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A B C. M A R T E S 18 D E N O V I E M B R E D E 1930. EDICIÓN. D E ANDALUCÍA. P A G 17. E l señor Lequerica Señores. Vamos ¡a ver s i dominando la natural inquietud de este: pequeño, pero desdichado incidente, podemos. dedicar un momento a hablar serenamente de España, porque quizás lo que más nos interesa es abrir dos. ojos- y ver por nosotros mismos, sin interposiciones, entre la realidad y la propia observación. Vamos a hacernos unas sencillas preguntas y a contestarlas. ¿Qué ha pasado en España? E n España ha sucedido que en 1923, por circunstancias políticas que no precisa recordar n i reseñar, la Monarquía eligió aquel camino que el señor Maüra, en reciente nota, había dicho que era el menos nocivo para España y para el régimen. Y al elegir- ese camino se evitó una revolución con la fuerza histórica del régimen. ¿Y qué más ha ocurrido en España? Que a principios de 1930, por circunstancias que tampoco he. de recordar n i de. reseñar, la Monarquía, única forma estable, a solas, meditando ante su responsabilidad histórica y procediendo en justicia, como decía con su: excepcional elocuencia en discurso bien reciente, un hombre ilustre de vuestra tierra, presente aquí entre vosotros, D José María P e m a n (Estalla una ovación. clamorosa al Sr. Peman. El Sr. Lequerica: tiene que interrumpir su oración por unos minutos, en, los que no cesan las. aclamaciones al Sr. Peman, quien tiene que saludar varias veces al público. Cuando nuevamente se hace el silencio, continúa el. orador. Resulta que la -Monarquía, resolviendo quizada situación más difícil que a un Poder puede presentarse, cual es la de salir. de una dictadura, designó un Gobierno legal, evi- tando- una. segunda revolución. (V e- e s muy bien, muy bien) L a Monarquía nos há evitado el horror y la sangre de dos revolucioines. L o s elementos que ansian y apetecen tal catástrofe, ahora la combaten. (Muy bien. N o olvidemos, porque no hay que olvidar nada, esas dos revoluciones evitadas. Los elementos que ahora parecen triunfantes habían usado en el anterior período de una resignación, de una mansedumbre durante seis años... (Grandes aplausos, que impiden percibir el final del párrafo: Os decía que cuando el Rey- -para que el detalle sea por lo menos gráficos- devolvió por medio del jefe de: su cuarto militar el aliento y el entusiasmo a estos hombres mansos y sumisos durante seis años, es cuando se produce un movimiento, que cualquiera podría pensar que habían derrocado el régimen y que volvían de un Alcolea imaginario. Nuestro deber es mirar a la realidad sin interposición de nadie. P o r eso me hago la pregunta nefanda y la respuesta nefanda también. ¿Qué ha pasado en España? E n España no ha pasado nada. Sí, hay unos aspavientos en los que se nos. trata de envolver, y hay otros elementos peores, los que siempre desean que pase algo, no una gran revolución social que cambie el orden y, régimen de la propiedad privada y de l a familia. Sólo desean que pase algo, confuso, inconcreto, pero que pase algo, y se nos hace creer a nosotros que cometemos un gran pecado con no sumarnos a esa agitación, que se basa e. n querellas personales, en imposiciones de mandones intelectuales o políticos. E l peligro de hoy es que sin pasar nada crean los españoles que pasa algo. Natural- mente, el viejo partido republicano debía aprovecharse de las circunstancias. Los que hemos llegado a una deplorable madurez hemos visto cómo esos descontentos existen en todas partes y que. rodean y asedian el P o der con sus quejas y reclamaciones, pero lo que no hemos visto es que el Poder ceda. S i hay aquí alguna historia deplorable es la de la oposición republicana, autora del retraso de la labor que la Monarquía emprendía para el progreso de nuestra Patria. (Ovación. Suele haber en España ún excesivo cohibimiento y respeto de tipo intelectual ante los hombres republicanos, porque algunos han tenido virtudes privadas, suficientemente, pregonadas y exhibidas, pero los republicanos nos han querido llevar a la tremenda querella religiosa, que hubiera producido una guerra civil, y como tipo de sus campañas, que sería pintoresco si no fuera inicuo, hay que citar la campaña contra l a presencia de M a u r a en el Poder, al que se acusaba de i n moralidad personal. A sí pudieron un día los republicanos sacar en M a d r i d las gentes a la calle para atacar por inmoralidad a. un Gobierno, en el que había. estos tres hombres Maura, Cierva y Sánchez Guerra, acusándole de prevaricador por haber amparado el proyecto de escuadra. Y después vino la campaña por el fusilamiento de Ferrer, campaña que el propio Unamuno calificó de movilización de la badulaquería internacional para deshonrarnos, y después tuvimos la campaña contra la acción en Marruecos y la de responsabilidades, que sirvió de aliento y de apoyo a aquellos mismos rebeldes rífenos que teníamos que dominar, cumpliendo un mandato civilizador. S E V I L L A -E L A C T O D E AFIRMACIÓN MONÁRQUICA, ASPECTO- DET. FRONTÓN BETISj DURANTE- IiA. -CEI, EBRACIÓN DEI IMPORTANTÍSIMO ACTO. (E O T O rSEREANO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla