Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Tres castañeras de Madrid. La más vieja, la más antigua y la más moderna. que abrió su espíritu a los resplandores del gas y a las maravillas del vapor, y que presenció, boquiabierta, cómo el desdentado pavimento de la Puerta del Sol se convirtió en asfalto por primera vez en 1848... no se acuerda de nada. ¿Ni de Isabel I I? -D e nada, señor. ¿N i de la guerra carlista? -Tampoco. Hace tiempo aún recordaba Casta episodios dé la contienda c i v i l los narraba a su hija Antonia, que tiene actualmente sesenta años y es una de las menores. Casta ha tenido veintidós hijos. -S ó l o de tarde en tarde recuerda cosas- -d i c e Antonia- -que me cuenta mientras me enhebra las agujas, porque yo, señor, ya nr veo, y en cambio m i madre conserva su vinlj ta como cuando era joven. N u n c a ha nec sitado lentes. -C o s e r es lo que ya no puedo- -dice ¡viejecitá- me pongo nerviosa y se me las puntadas. Casta hace esfuerzos de memoria a r pimientos del informador; pero no logt, presar sus recuerdos. P o r su mente d ¡rápido el M a d r i d de su juventud: la quina fachada del B u e n Suceso, el ca del Cofre, la calle de los Preciados, los ti mos calesines qué sucumben heroicos ai florecimiento del ómnibus- ¡A dos re l patíbulo! el sarao convertido en soA I tés danzantes que ha vuelto a desea esta generación, los pronunciamiento milagros de sor Patrocinio, Narváez, 1 M u r i l l o P r i m Amadeo, la República, gunto, A l f o n s o X I í ¿N i de la muerte de la Reina Merced? -D e nada, señor, de nada. Casta no conserva más que un recuerdo de hace cincuenta y cinco años: u n recuerdo trágico. S u marido. Pedro Más, era p i 1 LA CASTAÑERA M A S AN TIGU I E M D R fD RA inevitable. L a información más o menos pintoresca sobre las vendedoras de castañas es algo fatal, algo imprescindible en el concierto de los primeros murmullos de las hojas secas, que se ha de repetir año tras año como alarmante vanguardia de los salones de otoño. ¿Que el tema es viejo? T a n viejo es el tema, que allá por el siglo x V m aquéllas dos garridas mozas que se apodaron la Pintosilla y la Temeraria le dejaron al picarse por instigaciones de D Ramón de la Cruz tan molido, asendereado, agotado y exprimido, que es menester gran osa clía para abordarle de nuevo; pero cierto es también que el insigne remozador de nuestro saínete escribió: ...se m e t i ó l u e g o a t r a t a n t e de cuanto viene a la plaza por mayor, c o m p r a barato, y en perjuicio de la c a u s a común, después lo revende p o r u n ojo d e l a c a r a E do por arrugas apenas perceptibles: finas y breves rayas que se multiplican de manera asombrosa alrededor de sus ojos como labor a plumilla de cachazudo dibujante c h i no, esta viejecitá, que vio transformarse la mantilla de franja y el zagalejo corto en recogida toca y en amplio miriñaque, E s decir, que y a entonces se cerraba cont r a los asentadores y la carestía de las subsistencias, y no obstante el manido tema siguió y sigue manoseado sin que a nadie se le ocurra parar mientes en su vetustez. ¿Qué razón hay para que la castaña no goce de los mismos privilegios de publicidad periódica que la patata holandesa? N i n guna, y de ahí que el informador inserte una vez más el tema inevitable en el concierto de los primeros murmullos de las hojas secas, alarmante vanguardia de los salones de otoño. T r a t a esta información de todas las castañas; pero solamente de tres castañeras: la más vieja, las más antigua y la más moderna. Casta Carretero es la castañera más viej a de M a d r i d cumplió cien años el mes pasado, y hace catorce que vende castañas en l a Guindalera. Esta menuda viejecitá de rostro forma- LA CASTAÑERA QUE HA CUMPLIDO LOS CIEN AÑOS, ¡UN SIGLO!
 // Cambio Nodo4-Sevilla