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B C. -M A R T E S 25 D E N O V I E M B R E D E 1930. EDICIÓN No es posible que los fugados salieran p o r la puerta D E ANDALUCÍA. P A G 2 b. auxilio de otras personas para poder realizar su fuga, personas que les entregaron los elementos necesarios, y seguramente v i gilando los alrededores de Prisiones M i l i tares, para que pudieran alejarse de allí rápidamente los dos jefes que proyectaban la fuga. i l 11 i- -f t m i O J Hemos adquirido algunos datos que permiten orientarse algo respeetto de la forma cómo ho podido ocurrir 3 a evasión. L a guardia se presta por dieciocho hombres, al mando de un suboficial; entre aquéllos, dos cabos. Empieza a prestar servicio a las once de la mañana, según el régimen corriente en la M i l i c i a Durante el día prestan vigilancia en la calle dos centinelas, uno en la de los Santos y otro en la del Rosario. A las nueve de la noche se toca silencio, y el centinela de la puerta, o sea el ¿J la calle de los Santos, pasa al interior y continúa prestando la guardia dentro del edificio. A l exterior sólo queda el centinela de la calle del Rosario, en su garita. Este centinela es relevado cada dos horas, y como, según parece, el comandante Franco estaba en su celda a l a una de la madrugada, desde dicha hora hasta las cuatro y media o cinco menos cuarto, en que ei oficial de guardia subió el telefonema y descubrió su falta, prestaron servicio tres centinelas. Ninguno de. ellos observó nada. E l suboficial está casi seguro de que ninguno se durmió. L a llave de la puerta exterior de la p r i sión, o sea la de la calle, la guarda el jefe de la guardia; pero a corta distancia existe otra puerta interior, que incomunica el pasillo de entrada con el resto de la prisión, y esta segunda puerta tiene un enorme cerrojo con una cerradura, cuya llave guarda el llavero, que es un empleado de Prisiones. N o es ésta la única puerta que hay que franquear, sino alguna más en la entrada del piso, i Cómo suponer que los comandantes Franco y Reyes salieran a la calle utilizando todas estas puertas? Veamos, pues, si es posible hacerlo por la ventana, cuyo barrote aparece limado. Esta es de la capilla, situada en el piso alto de prisiones. L a capilla es una reducida habitación alargada, con un altar en que se venera una imagen de la V i r g e n Está inmediata a la habitación destinada al comandante Franco. L a ventana de la capilla da a la calle del Rosario. (Las ventanas de las celdas son todas ellas interiores) Tiene aquélla tres barrotes verticales y tres horizontales, que forman, en unión del marco, 16 huecos rectangulares, cada uno de ellos de unos 35 ó 40 centímetros de altura por 20 ó 25 de anchura, lo que da a la ventana unas proporciones de un metro de anchura por 1,40 metros de altura, próximamente. Uno de estos barrotes verticales apareció cortado con sierra en los dos extremos de una de las secciones limitadas por otros dos barrotes horizontales, dejando un hueco de 0,25 por 0,40 aproximadamente, pues éstos son cálculos hechos a ojo. Persona que ha visto el hueco por donde se supone que se realizó la fuga fué interrogada por uno de nuestros redactores, quien recordando la conocida afirmación de que por donde cabe la cabeza humana puede pasar todo el cuerpo, preguntó por las proporciones que dejó el barrote arrancado, y nos d i j o -L a cabeza de una persona cabe muy holgadamente por la parte más angosta. Y con frase gráfica añadió: -A lo ancho, cabeza y media, y muchísimo más a lo largo. N o cabe dudar que el hueco es sobrado para que pase por él el cuerpo de una persona ágil. A h o r a bien, la ventana está en e! piso superior, a ocho o nueve metros sobre la calle. Fué preciso, pues, utilizar cuerdas. E n las camas no faltaban ropas. Es de suponer que si la fuga se realizó por la ventana, algún visitante entregó a Franco las sierras para metal y los rollos de cuerda precisos, bien en una o en dos, o en tres entregas. S i Franco saltó por la ventana a la calle debió utilizar la cuerda doble, pues no se encontró atado el cabo, como necesariamente hubiera ocurrido de emplear cuerda sencilla. Utilizándola doble la pudo retirar desde abajo. Serrar el barrote por dos secciones, con una hoja de sierra corriente para metaL puede ser cosa de treinta minutos, quizá menos. Se deduce que los dos detenidos realizaron esta operación fácilmente. L a mayor dificultad estribaba en ganar la calle sin ser divisados por el centinela. Pero, ¿se puede asegurar que éste no estaba dormitando dentro de su garita? N o hay que olvidar, además, que el trozo de la fachada de P r i siones de la calle del Rosario es muy obscuro. E l farol de aquella parte de la vía es apagado a la una de la madrugada. Enfrente de la garita del centinela hay una tahona. Los obreros de ésta, que trabajan hasta las siete de la mañana, nada fian visto. Queda otra hipótesis, la de que los fugitivos hayan utilizado alguna ventana o balcón de los que dan a un gran patio interior, que tiene correspondencia con la zona de reclutas o con el cuartel inmediato, pero esto requiere, para poder ser afirmado, un estudio serio de estos accesos, y tiene en contra de tal posibilidad las dificultades de ganar ia calle en las horas de la madrugada, utilizando los edificios colindantes. Él comandante Franco hacía gimnasia diariamente. E l comandante Franco recibió el domingo muchas visitas. L a guardia contó ocho o diez personas. Todo el día transcurrió para el detenido entretenido con estas visitas, o bien ensimismado en la lectura o haciendo gimnasia. Este era el preferido entretenimiento del comandante, que daba carreras por los lugares que se lo permitían. E l arresto a que estaba sometido no era, como es bien sabido, como consecuencia de sumaria, sino por orden superior, en uso de atribuciones de carácter gubernativo. Sufría dos arrestos de cuatro meses cada uno, por delitos o faltas de Prensa, que se sancionan en tres grados, con dos, cuatro o seis meses. A l Sr. Franco le fué aplicado el grado medio, Pero como después del segundo arresto volvió a incurrir en falta, en virtud de un nuevo artículo publicado, se estaba instruyendo el tercer expediente- -no sumaria- -en el que, posiblemente, sería arrestado con la pena del tercer grado, por la repetida reincidencia. De suerte que el comandante Franco debió temer encontrarse con una sanción de catorce meses de arresto, hecho que le determinó seguramente a huir. LA VISITA D E SU M A JESTAD E L REY A LOS CUARTELES En el regimiento de R a d i o t e l e- grafía y A u t o m o v i l i s m o Madrid 24, 7 tarde. A las tres de la tar- de llegó en automóvil Su Majestad el Rey al j cuartel de la Ronda del Conde Duque, núme- ro 4, donde se aloja la sección de automovilisnio del regimiento de Radiotelegrafía, de i otro modo llamado Autorradio. E l Monarca j llegó acompañado del jefe de su Casa M i l i tar, general D Pío López Pozas, y de su ayudante, teniente coronel Martín Alonso. Con anticipación se habían congregado en el cuartel el capitán general de Madrid, D F e derico Berenguer, con su ayudante el teniente coronel D Ernesto Luque; el jefe d e E s- tado Mayor de la región, D E d u a r d o C u r i e l el general Orgaz, en funciones de general gobernador de Madrid, y el comandante general de Ingenieros, Sr. Nanellas. E n la puerta del cuartel fué recibido S u Majestad por el coronel del regimiento, don Julián G i l Clemente, condecorado con la cruz laureada de San Fernando, y los tenientes coroneles, del batallón de Radio, señor Q u i n tana; de Automovilismo, Sr. Iribarren, y del detall, Sr. Castillo, y toda 1 a oficialidad franca de servicio. E n la explanada principal estaba formado el personal de tropa, que fué revistado por Su Majestad, desfilando después las secciones en columna de honor, dando vivas al Rey. Como en los anteriores Cuerpos revistados por el Monarca, pasó éste a revistar todos los locales, que presentaban inmejorable aspecto de orden y limpieza. E l batallón de Automovilismo cuenta dos compañías en servicio, una de escuela de mecánicos conductores y otra de talleres, con un total de 95 vehículos en Madrid. L a sección que existe en E l Pardo, que es la escuela de automovilismo del Ejército, tiene unos 125 coches en servicio. S u Majestad visitó con detenimiento los garages de los autos y los numerosos talleres donde se efectúan toda clase de reparaciones; los dormitorios de las compañías, escuelas, botiquín, cocinas, atendidas por una cocinera particular; l a escuela Detalle extraño de transmisiones y la central dé radio que E s curioso que al hacer l a requisa en existe en el cuartel y que es el único orgaPrisjones, después de advertida la fuga, sé nismo militar que puede establecer comunicacomprobara que la puerta de la capilla esción con las demás estaciones de la península taba cerrada con llave. y de África. E n esta dependencia ordenó S u Majestad que se enviase un radio saludando E n Capitanía al Ejército de África. A los tres minutos se recibía la contestación del alto comisario. E l Juzgado militar estuvo constituido hasta las nueve de la noche en Capitanía, Terminada la revista se congregaron todos tomando declaración al suboficial Rodrílos oficiales en la sala de conferencias y allí guez Mataliana, a clos cabos y varios sol- presentó el coronel a toda la oficialidad, tesdados del regimiento de Asturias, que dietimoniando su adhesión al Rey. Su Majestad ron la guardia en Prisiones. contestó expresando su satisfacción por el E l capitán general no regresó a Capitaestado en que había hallado el regimiento y nía hasta dicha hora. por las muestras de adhesión, no de extrañar en quienes llevan en eí cuello los castillos, signo de fidelidad. Terminó diciendo que ¿Cómplices? se hiciera constar su felicitación en la orden Por la forma como se ha desarrollado lo del Cuerpo. sucedido, todo induce a suponer que los coA continuación estuvo fumando un cigarrimandantes Franco y Reyes recibieron el llo con los oficiales y hablando con ellos en intimidad. E n este momento fué cumplimentado por el infante D José Eugenio, que se halla en dicho regimiento como alumno de la Escuela de Ingenieros de Radio. constituye un rico museo de arte, por sus A l despedirse Su Majestad fué ovacionado artísticas portadas y Dianas- SD? otor en por el numeroso núblíco congregado en la huecograbado, debidas a los mas reputados artistas. puerta del cuartel. 1 BLANCO Y NfGRO