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ABC. MARTES 18 D E N O V I E M B R E D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 39. E l dominio fué alterno durante el p r i mer tiempo, acentuándose a favor del B e tis durante eí segundo. S i bien la delantera bética llegó más veces a l a puerta contraria, la recreativista creó situaciones tan peligrosas, que fueron causa de que Jesús hubiese de emplearse dos veces con notorio riesgo, salvando ambos tantos soberbiamente. J e s ú s fué el verdadero forjador de la victoria al evitar muy apuradamente los dos goales de uno de los euales hubiese tenido la culpa Jesusín. E l Recreativo, falto de línea media, j u gó m á s de lo que podía, sobresaliendo A r cadio, Bracero y García. Muñoz y Moran muy seguros, pero violentos. Resti fué inquietado pocas veces, gracias al ojfside nuevecito del Sr. Balaguer. S i el próximo domingo juegan con la misma fe frente al Malagueño, no es aventurado augurar una rotunda victoria de los recreativistas. E l Betis, por su parte, hizo un gran partido, no desmayando un solo instante, a pesar de las dificultades creadas por el arbitro. Jesús, como hemos dicho, estuvo formidable de colocación y valor. L a defensa muy bien, especialmente Tondo. De la línea media, el mejor Adolfo; luego Martín, y algo m á s flojo, Soladrero. Del adelante, excelentes Carreño, A r a n da y Enrique. L a pareja Timimi- Adolfo no pasó de discreta. E l único goal fué marcado a los veintinueve minutos. er. l a primera parte a consecuencia de un castigo tirado por Martín, bombeando el balón hacia la puerta, rematando fulminantemente de cabeza, Aranda. Y nada m á s que consignar una vez más la bondad del público, que no hizo sino chillar animando a los suyos, expansión legítima y natural. -Antonio Olmedo. Alineación del Recreativo: Resti; Muñoz y M o r a n Gurruchaga, Chiquilín y Soler; García, Campos, Oramas, Arcadio y B r a cero. Real Betis: J e s ú s Tondo y Jesusín; Martín, Soladrero y Adolfo I Timimi, Adolfo II, Carreño, Aranda y Enrique. A r b i t r ó Balaguer. desvaneció a las primeras dificultades qué surgieron en la segunda parte. E l empate a dos tantos del primer tiempo inquietó a los fervorosos athléticos y pudo complacer a los enamorados de la sorpresa emocionante. M a s viendo desfilar a los muchachos al llegar el descanso, para un observador curioso el partido estaba jugado. La victoria. -Aunque la dirección del combate fué siempre athlética, los tranviarios dieron al match, con su entusiasmo, un interés inesperado, que no enfriaron los dos tantos marcados por Costa y Losada. E n arrancadas velocísimas, que l a defensa rojiblanca, sobre todo por el lado de Moriones, era incapaz de contener, surgieron los peligros, y fueron Otto y Calleja quienes marcaron los. goals para igualar, en jugadas meritorias, subrayadas por grandes ovaciones. Pero en la segunda parte, dominados completamente los tranviarios, el penalty con que a los diez minutos les castigó I g l e s i a s tercer tanto, ejecutado por Costa- -les desmoralizó en absoluto; y, por si algo faltaba, la expulsión del defensa González acabó de rendir su débil resistencia. N o salió apenas el juego del marco de la Deportiva, y al minuto del penalty, el Athlétic sumó un cuarto goal, hecho por Buiría. Finalmente, a los cuarenta y a los cuarenta y tres minutos, Losada consiguió los últimos tantos, que completaron la media docena. Antes, los postes habían milagrosamente salvado otra serie. espléndida de los rapidísimos artilleros athléticos. Comentario. -Está hecho con las líneas anteriores. E n la Tranviaria apuntaron a l gunos jugadores- -Del Coso singularmente- y en todos alientan entusiasmos, que, por apoyarse en muchachos deficientemente preparados, no alcanza a dar la eficacia suficiente para inquietar a un grupo como el athético, al correr de la hora y media completa. Cuanto a los vencedores, en plena forma de conjunto, de entusiasmo y de rapidez, su valor exacto en esta temporada se. cont r a s t a r á a buen seguro en el partido próximo contra los merengues. Y a esa fecha aplazaremos el juicio definitivo. -Juan Deportista. Equipos. -Athlétic: Antonio; Moriones, A r a t e r Santos, Ordóñez, Arteaga; M a r í n Losadaj Cuesta, Buiría- y Costa. Deportiva: López Romero; Ángel, González; Pozo, Méndez, R o j o Candanedo, Otto, Cartagena, Calleja y Del Coso. E r a la linda ciudad colombina la que detentaba el interés máximo de l a jornada deportiva, en lo que se refiere al campeonato andaluz, ya que la victoria en el encuentro Recreativo- Betis suponía para éste la clasificación definitiva como subcampeón regional, y para el primero la posibilidad de alcanzar tan preciado título, que el equipo bético, bravamente, supo captar para su club. A ú n había otra razón poderosa para nuestro desplazamiento. E n torno al público que acude a los campos de deportes onubenses se ha forjado una leyenda, en la cual Jas palabras violencia y sinrazón se repiten frecuentemente. Y la leyenda, como todas, es eso: pura leyenda, según pudimos comprobar. A h o r a si al grito de aliento, un tanto estridente cuando sale de las gargantas de los exaltados, se le llamara desmán, podrían tener razón los que propugnan la minoría de edad del público deportivo de la bella Onuba. Pero en honor a la verdad- -nuestra pluma está acostumbrada a consignarla- -hemos de decir que el respetable de H u e l v a lo es por todos conceptos y que se comportó correctamente. E l domingo, cuando menos, sucedió así, y no es dable suponer que en dicho día hiciesen la excepción que no estaría justificada ante la importancia del pleito que se ventilaba en el partido. Quedamos en que lo del público de H u e l va es pura leyenda, que nosotros, con singular complacencia, haremos por destruir. Del ojfside de Balaguer. -Entremos ahora en el terreno deportivo. E l Recreativo presentó frente a su rival un equipo duro, de zaga segura y excesivamente violenta, línea media nula o de muy escaso valor, y delantera rápida y no mal acoplada, con el fallo de un centro medroso y preocupado con el personal lucimiento. L a meta hubo de ser guardada por un jugador que nunca fué portero, pues el que había de actuar, sustituyendo al gran Q u i lón, sufrió un accidente de trabajo la víspera de la contienda. Con estos antecedentes, no era aventurado presagiar una victoria del Betis, por amplio margen, pero no fué así. De un lado, el entusiasmo de los recreativistas, cuyas líneas extremas suplieron a fuerza de prodigarse la nulidad de la intermedia, y de otro el ojfside, un terrible ojfside nuevo, flamante que llevó en la maleta el S r Balaguer para estrenarlo en Huelva, impidieron que el triunfo bético fuera m á s contundente. Sin duda l a labor arbitral estuvo altamente inspirada en l a compensación de la diferencia de porteros y para eso Balaguer había traído a prevención su famoso ojfside. Porque no bien puesta l a pelota en movimiento, y dado el primer susto por los del Recreativo en una magnífica jugada de Bracero, que no se tradujo en goal merced a la oportuna intervención de J e s u s í n el Sr. Balaguer comenzó a pitar juera de juego cada vez que el Betis creaba una situación de peligro ante la meta local. N o importaba que hubiese jugadores del bando opuesto por delante, ni que el balón viniese de contrario, ni ninguna de las reglas que hoy conoce el m á s modesto aficionado. S i hubiese un portero en la meta, bueno, pero con R e s t i ojfside. Y así anuló el Sr. Balaguer el segundo tanto bético logrado por Carreño, quien a fuerza de valor, con la pelota por delante pasó a medios y defensas y aun al portero que salió dudando. Pero el goal, precioso por cierto, no valió. Comentarios. Pero hablemos de otra cosa. E l partido en general, fué entretenido, poniendo interés y decisión en el logro de la victoria ambos bandos. En Madrid, el Athlétic venció a la Tranviaria más que a medias y por durar tan poco se Media sorpresa. -Si los entusiastas muchachos de la tranviaria tuvieran energías para sostener dos tiempos al tren a que el domingo llevaron el primero... no serían, probablemente jugadores de la Deportiva, y consecuentemente ni habríamos tenido ni la media sorpresa que nos depararon en el terreno unionista, neutralizando los esfuerzos athléticos, reduciendo su ventaja a un empate y consiguiendo atraerse las simpatías del público numeroso por ese calor que l a masa quiere casi siempre prestar al débil. F u é durante ese primer tiempo más accidentado que brillante; más movido que eficaz. H a y que contar con el tamaño de la pista de la calle de Torrijos, que facilita esas caídas en tromba de una línea de ataque l i gera que persigue la pelota, lanzada muchas veces sin ton ni son. S i la defensa no es muy segura, rápidamente se organizan esas nutridas aglomeraciones que terminan cuando hay un hombre afortunado o decidido que acierta a despejar; pero este sistema de juego, favorecido por los terrenos de pequeñas dimensiones, da motivo a un espectáculo que puede ser emocionante en cuanto atacantes y defensores pongan codicia. E n la Deportiva, los muchachos pusieron todos sus entusiasmos mientras les duraron las e n e r g í a s entre los athléticos, donde la movilidad es uno de los elementos distintivos de este curso, tenía que producir la, ventaja decisiva su mayor jonjo: P o r eso l a sorpresa no fué U n empate a dos del Real M a d r i d en San Mames. E l partido fué excelente y e! equipo blanco causó la mejor impresión E l empate que ha logrado en Bilbao el Real Madrid puede envanecer a los partidarios del equipo de la corte. Se presentaban los blancos con algunas bajas fundamentales, que dejaban el conjunto madridista a larga distancia del once ideal de principio de temporada. Jugaban, a demás, fuera de su domicilio. Y se enfrentaban, por añadidura, al bicampeón de España, cuya forma actual parece- -a juzgar por los resultados del campeonato de Vizcaya- -tan excelente como en la temporada última. Todas estas circunstancias dan al match nulo de San Mames un aire francamente favorable al bando de Quesada. N o estamos muv conformes con la teoría de que un comer es medio goal. Creemos mucho más, en cambio, que un empate es casi la victoria para el equipo que lucha en s i tuación topográfica desfavorable. Como el Real Madrid en este caso. V ahora, Fernando Olascoaga, que acaba de ser nombrado corresponsal deportivo de A B C en Bilbao- -a quien esperan seguramente los mayores éxitos- d a r á su impresión sobre la lucha amistosa que entablaron en la capital vizcaína los dos finalistas del Stadium de Montjuich.