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ABC. M I É R C O L E S 29 D E O C T U B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 25. ves. Su Majestad lamentó el accidente, i n teresándose vivamente por el estado del atropellado. U n a vez cambiado de ropa, el Soberano volvió a la Escuela Naval, en donde almorzó en unión del director, profesores y, todos los caballeros alumnos, entre ellos el infante D Juan. Terminado el almuerzo, que tuvo carácter íntimo, Su Majestad visitó el Ayuntamiento, en medio de las aclamaciones entusiastas de la muchedumbre. Fué recibido el Monarca por el alcalde, Sr. González de l a Torre, al frente de la Corporación, bajo mazas. L a banda del regimiento de la Base Naval interpretó la Marcha Real. Precedido de los maceros de la ciudad, entre el ministro de M a r i n a y el alcalde, y seguido de las autoridades civiles y militares todas, el Monarca entró en el Palacio Municipal, pasando unos instantes al salón de la alcaldía, donde firmó en el álbum de la ciudad. Después dio las gracias a D César Gutié rrez, dueño del chalet que ocupa el infante D Juan, y que cedió gratuitamente. E l M o narca conversó también con el alcalde, señor González de la Torre, interesándose por el estado, que es envidiable, del erario municipal, por el problema del agua, alabando la limpieza de las calles de la ciudad, que dice ha apreciado muy complacido. E n el salón de sesiones fué ofrecido al Monarca un lunch. E l alcalde, capitán general del departamento, capitán general de l a segunda región, ministro de M a r i n a y gobernador militar de la provincia, se sentaron con el Monarca en la presidencia. E l alcalde pronunció sentido discurso, dedicando un recuerdo a la Reina clona María Cristina, que durante la regencia propulgó leyes tan democráticas como la del sufragio y el jurado dejando por todos lados una estela de virtud y patriotismo. Dice que es justo rendir un recuerdo en los momentos en que un infante de España hace juramento de fidelidad a la bandera de la casa solariega de la Marina de guerra, instalada en esta ciudad, que fué un día el último baluarte de la España libre. Canta los merecimientos del Rey, a quien se aplican con justicia los dictados de pacifista y bueno. Termina diciendo que San Fernando, cuna de Sánchez de la Campa, modelo de ciudadanía cuando la guerra de la Independencia; del ilustre cardenal Spínola, y del dos veces laureado coronel V á rela, no tiene más aspiración suprema que el bien de España, vinculando todos sus amores en un viva al Rey, que es unánimemente contestado. E n nombre del Rey contestó el ministro de M a r i n a al alcalde. Recoge el recuerdo tenido para la Reina doña María Cristina, cuyas virtudes ensalza. Habla de las legítimas aspiraciones de San Fernando, siendo la mayor que su arsenal se coloque a la altura que merece. Recoge también el recuerdo que tiene para los hijos ilustres de San Fernando y termina con un viva a España y otro al Rey, que es clamorosamente contestado. E L V I A J E D E SU M A J E S T A D E L R E Y A CÁDIZ Y S A N F E R N A N D O E l entusiasta recibimiento en C á d i z Animación en San F e r n a n d o Llegada del R e y L a jura de la Bandera p o r el infante d o n j u á n D i s curso del ministro de M a r i n a V i s i t a s E l entusiasta recibimiento en Cádiz Madrid, 28, 3 tarde. E n Palacio se han recibido noticias que reflejan la gran satisfacción experimentada por S. M el Rey ante el imponente recibimiento que el puebío gaditano le hizo en el día de ayer y las constantes muestras de simpatía y respetuoso afecto que desde su llegada se le tributan. E l Soberano está muy agradecido a todas esas manifestaciones de entusiasmo. Cuerpo, con representaciones de los diferentes organismos de la Marina. E l Soberano sube a una tribuna colocada al lado derecho del altar. Este ha sido instalado en la puerta del panteón de marinos ilustres. E s sencillo y elegante, presidiéndolo la V i r g e n del Carmen, Patrona de los marinos. A l lado de S u Majestad se sitúa el infante D Gonzalo y detrás todos los generales, ayudantes, séquito, gobernador civil y alcalde de la ciudad, señor González de la Torre. Los caballeros aspirantes, entre los que está el infante don Juan, se hallan al pie de la tribuna. Los guardiamarinas de la escuadra de gastadores dan guardia al altar. A l lado derecho de éste se sitúa el abanderado. Frente, todas las representaciones de la Marina. Las dos tribunas colocadas están llenas de público. Animación en S a n F e r n a n d o L l e gada del R e y Aclamaciones San Fernando 28, 1 tarde. Desde ayer, la ciudad está engalanada y reina mucha animación. Anoche, el palacio municipal lució una extraordinaria iluminación, viéndose concurridísimas las principales vías de la población. E l día de hoy ha amanecido fresco, pero bello. Desde hora muy temprana el público se ha lanzado a las calles aglomerándose en las vías principales de la población. L a calle Real presenta animadísimo aspecto. Personas de todas las clases sociales se aglomeran a lo largo de las aceras, esperando el paso del Monarca, que tiene anunciada su visita para las once de la mañana, llegando de Cádiz en automóvil. Poco después de la once llega S. M el Rey, que viste uniforme de capitán general de la Armada y banda de la gran cruz del Mérito Naval. A su lado, en el automóvil, viene el duque de Miranda. Abre la marcha el coche del gobernador civil de la provincia, a quien acompaña el teniente coronel de la Guardia civil. A l automóvil del M e narca siguen otros, conduciendo al ministro de M a r i n a y demás séquito palatino. E n Río A r i l l o límite de Cádiz y San Fernando, espera a Su Majestad el Rey el alcalde, Sr. Gómez de la Torre, que le da l a bienvenida en nombre de la ciudad; concejales y las demás autoridades civiles. Precedido por el auto del alcalde y del gobernador, el Monarca entra en la ciudad. L a mucehdumbre, que se aglomera en las aceras de la calle, prorrumpe en aplausos y vítores a los que el Rey contesta vivamente satisfecho. Las campanas de todas las iglesias de la ciudad son lanzadas al vuelo. Su Majestad el Rey se dirige directamente hacia San Carlos, donde está situada la Escuela Naval. Durante todo el tránsito por las calles Real, Ramón Auñón, Colón y Mateu Novo, las aclamaciones de la muchedumbre no cesan un instante, y a partir de la Avenida de Rey Joly, hasta la puerta de la Escuela Naval, en donde se encuentran formados los alumnos, están en línea tropas de desembarco del crucero Reina Victoria Eugenia, arsenal de la Carraca y regimiento de Infantería de Marina, al mando del coronel, Sr. García Canillo. A l paso del Soberano rinden honores. Enorme gentío llena las inmediaciones de la Escuela, aclamando al Monarca a su paso. L a jura de la Bandera p o r el i n fante d o n Juan Oficia la misa el obispo de Sión. Terminada ésta, el director de la Escuela Naval, con dicho prelado, previa orden de Su M a jestad, toma el juramento a los alumnos. E n primer lugar desfiló bajo la bandera el infante D Juan. D i s c u r s o del ministro de M a r i n a E l ministro de Marina, con la venia del Monarca, a continuación pronunció un v i brante discurso, que comenzó diciendo: C a balleros aspirantes: E n nombre de S. M el Rey habéis prestado todos juramento a la patria como caballeros aspirantes de guardiamarinas. E s grande el honor que acabáis de recibir. Habla de los deberes que tienen todos los marinos, no sólo de estudiar con ahinco en la Escuela Naval, para terminar pronto, sino cuando manden un buque, de proceder con el deseo, por el bien de la Patria, de que la organización del suyo sea la mejor. Termina dirigiéndose a Su Majestad y diciendo que pone a sus pies la lealtad de la Marina. (Suenan grandes aplausos, que duran gran tiempo. A continuación, Su Majestad baja de la tribuna con las demás autoridades. Ante él desfilan los caballeros guardiamarinas en correcta formación, que es muy elogiada por el Monarca. Siguen las demás fuerzas, que le rinden honores. E n este momento, S. M el Rey continúa en la Escuela, donde será obsequiado con un almuerzo. Terminado éste, visitará el Ayuntamiento, donde se le ofrecerá un vino de honor. O t r a s visitas Del Ayuntamiento, Su Majestad marchó al arsenal de la Carraca, recorriéndolo detenidamente. Después visitó el Rey la factoría de la Constructora Naval, con objeto de apreciar las mejoras obtenidas en la producción y recorrer los nuevos talleres para fabricación de artillería de grueso calibre, con montaje de torres, destinada a los nuevos cruceros de la escuadra. E n su visita de hoy, Su Majestad, a quien acompañaba el ministro de Marina y su séquito, fué saludado por el capitán general del departamento, rodeado de todas las a toñtiades del mismo, autoridades civiles y militares, el conde de Zubiría, presidente de la Constructora N a v a l gerente de la misma, D Nicolás Fuster; el director ingeniero V i s i t a al A y u n t a m i e n t o San Fernando 28, 7 tarde. Su Majestad el Rey se hallaba visiblemente complacido de la solemnidad y brillantez que revistió, en donde pudo quedar patentizado una vez más el fervor monárquico de esta ciudad, que tan vinculada está con la Marina. Terminado el acto, Su Majestad marchó en automóvil al chalet que sirve de residencia al infante D. Juan, para cambiar de ropa. A l salir. de la Escuela Naval, y debido a la aglomeración de público, el automóvil de Su Majestad atropello al joven Esteban Antero, que tuvo que ser asistido en el Hospital Militar de San Carlos, de lesiones le- E n la Escuela N a v a l Su Majestad es recibido en la Escuela por el capitán general del Departamento, almirante González; comandante general del A r s c n a l vicealmirante señor Expósito; jefe de Estado Mayor señor Rodríguez Arias, general Fernández Almeida y todos los jefes y oficiales del