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A B C. M A R T E S 25 D E NOVIEMBRE D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D H L U C Í A P A G 19. Según una noticia particular obtenida est a tarde, D Alfonso Reyes ya no era militar, porque durante su permanencia en prisión un tribunal de honor de comandantes de I n fantería acordó expulsarle del Cuerpo, aunque el sumario que contra él se sigue lo continuara instruyendo l a autoridad militar. L o que dice el general M o l a L o s periodistas que hacen información en l a Dirección General de Seguridad se avistaron esta mañana con el general M o l a para que éste les facilitara noticias oficiales del hecho. E l general M o l a confirmó éste, pero añadió que no sabía detalles de él por tratarse de un edificio militar en el que el suceso se ha desarrollado y porque en dicho edificio rio tiene el director de Seguridad autoridad alguna. E l Sr. Franco que, como se sabe, se ha Haba detenido por varias faltas militares leves, gozaba dentro del recinto de una libertad relativa. L a s celdas que ocupan los detenidos en l a misma forma en que lo estaba el comandante Franco, permanecen, según parece, con los cerrojos descorridos, porque no hay temor de que los prisioneros se fuguen, puesto que se hallan arrestados y bajo un régimen de benevolencia. L a última requisa A l hacer esta mañana la última requisa, advirtieron los soldados que en l a celda del comandante Franco no se hallaba éste, por lo que inmediatamente se comenzaron las pesquisas en su busca; pero cuando se hacían éstas se descubrió que tampoco el comandante Reyes estaba en su departamento y que el cerrojo de la celda, de este último presentaba unas huellas como de haber sido limado. L a ronda di- ó parte de lo que ocurría al jefe de guardia y éste, tras de ordenar las oportunas investigaciones, comunicó el hecho al coronel gobernador de la prisión, que habita un pabellón contiguo dentro del edificio. H a aparecido un hierro de la reja de l a capilla de l a prisión, limado y doblado, en forma que deja un espacio por el que puede pasar una persona. Esta es la reja antes mencionada que da a la calle del Rosario y con l a cual se ha compuesto una hipótesis referente a que por allí pudieron realizar su fuga los comandantes Según las conjeturas, ambos, al salir de sus celdas, llegaron hasta l a capilla, limaron los barrotes, pasaron por el hueco y se descolgaron a la calle del Rosario. También se ha dicho- -pero, como todas las noticias que sobre este asunto se dan, no es oficial- -que desde las primeras horas de l a madrugada estuvo parado en l a calle del Rosario un automóvil, que desapareció de aquel l u gar cerca de las cuatro de l a mañana. ¿Utilizaron los fugitivos este automóvil para marcharse? Nada, como ya decimos, aparece comprobado; pero, seguramente, esta tarde, a última hora, se comprobarán algunas noticias y se facilitará algún informe oficial como resultado de una inspección ocular que el juez militar especial, nombrado al efecto, realizará en Prisiones. E l ministro de G r a c i a y justicia nada sabe E s t a mañana, poco después de las doce, al salir de Palacio el ministro de Gracia y Justicia, después de haber despachado con el Rey, al acercársele los periodistas para saludarle, preguntóles: ¿Q u é se dice por ahí? L o s informadores le dijeron que por ahí se hablaba mucho de l a fuga de Prisiones Militares del comandante Franco, y le rogaron que confirmara o desmintiese el r u mor. -P u e s yo nada puedo decirles- -declaró- -porque he venido temprano al despacho con Su Majestad. S i n embargo, yo nada sabía. Estuve unos momentos está mañana en m i despacho oficial y de allí he venido a Palacio. V o y a ver ahora si lo confirmo. Uste. des no l a tienen confirmada, ¿verdad? Pues yo procuraré enterarme ahora de lo que haya. 1 guez Matallana. Dicho señor ha sido llamado esta tarde a declarar ante el juez señor Arribas, en Capitanía general. E l contenido de la declaración se desconoce en absoluto. Desde luego hay una hipótesis, que es l a referente a que los comandantes Franco y. Reyes salieron por la puerta de la prisión, que queda anulada con el hecho de que el Sr. Rodríguez Matallana tenía la llave del rastrillo y por él asegura que no entró n i salió nadie durante las horas que él ha estado de servicio. Que el suboficial no descuidó sus obligaciones lo demuestra el hecho de que durante todo el tiempo estuvo velando en el departamento que le corresponde, escribiendo una obra musical, pues el Sr. Matallana es maestro de música; que, además de su servicio militar, trabaja en un cinematógrafo de esta corte y realiza labores particulares. Próximamente a las cuatro y media de la madrugada llegó a Prisiones Militares un repartidor de telégrafos, que llevaba un telegrama, dirigido al comandante Franco. E l cabo de la guardia se hizo cargo del telegrama y lo entregó al suboficial, y éste a su vez, al oficial de Prisiones que se hallaba de guardia, que es un teniente de la reserva. E l oficial llegó hasta las celdas del segundo piso, donde estaba l a del comandante F r a n co; pero advirtió que la correspondiente a éste se hallaba abierta y el popular aviador no estaba dentro. L o s muebles y las ropas de la cama aparecían algo desordenados. Desde luego, l a puerta de la celda se hallaba abierta con llave y no se han advertido en ella huellas de violencia. Creyendo que el comandante Franco había salido unos instantes y que regresaría a su celda, el oficial esperó; mas como transcurriera demasiado tiempo, alarmado por la ausencia del prisionero, ordenó las p r i meras pesquisas, que se practicaron enseguida, infructuosamente, porque el comandante Franco no apareció. Con este motivo se realizó una minuciosa requisa, en l a que se descubrió l a falta del comandante Reyes. L a puerta de l a celda de éste estaba cerrada con llave y con cerrojo, pero el comandante no se hallaba en el interior; lo que hace suponer que a la hora de silencio, cuando los presos ingresan en sus celdas, el comandante Reyes no ingresó en l a suya, y el encargado de cerrarla lo hizo confiadamente y sin mirar antes si se hallaba dentro el prisionero. E l capitán general confirma la n o ticia Después del despacho con el presidente y los ministros de turno, el Rey recibió hoy, como lunes, al capitán general de la región, general Berenguer (D Federico) E l general Berenguer salió de Palacio a las doce y media. Confirmó que, en efecto, el comandante Franco había desaparecido de Prisiones Militares. -S e notó su ausencia- -dijo- -de una a cuatro de l a madrugada. ¿Se sabe qué procedimientos utilizó par a l a fuga? -P a r e c e que cortando una reja. Desde luego esta reja aparece cortada, pero ello 110 impide pensar que a l o mejor el comandante F r a n c o haya salido por l a puerta. H a y que tener en cuenta que no estaba preso. S u situación era l a de arresto. Podía, pues, moverse con facilidad. L o que dice el coronel gobernador de Prisiones M a d r i d 24, ¡7 tarde. E l coronel gobernador de Prisiones ha guardado durante todo el día gran reserva sobre el asunto, y a las primeras preguntas que se le hicieron manifestó que se trata de un quebrantamiento de arresto y no de una evasión. E l juez instructor, comandante Sr. Arribas, cree que la evasión debió verificarse en el transcurso de la madrugada, y, según las primeras impresiones, por la ventana de la capilla que ya queda mencionada. E l suceso- -dice- -no tiene en realidad más i m portancia que la que le presta la personalidad tan popular del aviador. Hasta ahora no se puede concretar nada n i vislumbrar ninguna pista, y cuanto se diga será por el único afán cíe buscarle interés a este episodio. Y o actuaré lo más rápidamente posible L a última noche en Prisiones M i litares Según otros informes que se han podido adquirir particularmente, las fuerzas del regimiento de Asturias que prestaban servicio anoche en Prisiones Militares se hallaban al mando de un suboficial. P o r l a noche, después del toque de silencio, se verificaron las operaciones reglamentarias y todos los presos se recluyeron en sus celdas, incluso el comandante Franco y Reyes. L a guardia interior de l a prisión, durante! a noche, hace de vez en cuando, un servicio de ronda para repasar todas las celdas, el estado de las puertas, etc. y, por lo visto, durante ese servicio no se observó nada anormal. E l comandante Franco estuvo recibiendo visitas el sábado y el domingo; a algunos de los visitantes les comunicó l a decisión que se había adoptado de trasladarle al castillo de San Cristóbal, en P a m plona, y aseguró a sus amigos que plantearía l a huelga del hambre. L a verdadera versión de cómo fué descubierta la huida Como antes decimos, daba guardia al edificio el regimietno de Asturias. Mandaba a los soldados el suboficial D. Felipe R o d r i- Acto seguido empezaron las demás investigaciones, hasta que se descubrió el barrote limado en la reja de la ventana correspondiente a la capilla. Como dicha ventana, según ya consta, da a la calle del Rosario y en ella estaban apostados dos centinelas, se interrogó a éstos, los cuales han manifestado que no han visto salir a persona alguna por la ventana. Se hallaba ésta a una altura de unos diez metros aproximadamente del suelo, sobre un paño de pared muy liso y que, por lo tanto, haría resaltar mucho las figuras de los que quisieran escapar por ella. E s materialmente imposible que los dos, centinelas no hayan podido ver a los fugitivos, que para salir por dicha ventana han tenido que realizar, seguramente, una serie de operaciones imposible de pasar inadvertidas. Durante toda l a mañana y la tarde de hoy han estado muy concurridos los alrededores de Prisiones Militares, y la gente hacía pintorescos comentarios, especialmente delante de la ventana antes citada. Elanco Be v e n d e e n r o d a Y e B o de Inspección ocular E l juez militar ha pi- acticado esta tarde ana inspección ocular en Prisiones Militares e inmediatamente se ha dirigido a Capitanía genera) donde ha tomado varias declaraciones. España al crecía U 1 A PESETA i