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5. JA v A r l fí 7 T V i i S if i A B C VIERNES 14 D E NOVIEMBRE D E 1 9 3 0 EDICIÓN DÉ ANDALUCÍA. PAG. 7 más resina es Alemania. Inglaterra, m á s naianjas, m á s hierro y m á s vino de Jerez. M á s aceitunas y m á s corcho, los Estados Unidos. De él se nutre el cerebro de sus autores cinematográficos. M á s plomo, y m á s plata, Francia. Méjico, m á s pistolas. Islandia, m á s sal. M á s tejidos, la República A r gentina. M á s garbanzos, el Brasil. Cuba, m á s abanicos. P a n a m á m á s papel de cigarrillos. M á s redes para la pesca, Portugal. S i consideradas en absoluto, las cifras son pequeñas, para nosotros tienen el mismo valor que tendrían para el habitante de un país calificado de estéril y estepario los primeros y m á s tiernos brotes de una densa vegetación. P o r todas partes se percibe en la P e n í n s u l a ese resurgir de la actividad i n dustrial, del trabajo realizado con fines de expansión fuera del ámbito patrio. Apenas han transcurrido unos años de paz material, los números nos demuestran que la reorganización de nuestra industria es v i a ble y sus resultados satisfactorios inmediatos. Pero b a s t a r í a n unos meses de esos disturbios que se llaman sociales para que todas las esperanzas se viniesen a tierra. Cada fábrica que se cierra por consecuencia de huelgas y atentados es una derrota que sufre el país entero. Y uno se pregunta qué razón puede haber para que se tolere la obra criminal de los agitadores alegremente consagrados a destruir esa prosperidad naciente; qué especie de aberración legalista supedita a la libertad de acción de unos centenares de bandidos la marcha ascendente de un pueblo que parecía- haberse despertado de un sueño secular. JUAN que castigaron a Prometeo por haberles robado el fuego, el verdadero Creador del universo nos ¡ha regalado la música como un medicamento del alma. E l programa se componía del Don Juan, que tuvo el éxito de siempre, pues la orquesta Walter Stam lo i n t e r p r e t ó maravillosamente Así habló Zoroastro, poema ue yo no conocía; una Suite de Couperin, una burlesca para piano y orquesta y la Muerte y transfiguración del mismo Strauss. Obra de madurez Así habló Zaratustra, no tiene, pese a su título, la insolente y avasalladora sensualidad del Don Juan, página musical inspirada probablemente por la p r i mera parte del Fausto. Strauss ha vivido durante mucho tiempo cautivo de las dos grandes obsesiones filosóficas de Goethe, a las cuales ha impreso Nietzsche un impulso desesperado; el placer dionisiaco que nos convida a identificarnos con la Naturaleza y el éxtasis apolíneo que nos recluye en el mundo de las ideas. E l primero es un himno jocundo a la vida considerada como una fiesta afrodisíaca. E l alma no participa de esas o r g í a s de la materia, que son, en la juventud, un altivo reto a la muerte y a lo que esté m á s allá del momento presente. Así habló Zoroastro me parece, por el contrario, obra de transición, en la cual el sentimiento puramente pagano está atenuado, como en la segunda parte del Fausto, por ansiedades m á s nobles; es la fusión de las dos tendencias que se disputan el dominio de nuestro e s p í r i t u el placer y la melancolía coqueteando al t r a v é s del frondoso poema musical, como un tritón y una nereida sobre las olas del mar. A p o l o no puede v i v i r sin Dionisos escribe Nietzsche, contradiciéndose como todos los grandes pensadores, porque la contradicción le es necesaria a la inteligencia para afirmar su derecho a comprenderlo todo... ¡Q u é fino es este público de P a r í s! ¡Cómo lo recoge todo! H e observado que a los conciertos van m á s mujeres que hombres; mujeres, sobre todo, en el otoño de la vida, que es cuando él eterno femenino está en la plenitud de la seducción, no tanto por la belleza externa como por sus invisibles encantos, infalibles medios de tiranizar al hombre inteligente y vivido. L a s jovencitas están como, alocadas oyendo música. Pueden, a lo m á s comprender a Chopin, el de las Barcarolas. y los Nocturnos; y a Beethoven, el de la Patética y el de la romanza en f a E l Chopin de los Preludios y el Beethoven de los cuartetos las marea como un alcohol de muchos grados. L a s damas ya maduras, descontando, claro está, ese tino avacado, que representa en todos los países la incomprensión total, oyen la música con unción religiosa. N o es porque recuerden lo que han vivido. E s porque, al través de las armonías sonoras, perciben los dorados perfiles de sus ensueños y los palacios ideales de sus ilusiones no realizadas. compositores, entre los cuales podría figurar dignamente, aunque sea de nuestro tiempo, el maestro catalán Sr. Morera, genial espigador de motivos populares... Ricardo Strauss fué a d a m a d í s i m o L a gente, de pie, no se cansaba de expresarle su entusiasmo y su admiración. M á s adelante, si sobreviene la guerra, es posible que saque de su talento una marcha militar para enardecer. a los bisónos de su p a í s pero por el momento es el glorioso autor áa. Don Juan y de Así habló Zoroastro. Su Muerte y transfiguración, sin duda por las reminiscencias wagnerianas del poema, me hace menos efecto. E l tema elegiaco, sin dejar de ser elegante, carece. de originalidad; de la poderosa originalidad a que nos tiene acostumbrados el maestro alemán. I MANUEL BUENO P a r í s noviembre, 1930. B R O C H A Z OS TEMPLE AL Maestra de autómatas creadora de almas PUJOL UN CO NC 1 ERTO M USICAL Eln el teatro de los Campos Elíseos se celebró anoche un concierto dirigido por el maestro Ricardo Strauss. (Todos los periódicos. A l r e v é s de l a democracia, que iguala a los hombres por las extremidades inferiores, la música los eleva a la región de la serenidad. Apenas se supo que Ricardo Strauss v e n í a a dar unos conciertos en P a rís, algunosí periódicos que parecen tener l a exclusiva del patriotismo, no p u d i e n d o echarle en cara un solo gesto de hostilidad a Francia, se limitaron a recordar, en t é r minos poco amables, que es alemán. S i lo que se pretendió con ese recuerdo fué el enfriar el entusiasmo de los partidarios de Strauss, el propósito se ha frustrado. L a s malas causas, aunque estén defendidas por la Prensa m á s vocinglera, no prosperan m á s que en los países sin discernimiento crítico, en los cuales se renuncia, por pereza, ai derecho de pensar. Pero en Francia el n i vel medio de la cultura es demasiado alto para que se produzca esa abdicación intelectual. L a sala de los Campos Elíseos estuvo anoche colmada, y nadie se acordó, escuchando a la orquesta, de que su ilustre d i rector es alemán. L a onda musical, operando como un óleo divino sobre el espíritu, no sólo se opuso a la expresión agresiva de la patriotería, sino que igualó a todos los espectadores en un nivel de entusiasmo. S u perior a la palabra, que puede unir o separar a los seres, pues unas veces contiene almíbar y otras dinamita, la música los desarma siempre. E n un concierto puede ocur r i r todo menos una colisión personal. D e cir de ella, como ha dicho un amigo mío, que no tiene otro fin que el de hacernos cosquillas en los oídos, es tan arbitrario como sostener que la comida no tiene otro objeto que aguzarnos la dentadura. Shelley asegura que la música es un arte divino. M á s generoso que los dioses del Olimpo, Los lectores no saben quién pudo ser én esta vida Antonio Cabezón; tampoco -J sabía yo, pero doña Rafaela R. Placer me lo ha dicho en pocas palabras en su Pedagogía especial de ciegos, verdadero asombro de arte educativa. Cabezón, que nació en 15.10 en Castrillo de Matajudíos (Burgos) fué un músico tan extraordinario, que a los dieciocho a ñ o s entró al servicio del Emperador Carlos I como organista? y ¡clavicqrdista. Estáíj enterrado en San Francisco el Grande y dejó escrita... una obra intitulada IJbro de música, para harpa, tecla y vihuela- pan. raro y excelente, V que. í una? librería de Londres amiga, de! antigüedades ofrfece quinientas l i b r a s e s t e r l i n á s a la persona que le venda un ejemplar. F u é g r a n l á s t i m a -n o haber guardado la edición, porque cpn algunos m i les de ejemplares, podríamos ahora estabilizar la peseta enferma. Los lectoresignoran, como yo, el color de ¿los s o n i d o s y el isonido: de los colores; pero doña Rafaela Placer; maestra de grandes y profundos: estudios, ríos cita, embelleciéndolos, largos y acabados opúsculos del doctor Albertini en Bolonia acerca de esa magnífica transmisión d e los. destellos del nervio óptico al tambor auditivo y de los ruidos del. tambor a los, bastones de la retina, asimilándolos, igualándolos y hermanándolos en: ina sola ysetisación, que es luz y color al mismo tiemp Así es que, por espejismo inverosímil, ios daltonianos: de! verde n ó oyen la nota musical re, y los ¿daltonianos para el rojo i Q u é las importa a estas mujeres que R i no escuchan J a m á s el mi, aunque el maes. cardo Strauss sea alemán o turco, si ven en tro compositor le ponga tres bemoles de é! un mago que les descifra los enigmas del alma? L a conquista del corazón femenino añadidura. H a y defectuosos tan completos y anormales, que ven. o creen ver en cada por la m ú s i c a e s una historia que está por escribir. E l donjuanismo de Liszt y el de sonido un. color diferente y abren ios ojos W á g n e r no era de táctica personal o de viopara oír mejor. lento erotismo, sino emanación de su genio Siempre los suprasensibles, los. que por musical. Y a sé que Beethoven, el inmortal ultraperfección de los sentidos corporales e infortunado Beethoven, desmiente esa teoextreman y alcoholan las vibraciones del ría con sus fracasos amorosos. Su morboespíritu, creyeron. encontrar, o hallaron sesa timidez de carácter no le dejó triunfar... guramente, correlación inequívoca entre los E n el concierto de anoche figuraba una sonidos y los colores. Teófilo Gautier, saSnite de Couperin, que hizo mucha impreturado de opio, creyó oír en sus sueños sión en el público. E s una. página musical caóticos de sátrapa oriental los colores de ingenua y fragante, que señala, por su esla música. Meyerbeer llamó purpúreos a tructura técnica, demasiado sencilla, l a adociertos. acordes de yeber. E l crítico F r o lescencia del arte, pero que se oye con gusto. mentin, dts Ml 0 íiár pS SL -mtti cal, esCouperin es un Scarlatti francés. A l mismo c r i b i ó L a paleta de Rubeiis deslumhra grupo pertenecen los primitivos españoles, en todas sus cadencias Rossini decía v a que está exhumando ahora el ilustre Joaquín nidosamente: Y o veo retozar la risa en I i n Blas Serrano, el padre Soler y otros r
 // Cambio Nodo4-Sevilla