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señora, o tenga que auparla en brazos, la solemnidad del rito se estropea; y su eficacia, asimismo. En tantos otros casos habrá de ocurrir lo propio. Puede un enamorado colocarse a los pies de- su dama; pero si el enamorado está, por estatura, a los pies de ella y tiene que abrazársele a una pierna como quien se abraza a un farol, el efecto será desastroso, Y la culpa no es del alma; es del almario. E l alma de la dama de la media almendra no podrá enternecer UNA PAHEJA IDEAL. PUEDE ELLA TIENE DIECISIETE ANOS DE EDAD; EL, VAYASE LO TREINTA Y CUATRO. E L N O P U E D E SER P E N D A N T D E L A M U C H A C H A PERO SER, E N UNO CAMBIO, PENDANTIF POR LO OTRO que todo se reduce casi, casi a una cuestión de bulto más o menos. Recuérdese una vez más el caso de Cleopatra. Si la Emperatriz Cleopatra hubiera tenido la nariz un milímetro más larga, la Historia entera del mundo hubiera sido otra; Se dirá que ya es sabido; que todas las cosas del mundo dependen del más o del menos- -más bien del ¡ni más ni menos! -que se le quiera poner en las narices a determinadas damas, ya sean de sangre azul, ya de carne sonrosada- -o rachel, según los casos- pero se olvida esta verdad, por sabida que se tenga, y siempre propendemos a creer que basta en el amor una mirada para que las almas se encuentren y- -yesca y pedernal- -salte el chispazo, i Error; los ojos se entienden, y a veces bastan los ojos para entenderse dos almas; pero hay que tener en cuenta la montura de esos ojos: en quién están engarzados. No vamos a negar, ¡de ningún modo! que el amor se forma v crea por el encuentro, y la unión, y la inflamación de dos alímas. Nosotros no compartimos la opinión de quienes creen que el alma es resultado de las sacudidas nerviosas, y el amor un producto material, secreción o poco menos. No hay tal; para nosotros, el amor es del alma y va a las almas. Pero el alma en los hombres tiene funda; el hombre es combinación de alma y almario. A l hombre le sucede en estas cosas lo que a los cables marinos: llevan un alma de metal; pero envuelta, muy envuelta; las palabras- -voz del alma- -van por el metal, sin duda, pero si no hubiese envolvente se disolverían en el mar y no conseguirían jamás llegar a su destino. LA DAMA GIGANTE PIES, OS LUMLA DI RA DISTINQUE (SIETE ¿PARA ELLA) BRE A GUIDA PIES, Q U I E R O? DANDO SU AMIGA MUJER BARBUDA Lo mismo le ocurre al hombre; para conseguir que en amor llegue el amor del alma a su destino hay que tener en cuenta, la envolvente. Dos almas excelentes y gemelas podrían acaso unirse, desde luego, y sin tener en cuenta más, si las almas no estuvieran en cartuchos. Pero si un alma tomó cuerpo en un galápago y otra en un rinoceronte- -o en una rinoceronta- -no es de creer que ambas almas encuentren facilidades para formar esa entidad que los revisteros de bodas denominan la feliz pareja La pareja cumple ritos que están en relación con la forma y dimensiones de la funda en donde el alma se aloja. L a voluntad y el amor se rinden por la cintura. Si un brazo rodea un talle, las almas se encontrarán con que, sólo por ese detalle, tienen ya recorrido casi, casi la totalidad del camino. Pero dicho se está que ese expediente -bastante expeditivo de ordinario- -no podrá ser tan eficaz si el hombre que haya de abrazar tiene tres o cuatro metros y 4 a dama a quien haya de abrazar mide un palmo o palmo y medio. E n cuanto el hombre tenga que doblarse, como metro de carpintero, para abrazar por la cintura a la jamás al hombre de los dos metros, porque las miradas lánguidas no pueden tener eficacia si ha de mirar la dama al caballero como nosotros miramos a Colón; y decimos a Colón como pudiéramos decir a otro cualquiera que ocupase pedestal de gran altura; pero es que Colón es el hombre que ha logrado, en cuestión de estatuaria, batir el record de altura, sin duda porque creen los monumentistas escultóricos que van así a proporcionar al almirante la satisfacción de estar viendo desde allí las costas americanas. Hay que nacer el uno para él otro... No en vano se dice de los novios que se han puesto en relaciones Y es que para ser novios es preciso observar entre uno y otro ciertas relaciones, en efecto. También se suele decir: ¡Qué buena proporción es Fulano o es Fulana... 1 Lo cual nos está indicando que en la proporción está el todo. Amor no es otra cosa que ponerse en relaciones y guardar la proporción con cuanto existe. MANUEL ABRIL (Fotos Marín.
 // Cambio Nodo4-Sevilla