Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BOXEO E L H O M B R E D E L DÍA. U N A E N T R E V I S T A CON PAULINO U Z C U D U N Suspensión del encuentro Paulino- C a m e r a (Servicio del Consorcio Internacional de Prensa. Barcelona noviembre de 1930. Hace unos siete años- -parece que fué ayer... -estábamos de charla en la bijuterie de un paisano nuestro en el bulevar Poisonnierre, en París, cuando de pronto vimos entrar y pasar de largo hacia l a trastienda a un mozallón de espaldas de hércules, que d i o las buenas noches en español. ¿Quién es ese muchacho? -preguntamos al gerente de la casa. -E s un compatriota nuestro que ha venido a París para dedicarse al boxeo. ¿Quiere que se lo presentemos? H a n pasado los años. Aquel hombre no ha llegado, es verdad, al campeonato mundial, pero poco le ha faltado... y quizá llegue todavía. Se llama- -ya lo saben ustedes- -Paulino Uzcudun. P o r la segunda vez, desde aquel día, hemos charlado con el boxeador, ahora en Barcelona, en su lujoso cuarto de hotel, cuyas ventanas dan a la plaza de Cataluña. E s l a mañana del domingo: L a s diez de la mañana. Paulino- -que peleará con el temible gigante P r i m o Camera de aquí a siete días- -nos recibe acostado. N o quiere esto decir que el boxeador vascongado descuide hoy su entrenamiento; al mediodía tiene hoy- -tres horas antes que de costumbre- -una exhibición en el teatro Olimpia, y debido a esta circunstancia no se ha levantado de mañana temprano a correr por el campo. Sentados al borde de su cama empezamos l a interviú. Y o he nacido- -nos dice Paulino, apoyada la cabeza en las manos cruzadas sobre la almohada- -en el caserío de Gurut zeaga, del pueblo de Régil, en Guipúzcoa. -i Qué año nació usted? Paulino Uzcudun no lo sabe a ciencia cierta. Duda entre 1899 y 1900. N o sabemos, pues, si es de este siglo o del otro. Eso sí, está seguro de que fué el 3 de mayo. Entró en quintas en 1920- -dice- -y fué soldado de cuota de Artillería de plaza, en San Sebastián, y aunque le correspondían cinco meses de servicio sirvió doce y medio en virtud del desastre de Marruecos. ¿Cuál era su profesión antes de dedicarse al boxeo? ¿E s verdad que era usted leñador? -seguimos preguntando. -A n t e s de boxeador fué labrador, como lo era m i padre, fallecido hace catorce años. A h o r a míe en m i pueblo hay la costumbre de esta ecer competiciones entre los mozos y que consisten en derribar árboles a hachazos. Naturalmente, yo tomaba parte en ellas- -nos dice Paulino. ¿Cuántos hermanos son ustedes? -H e m o s sido diez, vivimos ocho, de los cuales cuatro son mujeres; yo soy el menor de la. familia. ¿Qué hacen sus hermanos? -Trabajan la tierra, excepto uno que pertenece a la Congregación M a r i s t a otro, Juan María Uzcudun, que es luchador de grecorromana. -En el campo, ¿sus hermanos trabajan por cuenta de. otro? -N o somos propietarios (ya lo eran mis padres) del caserío donde u? cí y tenemos otra propiedad que antes arrendábamos; y labraban otros y que actualmente explotan también mis hermanos. -Después habrá usted hecho nuevas adquisiciones... -N o nada; con lo que había y a suficiente. ¿Y por qué le pusieron a usted P a u lino? ¿Hay alguien en su familia, sin duda, que se llama o se llamaba así? -N o no. N o sé por qué. Paulino admite que quizá le pusieron así porque naciera el día de ese santo. T a m poco sabe Paulino si su apellido Uzcudun tiene algún significado. -Uzcu- -dice- -quiere decir traigo... Su segundo apellido es Elzmendi. ¿Contra quién sostuvo su primer encuentro? -M i primer encuentro de boxeo se efectuó en París, como usted sabe, y fué teniendo como adversario al ruso N i c o l T u rroff. ¿Cuántas otras peleas ha reñido? Su amigo Justo Oyarzábal, que escucha l a conversación, opina que 53, pero U z c u dun cree que son m á s unas 60. ¿Cuáles fueron los matchs más difíciles para usted? -E l que sostuve contra T o m Henney, a quince vueltas, fué uno de los más duros. E n el segundo round me rompí un brazo y una costilla, a pesar de lo cual aguanté todo el match. También fué duro el combate con Schmelling, y esto debido a que subí al cuadrilátero con quines l i bras menos de m i peso habitual. ¿E s cierto que en Norteamérica existe antipatía hacia los boxeadores extranjeros y que esto dificulta el ascenso de un extranjero al campeonato del mundo? -nos aventuramos a inquirir. -C o m o en todas partes- -contesta nuestro interlocutor- el público allí suele sentir las naturales preferencias hacia los boxeadores del país, pero no exageradamente marcadas. E n los críticos, Paulino no reconoce parcialidad, n i cree que influyanaen sus opiniones sentimientos xenófobos, sentimientos que, en cambio- -afirma- -se manifiestan con frecuencia entre los boxeadores. Por lo que a él respecta, no tiene por qué q u e j a r s e- -a g r e g a- E l público y la crítica EXTRAÍA Querido CRISTÓBAL, D E CASTRO: He leído sus MUJERES E X TRAORDINARIAS Le envío mi cordial enhorabuena. Libro admirable, de gran plenitud, lleno de perspicacia y de sabiduría. He tomado muchas notas de él. Un cordial saludo de su amigo y admirador, GR E Q ORIO MARÁÑON. 70 grabados de Solís Avila. 10 pesetas. CIAR. Librería Fernando Fe, Puerta del Sol, 15. I le han favorecido siempre en los Estados Unidos, y lo mismo dice de Francia. -E n este último país, recientemente, con motivo de m i última lucha, creo que tenía de m i parte más simpatías que m i adversario, no obstante ser este francés. A h o r a que el país del mundo más cordial para el extranjero es, sin disputa alguna, España- agrega. ¿N o siente usted algún miedo, algún temor instintivo en el momento en que sube al ring, antes de empezar a pegarse con un hombre hacia el cual no siente resentimientos y que está armado, como usted, de puños poderosos? ¡C a! Nada- -nos responde Paulino- N a da de eso. ¿Cuánto dinero le ha producido a usted el boxeo hasta ahora? -i U f! ¡Cualquiera lo sabe! -E n fin, ¿cuánto, poco más o menos, le ha quedado a usted libre, salvando todos los gastos? ¡Oh 1, esto es un secreto- -nos contesta Paulino, riendo de nuestra curiosidad. ¿Q u é match le produjo más beneficios? -E l que. sostuve contra Schmelling. G a né en él ochenta m i l dólares, de los cuales me quedaron libres unos sesenta y tantos mil. ¿Q u é piensa usted hacer cuando se retire? -Pues, nada. ¡V i v i r! -Quizá se case usted. ¡Psch! ¿N o tiene novia? -N o nada; soltero y sin compromiso. -S i n embargo, esa chica de Bilbao... Paulino se exalta. -N a d a hombre; esa es una loca; n i l a conozco siquiera. L a que conocí a bordo y desembarcó conmigo es una señorita americana (de nombre Sajón) que nos dijo que venía a París. a reunirse con su familia, y es una joven delgada y rubia, y esta otra tiene tipo distinto, un nombre español y ni siquiera habla inglés. E s una perturbada, y eso es todo. -Dejemos eso. ¿N o tiene usted aficiones, aparte de su profesión? ¡Psch! ¿L a música? ¿Toca usted algo? ¡O h s í! Todo cuanto veo... -dice riendo de su propia gracia, como un niño. ¿N o le agrada la lectura, las novelas? Paulino no está muy seguro de que le guste l a lectura. Parece ser que le falta tiempo. E n las travesías por el Atlántico, la vida social es muy intensa a bordo, y, después en tierra, el entrenamiento, los deberes del cargo. H a leído algunas novelas cortas. L e gusta mucho la aviación. E s t a parece ser su gran afición, pero también le apasiona el volante. -E l automóvil- -dice- -lo manejo como el mejor, par! a atrás y adelante, corriendo a velocidad. Mientras Paulino ha ido contestando á nuestras preguntas, se ha levantado de l a cama, se ha vestido un coquetón pyjama verde, de seda; ha almorzado en compañía del boxeador, peso pesado, que viene con él y vive con Paulino y Oyarzábal, en el mismo departamento de su hotel. Después se ha afeitado con maquinilla, a pesar de hacerle poquísima falta, so protexto de que va a los toros esta tarde y hay muchas quisquillas Como nota curiosa, anotamos que el boxeador se alimenta muy frugalmente por todo desayuno y almuerzo, un par de huevos hervidos, un plato de trigo molido y aprensado, con leche, y una taza de té. L a comida de la noche és más fuerte: Sopa, pescado y un plato de carne. 1 Paulino ya está vestido: hecho un dandy, sin afectación. Bien proporcionado, muy ancho de hombros, blanco y sano color, no r
 // Cambio Nodo4-Sevilla