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Ai C. TE WgS, ÍI... DÉ N O V I E M B R E DÉ 1930. EDICIÓN D E A N D A L U C Í A PÁG. 10 aún superior, al- que. en- realidad- había! dé ser, y que le movió a pronunciar aquellas amargas palabras: L a República es ingobernable. Los que hemos servido la causa de la revolución hemos arado én el mar Toda la vida guerrera y política de Bolívar está señalada y avivada con el soplo 1: Eí hombre y su obra del ideal que. su alma gigante encierra, y Hemos visto- en estos artículos de mera que ya no es sólo el de dar vida propia a divulgación de la vida de Bolívar, como nacionalidades desgajadas del Imperio hismodesto tributo a su memoria en el p r i pano, sino l a de aprovechar y conservar tomer centenario de su muerte, el origen e das las características de su comunidad- de infancia del Libertador y los sentimientos origen para intentar la gran Federación que amorosos que llenaron las páginas íntimas suponía el plan del Congreso de Panamá de de su vida. 1826, ideado ya, en visión certera, como deAhora, con forzosa concisión, aludiremos fensa previsora de intromisiones extrañas, a su obra, que le proporcionó triunfos y cuya posibilidad no escapó entonces, a su gloria, pero también inmensos sinsabores y- talento excepcional. cuantiosas amarguras, que sólo se despren- E s a es la obra magna de Bolívar, en a l dieron d e él con el fin de su existencia ternativa bruscas, que, lejos de desanimarterrena. le, al menos permanentemente, excitan su Sobreponiéndose Bolívar al dolor desesfogoso y nervioso temperamento, y ella es perante que le causara la temprana muerte realizada en el vasto y formidable escede su esposa, tras el período de verdadero nario de un mundo cuya abrupta y virgen naturaleza sólo había podido vencer la enerlibertinaje de París, al que ya nos referigía castellana, y únicamente sus descendienmos, y en el que pretendía ahogar estétes podrían domeñar en gestas admirables rilmente el dolor que le consumía, las caque registra la Historia. ricias de su prima Fanny y los consejos de su mentor, Simón Rodríguez, exaltan el Queremos, antes de dar fin a estas líneas, nuevo y gran ideal. que nace en él, que se trasladar. aquí aun algunos rasgos que, seagiganta ante el espectáculo que presencia gún uno, de sus panegiristas, hacen de la en París de la coronación de Napoleón y vida de Bolívar, consagrada a la g l o r i a y que se trueca en firme juramento durante al sacrificio, un poema heroico. su estancia en Roma. Su generosidad era proverbial, y el. ferVuelve, pues, a Caracas, y en 1809, cuanvor fanático con que sus soldados le setío allí arriban los comisionados de Napoguían respondía a su carácter desprendido, león para intentar su proclamación como que le movía a repartirlo todo entre sus Soberano, se une al movimiento del 19 de compañeros de triunfo o de desventuras, abril, que se opone a ta íes manejos, desticomo le sucedió en el destierro de Jamaica, donde diera hasta sü última camisa, o en tuyendo al capitán general, que no les meColombia, cuando cedía su sueldo a favpr rece confianza, y cuidando todos de hacer de las viudas y huérfanos que la guerra constar la legitimidad- de los derechos de producía. Fernando V I I en cuyo nombre y favor d i cen obrar. Y uno de sus empeños más nobles y más Porque es una cosa que conviene repetir firmes fué el de decretar la liberación de los esclavos, predicando con el ejemplo al muchas veces, hasta que sea de total doconcedérsela en forma, incondicional a los minio público. L a guerra de la independentrescientos y tantos esclavos que poseía, por cia americana, que más tarde o más temherencia, én sus haciendas de San Mateo, prano había de llegar a ser un hecho fatal y por cuya santa causa prodigó elocuencia, e. Irremediable, lo, fué a principios del sicerrando uno de sus discursos dirigido al glo x i x por virtud de aciagas circunstanCongreso de Angostura, con estas- emotivas cias y por la carencia en las filas realistas palabras- o en l a Península de una capacidad que, aprovechando el espíritu evidentemente mo. Y o abandono a, vuestra soberana decinárquico de la mayoría consciente de la sión la reforma o la revocación de todos sus estatutos y decretos: pero yo imploro la. América española, hubiera buscado una confirmación de la libertad absoluta de los fórmula que concillara la, prosecución, más esclavos, como i m p l o r a r a mi vida: y. la. vida, o menos entibiado, del dominio de España, de la República. con las ansias de mayor libertad que alY su espíritu moral y cristiano resplangunos caudillos abrigaban y supieron fodece en multitud de hechos y i de palabras mentar. de su existencia, con cuyos pensamientos Porque es indudable que, si bien Bolívar y algunos. criollos más de valer, en ¡podría llenarse un libro, cual el siguiente dirigido a P á e z E l más noble? y grande. el fondo, soñaban con la total libertad, no se hubieran decidido a ella si el curso de ¿género de venganza es perdonar; eLdesprecio es la más política venganza, que no, hay, los acontecimientos no hubiera- dada suficien venganza como el olvido. tes alientos a. los, íntimos anhelos, Quédanos ahora por relatar la última páBolívar, y h e ahí su magna obra, tuvo gina de la vida, de Bolívar, cerrada en la que arrostrar una lucha larga y desespequinta española de San Pedro: Alejandrino rante, conquistando, á. su loca aventura a las clases dirigentes en un esfuerzo conti- ei 17 de diciembre de Í 830; página plena de tristezas y de melancólicas remembranzas. nuado v tenaz dando sucesivas- y constantes pruebas de valor, de desprendimiento, JOSÉ G U T I É R R E Z- R A Y E de energía y de saber, y, tras muchos ¡años de pelea en una guerra civil, cruel como todas ellas, y que fué, manchada con la deLA TR A G E D 1 A DE cretada guerra a muerte, pero en la que, por una y otra parte, surgieron en los moN U E S T R OS E M 1 mentos decisivos los gestos hidalgos y nobles característicos de nuestra raza, pudo GRANTES al fin, gracias a su genio creador, ofrecer vida propia a cinco naciones, realizando su Ecos de una denuncia sueño de la Gran Colombia, que las rencil l a s intestinas no le dejardn consolidar, y Creernos haber ya dicho en este mismo l u cuyo desmoronamiento habría lie coincidir gar que la política oficial hispanoamericacon su muerte, acibarando los últimos días n a no nos ofrece el dilema de declararla de su existencia, en que alcanzó a vislum- fceVia o m i d a acertada o erróneamente enbrar el- fin de toda su obra, con pesimismo. cauzada, y ello por una razón bien simple, EN E L G E S T E N A R I O DE LA M U E R T E DE BOLÍVAR f es la de que rio. -ha- habido miñca traa ser i a y patriótica política en tal sencido. E n efecto, los políticos del llamado viejo régimen, que ahora resurge por la indolencia o mal encarrilamiento de una juventud sana y optimista, a la que, gustosamente se entregaría el país, jamás quisieron o tuvieron tiempo de dedicar, sus esfuerzos a una labor tan plausible, -limitándose a- entonar formularios cantos a la raza cada 12 de octubre, que les sorprendía en algún puesto público o en las. inmediaciones dé él. Por no saber, hasta ignoraban- las ¡capitalidades de las naciones americanas i de (nuestro erigen, cual le ocurrió: a: un- reihciclente y casi técnico, ministro de Estado, ¿que anunció muy seriamene la- llegada de un barco español a Guayaquil, capital del Ecuador, resolviendo- así, y en perjuicio de Quito, el supuesto pleito existente- entre la costa y la sierra de- aquella- República, plei, to al que muy malihténcionaqamehte aluden de cuando en cuanto los cablegramas tendenciosos que: ciertas Agencias: sirven al mundo. Ese jocoso detalle, que podrá parecer n i mio, es sin, embargo indicio cierto del des. conocimiento que en tnuestrás esferas gober. liantes, salvo honrosas e individuales excepciones, se. -túv. o siemprerde cuanto se refiere a: Bisparioaniérica, el mundo- dei porvenir, en el, que España puede y, debe ocupar el puesto; que; sus componentes sinceramente; le. reseryaür i Con respecto al- -Gobierno dictatorial anterior, en honor á la. verdad hemos de de. ci r- -ya; lo hicimos, ¿incluso en aquellos i n gratos; momentos- en que los elogios tenían paso franco. y las censuras nos eran sistémátieám étité- obstaculizadas- -que ofreció algunos atisbos; de que abrigaba deseos de iniciar, instintivamente esa imprescindible y cada; vez, más apréiriiante política, pero pront o ijno con venció. de que sus aciertos en este sentido, que los tuvo y ya enumeramos, fueron, producto de esa especie de lotearía que caracteriza, a todo régimen personal y- que lo níisnio puede salir en bien o en mal, porque si así no fuere no hubiera acompaííadot. aquellos buenos pasos con equivocaciones tan notorias como el frustrado intento- de crear en la América española las Uniones Patrióticas, adictas a la política entonces imperante- -crítica que no se nos pérrnitió hacer en el. momento oportuno- y qúéjayu dó á la nefasta y torpe obra de d i yinir aún más a nuestras colectividades en aquellos pueblos, o como 1 acuerdo de restriñgir nuestras ya escasas comunicaciones marítimas, suprimiendo, además, la línea del Pacífico, so pretexto de economías, en época de ostentosos despüfarros más. o menos reproductivos, o, por último, como e! poco afortunado, y diz oue costoso, modo de hac e r l a propaganda de la. Exposición de Sevilla, con los resultados trae todos lamentamos e hicimos constar al clausurarse aquél magnífico Certamen, digno de mejores valedores. 1 1 Todas las anteriores consideraciones vienen a cuento de uno de los aspectos más graves de esa carencia de política hispanoamericana, y es el referente a nuestros emigrantes, que unas veces sufren desamparados todas las tropelías y todos los vejámenes dé. períodos anormales, como los no lejanos de Méjico, cuyas numerosas reclamaciones, afín se hallan pendientes de resolución, y otras, como, en la reciente del B r a sil; hallan estúpidamete l a muerte cuándo, ilusionados, caminaban hacia la iniciación de una nueva vida y cuando sus púpifas asombradas. se extasiaban ante el espectáculo maravilloso de la bahía de Río Janeiro, que era como el telón de boca que los ocultara el inmenso v- rico escenario en que su existencia- iba a desenvolverás. 5