a Gobernación, general Marzo, que tuvo frases de encomio para las dotes militares del general Weyler. Tanto el Sr. Sangro como el general M a r zo firmaron en la misma lista existente en la portería. A partir de la hora últimamente citada aumentó el desfile de personalidades civiles y militares, que ya se habían enterado del infausto suceso. 1 L a habitación del general. Rasgo de modestia L a habitación en que ha ocurrido e l fallecimiento se distingue por su modestia entre todas las de l a casa. U n a humilde cama de hierro, un armario y unas sillas eran los muebles que utilizaba el general en su alcoba franciscana. P o r disposición del finado, se ha revestido su cuerpo tan sólo con una sábana blanca, sin otro vestido ni mortaja. V e l a n d o el cadáver Durante toda la noche han permanecido velando al cadáver los hijos del finado y sus tres ayudantes, habiéndose recibido ofrecimientos de muchos militares adeptos al general Weyler, para acompañarle en tan tristes momentos. N o se le rendirán honores Asimismo ha dejado escrito su deseo de que el entierro se verifique sin pompa a l guna, sin que se manden esquelas n i se admitan coronas; sin que se le tributen honores de ninguna clase n i se haga ostentación alguna en el sepelio. H a dispuesto también que al cementerio sólo vayan sus hijos y sus ayudantes, y que la noticia de su muerte no se divulgue hasta después de enterrado, para evitar molestias a sus amigos y subordinados. E l entierro H o y a las cuatro de ¡a tarde, se verificará el entierro del general Weyler, trasladándose el cuerpo en una modesta caja, y sin pompa alguna- -de acuerdo con sus postumas voluntades- a la Sacramental de San Lorenzo. La noticia en la Habana Habana 20, 7 tarde. L a noticia de la muerte del capitán general D. Valeriano Weyler, que ha circulado rápidamente por la isla, ha sido recibida con la natural emo- A d h e s i o n e s de pésame Durante toda l a tarde no cesaron de desfilar personalidades por la casa mortuoria.