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ABC. V I E R N E S 24 D E O C T U B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 7 quiera un guión, porque se ha elegido, sin duda como método sencillo, el cronológico, sin subdivisión ni cuadros de épocas, y menos de sucesos. Pero todo el público culto La sexología p o r D Quintiliano Saldaña. O t r o s libros. al que puede interesar esta magnífica obra colegirá, sin necesidad de indicaciones, la amplitud de horizontes, de acontecimientos L A SEXOLOGÍA. -Este nuevo libro del ilusmanifiesta incredulidad en el predominio y de ambientes que comprende el epistotre catedrático y publicista D Quintiliano activo, completo e independiente del espílario, copiosísimo y, en momentos, casi diaSaldaña presenta unidos varios ensayos sor i t u no cree que haya nada emocional o rio, fechado en los más opuestos lugares de bre el tema que enuncia el título; tema psíquico independiente de lo físico, ni aun Alemania, de Francia, de España, y alusivo arduo, vidrioso y muy dado al terreno resen la plegaria. Otra desgracia, la de haberbaladizo, sobre todo cuando llega a tratar a los acaecimientos más notables de aquese contagiado del microbio epidémico ac de fases tan agudas y difíciles como el voto Freud. Haremos la justicia de admitir que llos lustros. monástico de castidad y el problema del ceel Sr. Saldaña no se ha entregado al virus Encabeza los volúmenes un hermoso prólibato en el clero. A estas dos materias depor seguir l a moda. Pero está invadido, logo de Gabriel Hanotaux, en el que se esdica abundantes páginas el Sr. Saldaña. no cabe duda. Y vamos temiendo que aquel tudia la psicología, las tendencias y la vida N o podemos recoger los conceptos analítibacilo dé copiosos contingentes a los mainquieta y de aguda observación en que arcos a nuestro juicio sin más valor que el nicomios. P o r de pronto, mezclar la libido día el espíritu de Mérimée. Hanotaux le polémico, aunque el Sr. Saldaña suponga con el éxtasis nos parece algo delirante. atribuye una pasión amorosa, dominadora de buena fe que tiene derecho a fijar como Nos aterra la hipótesis de que salga por y única, que, al quebrarse en el desengaño apotegmas las conclusiones que sus lecturas ahí un freudista más explicándonos el v i y el abandono, amargó su alma, llenándola le sugieren. En ello es libre, como en el cio del fumador por una relación de l a de frío. L a condesa de Montijo fué, durandar interpretación a pasajes o palabras de libido. Estamos ya en los linderos de lo te cuarenta años, su único fervor de amisSanta Teresa y a la epístola de San Pablo grotesco, aunque abunden los extremistas tad- -nada más que amistad- -y también su a Timoteo. Pero con el mismo derecho nosserios e ingenuos como el Sr. Saldaña. E l consuelo y el eco de su pensamiento. Neceotros podemos insistir- -puesto que el autor cual perdonará si le decimos que l a segunsitaba Mérimée vaciar sus emociones, sus no lo ignor, a- -en que hay otras interpretada parte de su libro nos parece, en conideas y sus sentimientos en la prosa epistociones más autorizadas canónicamente, y junto y en muchos relieves, lamentable, lar, con l a naturalidad- -a veces con el. graque cuando la Iglesia no permite un texto pese a su vestidura cientifista. E impropio cejo y la agudeza- -de un estilo un poco prescindiendo de su nota interpretativa, no de un escritor de su categoría la maligna familiar. E r a como un diálogo a través de es lícita la lectura directa y única del texto. complacencia de reverdecer anécdotas de l a muchas leguas, y en el que el autor de CarToda la tesis del Sr. Saldaña es de, un biblioteca de El Motín. Sabe el Sr. Salmaterialismo de barro, inaceptable y desdaña l a espontánea sinceridad con que lie- men llevaba casi por entero los parlamentos. consolador. Y se matiza con la complacenmos celebrado casi todos sus libros. Acepte L a última carta es de agosto del 70 y cia de aludir a quebrantos de votos convenesta vez la misma sinceridad en estos reestá escrita en Comtesse. Y a Mérimée se tuales o eclesiásticos, más o menos escanparos. -F. S- O. encuentra batido y enfermo; pero sólo en dalosos y públicos, y a la relajación que en las líneas finales hace referencia a sus acha- ese orden se atribuye al clero regular. N o ques y a la imposibilidad, por. ello, de emO t r o s libros hay que añadir que el Sr. Saldaña es parprender un viaje. L E T T R E S D E M É R I M É E A L A COMTESSE D E tidario del cura casado. Supone el Sr. SalDifícilmente podrá encontrarse una coM O N T I J O -U n o de los epistolarios que más daña- -con los consabidos y viejos argurrespondencia tan dilatada, tan cordialmente pueden interesar simultáneamente a los mentos- -que el sacerdote célibe está sumido varia y profusa n i tan hondamente comnombres de letras, al mundo diplomático y en una tragedia vitalicia, e incurre en la prensiva o tan sagazmente analítica. Méria los comentadores de la historia contemvulgaridad de afirmar que l a virtud de casmée, aunque era hombre imaginativo y tan tidad es sobrehumana o poco menos como poránea es el tesoro de cartas de Próspero ingenuo que llegó a creer en l a perpetuidad renunciación. Olvida el Sr. Saldaña que, Mérimée a la condesa de Montijo. Ese episdel amor de su incógnita l a Desconocida expresas o implícitas, h ay muchas renuntolario, integro, acaba de publicarse ahora muy conocida según consigna H a n o ciaciones más costosas, y que sin entrar en en edición francesa, formando dos tomos en taux- no era ligero para juzgar n i tan la- esfera del voto religioso, y sin votos, si folio; su editor es el duque de A l b a y queda impresionable que formase juicio por las a mano viene, la ciencia, la caridad, el aiscon esto dicho que la edición se da a todo apariencias. Sabía recoger el espíritu de las lamiento de profesiones arriesgadas, la volujo, con papel de hilo e intercalándose en cosas, pulsar l a opinión de las gentes y percación y dedicatoria de la vida a cualquier las páginas primorosos grabados, que reprocibir las señales inconfundibles del verdafin elevado, multiplica las falanges de vaducen valiosísimos retratos al óleo, al pasdero estado de opinión. rones castos; de mujeres, no digamos, portel o al lápiz. No merecía menos el original, L a curiosidad que en un principio sintió que l a doncellez es prenda inexcusable en ni otra cosa había de hacer la esplendidez por España se trocó bien pronto en simla mujer soltera virtuosa, y el ejemplo es del procer editor. E l cual, en una breve universal. E n otra vulgaridad incurre el patía y en cariño, que brotan en l a ingenua nota de introducción, nos explica cómo ha autor al aceptar y reproducir la verdad i n y espontánea expresión de muchas de sus dado cumplimiento a un deseo- -que en a l completa en cuanto a la Iglesia oriental. frases. guna ocasión fué propósito- -de la EmpeDesde luego, la Iglesia ha sostenido siemL a edición del duque de A l b a es un comratriz Eugenia. Esta egregia dama conserpre el Non possumus. L o repitió el Vaticapleto acierto, a l que corresponderá seguravaba completo eV dossier de su ilustre mano recientemente cuando el intento de Iglemente l a acogida del público selecto, y no dre, aquella gran dama que se llamó la consia Nacional de Checoeslovaquia. L a versólo en Francia y en España. desa de M o n t i j o interesante mujer, cuya d a d e s que en l a Iglesia oriental no se perexquisita sensibilidad y alto entendimiento L A C R I S I S E X T E R I O R D E L A P E S E T A por mite el matrimonio al sacerdote desde el D. Salvador Canals. -Dos partes muy dissubdiaconado. L o que. acontece es que no ¡mereció ser la confidente del preclaro y singular cerebro de Mérimée. tintas, si bien muy relacionadas, tiene el i n se niegan esas Ordenes con matrimonio anHallándose en España, poco antes de moteresante libro de D Salvador Canals, cuyo terior; y eso para no ejercer cargos. De título encabeza estas líneas. L a primera parrir, la Emperatriz depositó en el duque de modo que, vienen a ser sacerdotes puramente está destinada a estudiar el candente proA l b a su designio para que las cartas, unidas te ceremoniales. N o hay ningún párroco blema de la baja de nuestra divisa monetay cabales, formando un cuerpo impreso, saque después del rosario vaya a pelar la ria, exponiendo las causas que, a juicio del pava y acabe casándose. N i hay ninguno lieran a luz. Desde luego, le instituía legailustre publicista, influyen en los cambios y casado, que, haya de atender a otros hijos tario, y anticipó la entrega de una gran las soluciones que pueden aplicarse con éxique a los espirituales. E n cuanto a los obisparte de ellas. Puede suponerse la. afluencia to para i r a la deseada normalidad. E n estos pos y vicarios generales, ni que decir tiede instancias, de ruegos y de proposiciones capítulos del libro muestra el S r Canals la ne... E n fin, que no es la realidad tal como que el duque de A l b a ha recibido de las suficiencia que posee para ahondar en el la pinta como término contrapuesto el semás importantes revistas del- mundo. Claro problema financiero. ñor Saldaña. Y vale añadir que la tendencia es que se negó rotundamente. Valía la pena E n l a parte segunda se ocupa el autor de aquel clero- -como del protestante- -es de que la edición fuera en volúmenes y, de la política nacional, considerándola causa someterse al celibato. Pero, sobre todo, como ya se ha dicho, integral. Y de que primaria de la desvalorización del signo de Üacaso el sacerdocio es obligatorio? N i es- -rindiendo un justo y lógico tributo a l a cambio. obligatorio, ni puede ser un medí 1 de vida. nacionalidad del escritor- -se editaran en E n el aspecto desordenado de la política Francia, no para esparcirlas en la rédame Pero todo ello no es cosa mayor en los influyen las presiones, cada día más fuerde la librería, como una obra de batalla, tes, de las organizaciones proletarias- -facprejuicios del Sr. Saldaña, al lado de 10 sino para asegurar con una edilion privée, tor común a todos los países europeos- -y la que piensa y escribe a propósito de las suficientemente extensa, la conservación d l indisciplina de los antiguos partidos polítividas de santidad. ¡Oué cosas llega a penepistolario en las bibliotecas. cos, que no han dado en los últimos tiemsar y a decir cuando enlaza las palabras pos a la Corona l a seguridad de un buen La- correspondencia comprende desde 1839 mística, libido y cópula! E l Sr. Saldaña instrumento de gobierno, está aquejado de dos desgracias: una, su a 1 S 73. N o podemos dar un índice, n i s i- CRITICA Y NOTICIAS DE LIBROS
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