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A B C, M A R T E S 18 D E N O V I E M B R E D E 1930. EDICIÓN Nuestro país no está en peligro, pero pue de estarlo, porque movimientos, que yo con. sidero improcedentes e injustos, pueden llegar a entrar en al alma nacional y equivocarla, y frente a eso, todos tenemos el deber de agruparnos. E s una injusticia tratar de derribar l a institución monárquica, que es la base de l a vida y de l a tradición española, y los pueblos que cometen injusticias, al fin son víctimas de ellas. (Grandes aplauso. P e ro muchas de estas cosas acontecen por un mal que han revelado las personas que han i n tervenido en éste mitin. Y es el olvido de que un hombre político no puede ser una ficción, ha de representar siempre un ideario; ha de ser representativo por su historia, por su tradición, por sus propagandas, por l a manera de gobernar que haya tenido. E l político no puede ser como el comediante, que representa diversos papeles, y decir un día yo no soy aquél, yo soy otro; yo no creo en l a Monarquía, yo voy a l a República. L o s que así proceden, aparte lo que su conducta representa en cuanto a la lealtad, es que se equivocan; no se puede orientar a l a gente, sino manteniendo principios esenciales, que, aunque se adapten a las características de los tiempos, en lo fundamental no pueden desnaturalizarse. A veces se gobierna más para satisfacer al enemigo que para servir a l a causa que presenta la persona que gobierna. (Muchos aplausos. Vosotros, ciudadanos, cuidad siempre que el hombre político responda a su historia, el que se equivocó 110 puede hacer otra cosa sino retirarse y dejar el paso a. otros que no equivoquen a l a opinión pública. E n los tiempos actuales, los problemas no son ficciones; yo no digo que el gobernante proceda a sangre y fuego, porque hay que gobernar para todos. E l gobernante debe hacer todos los días ejercicios de justicia, todos los días debe cumplir con su deber, así evitará que llegue a la debilidad del Poder, teniendo necesidad, para restaurar su imperio, de recurrir a medios violentos que produzcan verdaderos estragos. E l gobernante no puede desconocer que muchas veces lo imposible no debe acometerl o debe emprender tan sólo aquello que l a realidad nacional permita; pero el fingimiento, como norma de conducta política, no. Sobre todo, en los tiempos actuales, en los cuales los problemas sociales y politicos son de una grande, inmensa realidad. N o crea nadie que se puede equivocar ya a las gentes con palabras, con retóricas. L a s gentes, el mundo entero vive momentos de una gran transformación y surgen en todas las naciones problemas y necesidades que es preciso resolver, y por eso no basta l a palabra, sino gobernar como Dios manda, teniendo en cuenta l a propia convicción, en relación con las necesidades a que hay que atender. Dejad que l a Monarquía siga rigiendo los ¡destinos de España; dejad que a su amparo se desnevuelva el progreso nacional, como se ha desenvuelto evidentemente; dejad que con el amor a su pueblo pueda contribuir a remediar los males que nos afligen, y seamos nosotros, el pueblo, los políticos, los que con normas de conducta inflexibles coadyuvemos a que todo eso se cumpla. L o esencial es las normas de conducta. N i con Constitución reformada, o sin reformar, n i con Parlamento o sin Parlamento, si el Gobierno no tiene como norma de conducta atenerse a las realidades de su nueblo y cumplir lealmente lo que ofreció y lo que representa como Gobierno por su historia, tradición o conducta, esc gobernante no cumplirá con su deber. Las injusticias! N o recordáis cuántas veces hombres ilustres, hombres que ya han desaparecido, por desgracia para España, que dieron su sangre, por España, fueron tratados con injusticia? P o r eso recordad aquellos vetos ridículos de l a política a uno de los hombres más puros y más grandes que ha tenido la políti; D E ANDALUCÍA. P A G 21 J o s é S a n t a m a r í a Recuero París 17, 5 tarde. E l diario IJ Ami du Peuple publica una interviú que su enviado especial en Madrid sostuvo con el general Berenguer. Como el periodista en cuestión hiciera alusión a l a agitación política, el general Berenguer contestó -T o d o esto no me i m presiona vivimos en este momento un período de transición entre l a Dictadura y l a situación normal. Necesitamos, en efecto, A l retirarse los oradores fueron nuevareponer las cosas en su sitio, en lo que mente ovacionados, dándose muchos vivas nos esforzamos mis colegas y yo. E s evial Rey a l a salida del Frontón. dente que debemos proceder con prudencia, E l desfile se hizo ordenadamente, no obsevitando los choques; pero hasta ahora hetante l a enorme aglomeración de público. mos resuelto bastantes problemas sin haber Los guardias de Policía urbana normaencontrado, hay que reconocerlo, obstáculizaron l a circulación de vehículos, no su- los serios. H o y marchamos con seguro paso friendo interrupción los servicios de tranhacia l a normalidad constitucional, y dentro vías y autobuses. L a avenida Borbolla y de algún tiempo todo el mundo quedará salas calles que conduce nal frontón presentisfecho. taron, durante toda l a mañana, animadísiClaro es- -continuó diciendo el jefe del mo aspecto. Gobierno- -que el fin de l a Dictadura del general Primo de Rivera se caracterizó a l U n almuerzo en el H o t e l A l f o n- principio por una reacción agresiva. Aquellos que habían permanecido silenciosos duso X I I 1 rante el período de autoritarismos, se agiE l presidente de la Juventud Monárquica, taron grandemente y reclamaron libertades; marqués de Esquibel, ofreció un almuerzo, todo fué pretexto para ellos para emprenen el hotel Alfonso X I I I a los oradores y a der campañas públicas. H a n logrado adepotras distinguidas personalidades. tos, lo que no es dudoso; pero seguramente no tantos como se imaginan, y pienso que Un agasajo un día sufran una seria decepción. M i primer acto al hacerme cargo del P o A las cinco de la tarde ofreció nuestro der, fué restablecer l a libertad política, i n director, marqués de L u c a de Tena, unas dicando así el deseo del Gobierno de pacificopas de vino en su chalet Las Palmeras, a los oradores, comisión organizadora del ac- car los ánimos. Los partidos se reagruparon bajo sus antiguas banderas, y seis meses to y algunas otras personalidades del eledespués, restablecida la libertad de l a Prenmento monárquico, entre las cuales recorsa era preciso proceder prudentemente, evidamos a los señores conde de Halcón y tar excitaciones de toda clase, dar tiempo de San Luis) marqueses de Cavalcanti y de para pensar y reflexionar a todos, y prinAltos, conde de las Torres de Sánchezdalp, cipalmente, velar porque nadie pudiera h a señores Gastalver, D Antonio Rodríguez de la Borbolla, D H i l a r i o del Camino, Hoyue- cer fracasar desde sus primeros pasos a m i Gobierno. Tuve principalmente que luchar la, Blasco Garzón, Monge Bernal, Vázquez contra l a acción, más enérgica, de los grude Pablo (D. J. Y b a r r a (D Tomás) L ó pos sociales y sindicalistas; pero esta acción, pez Cepero (D José) el presidente de l a en suma, no fué más activa que l a maniAsociación de l a Prensa, D Diego Martín festada en otros países. Núñez; D Ángel Sánz Vinajera, D T o r cuata Luca de Tena, D Francisco Sánchez Los españoles- -siguió diciendo- -son genNúñez, D Manuel Alarcón y otros. te encantadora, pero tienen una indudable tendencia a la exageración. Con las elecciones se arreglará todo. Haremos las elecRegreso de Jos oradores ciones, creo que a fin de febrero; l a fecha E l domingo por la noche regresaron a M a- la fijaremos en el próximo Consejo de m i nistros. drid los señores Cierva, Goicoechea y marqués de Carvajal, y en el expreso de anoche- -Y a habíais anunciado, m i general, l a regresaron a Madrid los Sres. Lequerica y fecha, que después habéis retrasado, dijo el Royo Villanova. periodista. -Sí- -contestó el jefe del Gobierno- esto A l a estación acudieron en ambas ocasioes fastidioso, pero no se podía hacer otra nes el gobernador civil, conde de San L u i s cosa. Hay. que pensar que no ha sido conel alcalde, conde de Halcón; los marqueses sultado el Cuerpo electoral desde hace siete de Esquibel y Luca de Tena y otras persoaños, las listas electorales están embrollanalidades. das e incompletas y hubo que rehacerlas... Nada, que es un trabajo administrativo de los que no se pueden improvisar. E l general Berenguer añadió que no se pensaba en modo alguno introducir modificaciones en el Gobierno, diciendo que los ministros se entienden admirablemente y que el de Gobernación es un excelente ministro. Para el general Berenguer no existe n i n guna duda de que las elecciones a Cortes darán mayoría a los monárquicos. Acerca de los rumores de revolución, el general Berenguer declaró, riendo, que la revolución está siempre en la imaginación española pero añadió Representante exclusivo de venta- ¿C ó m o quiere usted que se haga? Es preciso el Poder o el Ejército, y el Ejército es enteramente adicto a Su Majestad. H a y Alvarez Quintero, 29 sin duda, oficiales, pero fuera de las filas, T e l é f o n o s Oficinas, 24438. A l m a c é n 26599 que militan entre los republicanos; pero sin ca española, a D Antonio Maura. (Grandes aplausos y vivas a Maura. Recordadlo, señores, y recordándolo no os prestéis a que se pongan vetos a quienes no lo merezcan. V e tos, n o justicia a todos. S i tienen responsabilidades por su intervención en l a vida pública, cualesquiera que sean esas intervenciones, perseguidlos. L a opinión pública que les persiga legalmente, si es necesario; pero a las personas honorables, de recta intención, ponerlos veto, no se los pongáis. (Muchos aplausos. E l marqués de Esquibel dio por terminado el acto, condensando el sentimiento de todos en un vibrante viva al Rey, colurosamente contestado. INFORMACIONES Y NOTICIAS POLÍTICAS Manifestaciones del general B e renguer a L A m i d u Peuple 1. a Cerveza de calidad insuperable
 // Cambio Nodo4-Sevilla