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MADRID- SEVILLA 19 D E N O V I E M B R E D E 1930. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S FUNDADO W a 8 S jk J 1 L ILJI jf DIARIO I L U S T R A M DO A Ñ O V I G E m SIMOSEXTQ N. 8.705 g g 11 JL E N i. D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A a ñ o s su historia, su presente y su porvenir en la política, todo eso le obliga a proceder diáfanamente a rechazar complicidades y colaboraciones con el comunismo. L o s que nada tienen que perder en la política, los profesionales de la política bigarda y aventurera, utilizan todos los elementos de subversión, pactan con el separatismo y con el comunismo y no se preocupan de los estragos que cueste m a ñ a n a lo que hoy se proponen. V i v e n al día y para ellos. la fuerza nuestra neutralidad, es manifiestamente impolítico prejuzgar una intervención sobre sucesos que ignoramos cómo se desenvolverían y tomar a p r i o r i posiciones que sólo a posteriori tienen fundamento y eficacia. L o único a p r i o r i por ahora, debe ser, nuestra neutralidad. E s necesario s a b e r continúa El Sol- -si nuestros intereses nos permitirían permanecer neutrales. Como esto no se sabe todavía con claridad, es demente anticipar posiciones, pues como El Sol mismo reconoce, hoy por hoy, ni con Italia, ni con Francia, tiene que ventilar E s p a ñ a ningún litigio. E s preciso- -añade El Sol- ante todo y sobre todo, tomar una actitud de defen. sa ante ese desbordante imperialismo que amenaza mezclar a nuestra nación en una lucha que repugna. Muchos m á s intereses mediterráneos y universales que nosotros tiene Inglaterra. Escritas hoy en Inglaterra esas palabras producirían una mezcla de escándalo y de risa. Entre Italia y Francia no tenemos delante sino la pugna entre un i m perialismo naciente y un imperialismo consolidado. Una nación antiimperialista, como quiere El Sol que sea España, no tiene por qué ayudar ni a la creación de nuevos imperios ni a la consolidación de los viejos. S i el imperio francés es atacado por l a intemperancia fascista, ¿es que El Sol quiere que desde ahora nos anticipemos a defender los intereses del imperio francés en África y, A s i a? H a y que combatir la furia fascista- -concluye El Sol- -sin vacilación y sin eufemismo, porque si como es provocativa es siempre un peligro para todos, en este caso particular de sus relaciones con Francia, en el que puede verse obligada a llegar a una guerra exterior para llegar a una guerra; civil, es un peligro para nosotros. Esto querría ya decir la intervención gra- i tuíta y suicida por mera cruzada ideológica. N i n g ú n interés español, nacional, cuenta: aquí. E s a renuncia a l a neutralidad se vuelve previa y pusilánime sjn osar siquiera sostener el derecho neutral de España, bajo pretexto de que no lo podríamos mantener E n cambio el intervencionismo previo se muestra sin vacilación y sin eufemismo para combatir la furia fascista ¿D e estol ha servido toda l a literatura pacifista que El Sol lia propagado durante años con tanto cmneñq? ¿D e esto le ha servido declarar odiosa a l a gran guerra para venir á meterse ahora con tanta prisa en sus peores flecos de violencia, ideológica y en sus m á s odiosas convulsiones terciarias? Siempre habíamos sospechado que una parte de nuestras izquierdas serían pacifistas únicamente mientras el pacifismo tuviese un color antinacio- nal qlie mantuviese el derrotismo en M a r r u e cos, el odio al Ejército, l a renuncia a nuestra defensa y a nuestros intereses y la i m popularidad de la campaña de Alhucemas, que ha dado paz y honor a España. 1 LAS NES COLABORACIOREVOLUCIONARIAS El Sol publica un comentario a nuestro editorial de días pasados, sobre E s p a ñ a ante la tensión francoitaliana. Reconoce nuestra oportunidad en. dar estado periodístico a la cuestión, en cuanto reconoce que la situación creada en Europa parece abocar fatalmente a una contienda, entre las dos naciones mediterráneas Igualmente está de acuerdo con nosotros en que España, sobre ser una nación sinceramente pacifista, antiguerrera y antiimperialista, no tiene que ventilar ningún l i tigio con Italia ni con Francia. S i n embargo, El Sol, con harta prontitud y viveza, d i siente de nuestro punto de vista, que es el de una previa y terminante neutralidad española, cuyo espíritu no sólo se inspira en el espíritu de la Sociedad de Naciones, sino que coincide muy probablemente con la actitud Las posibilidades revolucionarias del final de Inglaterra. de l a Dictadura atrajeron a nuestro país esa El Sol antepone fervorosamente a las ralabor del comunismo. E l Gobierno conoce y zones y fundamentos de la neutralidad espaha denunciado la intervención de los agentes ñola todos los pretextos posibles de no neucomunistas en las menudas revueltas que ha tralidad e intervención, y, en vista de éstos, originado aquí una discordia política, que por la intervención se declara partidario. directamente no les interesa nada, pues m i H a de saberse primero- -dice- -si es posiden con igual rasero a unos u otros partidos, ble mantener esa neutralidad en una contienaunque circunstancialmente ayuden al que alda que ha de tener por campo el Mediteborota. L a s huelgas del Norte, del Noroeste rráneo, en el que nuestro archipiélago balear y de Andalucía han descubierto la dirección ocupa una posición estratégica tan imporo l a colaboración de tales agentes. Obra de tante. Eso ha de saberse precisamente descomunistas conocidos fueron los disturbios pués. L a prejudicial española debe ser l a del viernes en Madrid. neutralidad a todo trance. S i E s p a ñ a se viePero el testimonio m á s fidedigno en todo se forzada a entrar en la contienda, no sería lo que se refiere a estados de opinión, actituel mejor camino el de la entrega previa y sin des y movimientos de l a clase obrera, es el condiciones de las Baleares a uno de los bedel partido socialista y el de l a Unión Geneligerantes. S i la desventura hiciese que saral de Trabajadores. El Socialista insiste liéramos de la neutralidad, tendrían que saayer en señalar las maniobras del comuniscarnos de ella con las compensaciones de rigor mo, que ha reprobado en diversas ocasiones. y una vez comprometida por el derecho o por Dice que el manifiesto del sindicalismo barcelonés desmiente en l a explicación de su huelga por solidaridad con los trabajadores Nos vemos favorecidos diariade M a d r i d mente con innumerables cartas, L a clase trabajadora madrileña no ha pedido esa solidaridad ni l a necesita, ni l a en que los lectores de A B C exquiere. E l movimiento de Barcelona, como el de Asturias, como cuantos de un tiemponen iniciativas y observaciones, po a esta parte producen estos elementos, perjudican a la clase trabajadora y benefimuchas de ellas oportunas y plaucian a l a burguesía y ai régimen monár E n cambio. E n cuanto el pacifismo se consibles. No siéndonos posible maquico. vierte en servicio nacional y en fundamen. Prescindimos de la cavilosa reticenterialmente contestar a tan copiosa to de una neutralidad, que salvaguarda los cia que supone favorable al régimen y a l a intereses y la autonomía política de España, burguesía lo que perjudique a los trabajacorrespondencia, rogamos a nues- los pacifistas -ya lo estamos viendo- -se dores. E l testimonio de El Socialista sobre convierten a tontas intervencionistros comunicantes que reciban tas incondicionales y y locas enNos h a r á n creer el origen y el móvil de las agitaciones y previos. de los disturbios es lo que interesa. con estas líneas nuestra disculpa por ese camino lo que no quisiéramos creer, E l partido socialista y la Unión General o sea, que, dentro de la agitación republide Trabajadores tienen mucho que defender y no interpreten a descortesía la cana, hay agitadores interesados precisacontra la amenaza comunista: su organizamente en ese punto: en el de l a neutralidad falta de respuesta particular. ción, pacientemente conquistada en muchos Es oañola. E l poder comunista de Moscú, empeñado en llevar a todas partes y por todos los medios l a conflagración social, actúa fuera de Rusia con una táctica que han denunciado y comprobado muchas experiencias. N o pretender presentar batalla por su Tdcal, promover una revolución francamente comunista, porque sabe que ningún país está dispuesto para quererla ni para consentirla; y que s i e n alguno ha podido triunfar por sorpresa en una hora de crisis y desfallecimiento nacional, enseguida lo desaloja una reacción. Después de sus fracasos en H u n g r í a en Baviera y Estonia, su táctica es acudir a los focos de desorden donde aparezca con cualquier origen o significación, aguardar a que las causas políticas y económicas, los ideales que no le importan y aun los que aborrece, promuevan sedición y movilicen masas, para poner sus elementos j u n to a ellas, fomentar ei incendio, desorganizar al país, destruirle o debilitarle el régimen, e intentar después la acción directa y franca, o, por lo menos, dejar sembrada la anarquía. Esto es lo que se ha visto en Austria, en Italia, en Bulgaria, en Rumania, en China, en Marruecos, en las Repúblicas americanas, en colonias y protectorados: una labor disolvente sobre causas de cualquier género y de cualquier tamaño. REPUBLICANISMO G U E R R E R O Y PACIFISMO INTERVENCIONISTA