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A B C. V I E R N E S 14 D E N O V I E M B R E D E 1930. E D I C I Ó N DE A N D A L U C Í A P A G 20. cos no. existe. A los de allá, bueno, a los d ¡Tánger, quisieran no dejarlos existir. -Federico García Sanchis. MARRUECOS E N PAZ ...Y L O S Q U E Q U E D A R O N ternacional y españolizante. Y sobre todo, Sintiéndolo en el alma, lo que acabará alegre y misterioso, novelesco y bufo, y muy en himno comienza siendo una diatriba. rico. Así como V i e a a era un París miniatuL a que merecen el abuso y la negligencia rado y más exquisito, Tánger fué una encan- del embarcadero en Algeciras. Había allí tadora reducción. de Constantinopla. S i a un aquel hotel Cristina, enternecedor modelo de alojamiento de lujo al estilo inglés de Ja jefe árabe, después de una batalla, se le pregunta por las bajas que tuvo, contesta: L o s época victoriana. Jardín paradisíaco, sin que murieron, -ffiurieron, y los que quedaron, otra serpiente que la manga de riego abanquedaron Y a no existen en Tánger sus t i donada en el césped; raquetas de tennis en pos geniales de los negocios, de las aventulos sillones de bejuco; dos gatos solemnes; ras, dé la demencia, del capricho. Murieron. buganvillas en las verdes persianas; diarios Y la población cosmopolita que subsiste no conservadores sobre las mesas del hall; buhace sino subsistir. Quedó. Aherrojada la tacas vagamente emparentadas con el pudciudad por los sucesivos acuerdos de las Canding; olor de tabaco de hebra, un cilencio cillerías, con diversos tutores, pero sin tutela, luminoso, pulcritud de barco de guerra; saha ido marchitándose. Está arruinada. Y trisloncitos que eran capillas con el rito del te. E n tanto, los árabes continúan su vida té, y en cualquier sitio fósforos gordos en aldeana, con los borriquillós, el carbón y los unas bolas de piedra que solían llevarse los curanderos, salvo los que venden chucherías viajeros. locales a los turistas y los que balbucean el U n incendio destruyó ese edificio históricastellano y se emborrachan. Y el encorvaco, pues bajo su techo se celebró la Confedo y barbudo Israel, reza y cambia monedas. rencia en que se convino el Protectorado Y en alguna ventana hebrea refulge la lámde Marruecos. para de alguien que estudia; esperemos. ¡A y i Qué magnífica, aunque luctuosa, ocasión mi Tánger! L o desfiguran, construyendo bapara que los hospedajes nacionales que rriadas de pisos a la europea. P o r excepabundan en la proximidad de los muelles ción, un inglés multimillonario juega a i m mejoraran y se redimiesen de su penuria! provisar unas tiendecitas, unas plazuelas, un P o r el contrario, al considerarse indispenlaberinto arábigo andaluz. Obliga a sus arsables extremaron la dejadez, y sólo han quitectos a que recorran el Guadalquivir, cuintroducido reformas en las tarifas, encareyas enseñanzas impiden los toscos errores ciéndolas hasta el cinismo. Y en torno a de la decantada zona francesa, con la pedichas fondas bulle la picaresca mezclada santez y los postigos de la arquitectura ara una pobretería momificada en vida. E l gelina, tanto más notorios cuanto que al lado Peñón de Gibraltar nos contempla con el suyo perduran intactas las filigranas de la sarcasmo despectivo de un lord. Alhambra, aquellas en que soñaban los que D a vergüenza, la verdad. Y ateniéndonos no murieron, n i se quedaron. a otro orden de consideraciones, preocupán U n privilegio, entre los que había no perdonos sólo del viaje en su aspecto práctico, dió Tánger. S u atmósfera, que es un narcóhay que convenir en que, desaparecido el tico. Nada como dejarse diluir en la luz, los Cristina, el inevitable paso por Algeciras ecos, las fragancias. Desde la terraza de V i l l a resulta, cruel, sencillamente cruel. de France, con sus pinos y sus palmeras, L o s barcos del correo, en cambio, se adecontemplamos varios narcotizados por el amcentaron y embellecieron desde que hace biente: el zoco, allá abajo, con su alminar; dos lustros hube yo de soportar la incómoel panorama de las blancas palomas del señor da travesía del Estrecho. Y a no tanguean V i g u r i por último, la bahía y sus misterioy ofrecen descansos y miraderos aceptasas montañas. Se habla del procer y sus arbles. A l g o varió el pasaje. P o r ejemplo, enquitectos. Dice una voz: tonces, diez años atrás, no se veía entre los- -A h í está la solución del problema de sables enfundados en franela roja, que tamTánger. Ese mecenas y otros, también b r i poco abundan en la actualidad por haberse tánicos, van apoderándose de esto, palmo a reducido el envío de tropas a esos italianos palmo. U n buen día, en una revuelta, desmussolinistas que hoy frecuentan el terriaparece o matan un subdito inglés... Intertorio marroquí autorizados por la intervenviene Inglaterra, y como resultará que ella ción de Italia en el Gobierno de Tánger. tiene más intereses que ninguna otra nación, Uno de ellos, reclinado en un automóvil de desinteresadamente y con arreglo a derecho turismo, que transportaba el vapor, mercancía antes desconocida o rara, me dijo, se incautará de Tánger. señalando el Peñón, que iba perfilándose en E l único pueblo, de los mayores, a quien el horizonte según el buque alejábase de la no se consiente acción pública n i privada es abrumadora mole: Alemania. Ahí está confiscada su Legación, y nc hay modo de burlar la prohibición de- ¿Y cómo consienten ustedes que I n ingreso que pesa sobre los boches. Ellos ya glaterra tenga su zarpa en España? lo intentan, tozudos y despreocupados que naHube de contestarle sin que, por cierto, cieron, especie de judíos gordos. L a vigilanla réplica apagase m i rubor: cia toca en el ridículo. N o ha mucho, una- -D e l a misma manera que Italia se compañía de circo en que figuraban tres resigna a lo de Malta y a que N i z a pergracias de Berlínvióse obligada a prescindir tenezca a F r a n c i a N i z a donde nació nada de las pobres mujeres, a las que se reembarmenos que Garibaldi. có. Las infelices lloraban y comían chocolaM a r buena, un poco empastada, mermetes, que así lo exigen el lirismo y la glotonelada casi. S i n nieblas. U n paseo de unas ría tudescos, inseparables e insuperables. pocas horas, con aletazos y salpicaduras excitantes, y, anunciándolo el trémolo aboN o creo aventurado suponer que Francia targado de la sirena del correo, he. ahí dirige el cotarro; Francia, ahora deseosa de Tánger, con sus casas como blancas paloamistad con España, desde el último dismas, según exclamó una vez el Sr. Rodrí- curso de Mussolini. Siempre los franceses con guez de V i g u r i en un alarde imaginativo sus comedias de divorcio y adulterio... que le envidiaría el vanguardista más dei Y nosotros? ¿Quiénes? Porque hay dos seoso de asombrarnos con sus novedades. clases de nosotros. Los españoles de aquí y ¡A y mi Tánger! Y o aún lo conocí i n los de Marruecos. P a r a los de aquí, Marrué- N F O R M A C 3 O N ES DE MARRUECOS L a primera bandera del T e r c i o Melilla 13, 12 mañana. Procedente de V i l l a Sanjurjo ha llegado la primera bandera del Tercio. A l poco tiempo de atracar el barco, el legionario Patricio Serra se cayó a la bodega y se produjo heridas en la cabeza. Recogida de tres jóvenes gentes indi- Melilla 13, 12 mañana. E n la Jefatura de Policía se presentaron tres jóvenes demacradísimos, próximos a desfallecer, llamados Francisco Muzos Rentero, Manuel Carmuga Garso y Joaquín Reyes Castro, manifestando que eran de Linares, que desembarcaron en Melilla confundidos con los reclutas y que llevaban varios días sin comer. L a autoridad dispuso se les diera alimento y que los jóvenes sean enviados a Linares. Llegada de reclutas Ceuta 13, I I mañana. H a n llegado 346 reclutas de diversas provincias, siendo recibidos por los jefes y oficiales y una banda de música. El regionalismo en la política n a cional Ceuta 13, 11 mañana. E l abogado don José Bellver ha dado en l a Asociación de la Prensa brillantísima conferencia, cerca del tema E l regionalismo en la política nacional. E l conferenciante se presentará en las próximas eleciones como candidato regionalista de Cambó por el distrito de CeutaAlgeciras. LA M E D A L L A D E ORO DEL TRABAJO PARA DON OSE FRANCOS RODRÍGUEZ P o r acuerdo del Gobierno, y a propuesta del marqués de Guad- el- Jelú, le ha sido concedida la medalla de oro del Trabajo al ilustre ex ministro y presidente de la A s o ciación de la Prensa, D José Francos R o drigue; E l justo homenaje ha sido recibdo con profunda complacenca por cuantos forman, en la legión del periodismo, y entre los cuales el insigne maestro goza desde ha larga fecha de honda admiración fe inquebrantable cariño. Pocas concesiones de la medalla del T r a bajo tan fundamentadas como ésta, toda vez que viene a aureolar la vida de un gran trabajador, de un hombre que desde los tiempos mozos ha laborado sin cesar. Y tal trabajo ha sido en todo momento impulsado por un ardoroso anhelo patriótico, por un irrefrenable e irrefrenado deseo de ser útil a los demás. Don José Francos Rodríguez tiene en A B C- -cuyas páginas honra frecuentemente con su prestigiosa firma- -el devoto afecto que inspira su preclara personalidad y su reconocida maestría. P o r ello es mayor, si cabe, entre el júbilo que la grata noticia ha producido entre los profesionales. de l a Prensa, el que experimentamos por la recompensa otorgada a quien, sobre sus muchos y altos títulos posee siempre el de pe riodista.