Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
gracias a la cooperación del portero, de cu- yas manos se escapó la pelota; así el M a drid con tres- cero, no se comprometía ya en aventuras y jugaba en conservador. Pero, muy poco después, una patada casual de Prast dejaba fuera de combate a Buiría, lesionado en la cara, y aunque el heroico afán i de sus compañeros perpetuaba la amenaza hasta el término del match, medios y defen sas merengues se desembarazaban con relativa facilidad de un asedio, pródigo en shots, a pesar de todo. Uno de ellos, de I Marín, era el único tanto, por una fórmula, parecida al último madridista; disparo ses- j gado, fuerte, que alcanza Vidal y que, escapándose de entre las manos, llega al fondo de la red. Con interés en declive hasta el final. E l Athléctic, sin pe. rder nunca un adarme de ilusión, pero no precisando sus esfuerzos en el ataque, reducido a cuatro personajes, contenidos por un equipo convencido de su triunfo, al que procuran acercarse con esas feas tretas de perder segundos en botar el balón, ir despacio a los saques, etc. De vez en tarde, las escapadas por los extremos -Lazcano y Olaso- -descuidados de los medios y sueltos por una defensa que tendrá que mejorar el subcampeón. En seguida, con el E l Real M a d r i d vence al Athlétic por tres- uno inconmovible, el silbato de Espinosa, que viene a ser la rúbrica en el aire de tres tantos a uno ese oficio que enviara la Federación al Real Lo malo. En esta ocasión lo malo estuMadrid, designándole un año más campeón vo casi todo antes y fuera del terreno. No A l conjuro de la amenaza que se fragua- de la región. queremos dejar de hacer un breve recuento para evitar que nuestro silencio se tilde ba en pocos segundos, el público se sentía En la carretera. -Todos los comentarios más emocionado que durante la obra de es- nos lo dieron hechos los veinte millares de de complicidad, ya que el partido tuvo en fuerzo madridista, que iba amontonando cambio tantos matices elogiables. aficionados en el torturante regreso. Nosotros no ponemos nada de nuestra cosecha: Pero, ¿por qué los precios fabulosos? A n- méritos para conseguir subirlos al marcador en forma de banderolas. Los dos tantes, cuando la Federación no estaba admiraUn madridista. ¿Dónde están los artilletos del Madrid, a los diez y a los veinte mi- ros? Estos colchoneros tendrán que buscar blemente organizada, su directiva procuraba nutos, puntuales, equilibrados, de factura medios y defensas enemigos a la medida. poner un dique a ese afán de hacer del fútbol académica casi, no proporcionaron la inespectáculo de príncipes. Ahora los clubs, Un athlético. -Contra la mala suerte es tensa sensación de fiereza, de desesperación, imposible luchar. Y luego, ¿por qué ese púcuyas dificultades económicas no se nos esque aquel disparo de Costa, faltando pocos blico que se echó al campo impresionado el capan, han emprendido una carrera desenminutos para concluir la primera mitad, y frenada en perjuicio de los bolsillos del púdía de Zamora, ha permitido que continúe que el portero salvó estirándose hasta do- el juego mientras Buiría se desangraba? blico. Será bueno que se detengan un moblar su altura para alcanzar la pelota con mento y recapaciten. Si el partido, como fué Ün impresionable. -Yo no vuelvo más. interesante, movido y animado, es monótomo, la punta de los dedos, tangentes al largue- Tantas apreturas, y luego, lo de siempre: ro. Porque el fútbol del Madrid, hecho de E l Madrid gana fácilmente. A mí, que no los espectadores, sintiéndose defraudados en hombres maduros, experimentados, en ple- me digan: Hay truco. algo más que en su color futbolístico, podrían na y magnífica saturación, es la antítesis haberse tomado la justicia por su mano. Y Una espectadora. ¿Para qué me habrán del bullicioso alarde athlético, movido con aun siendo el campo del Racing, es decir, dado éste lápiz a l a entrada? ¿Será hoy la resortes de entusiasmo que se elevan y dede un tercero en discordia, a éste pudiera oreja de oro- caen, fuerzan el límite de las más increíbles haberle tocado pagar los vidrios rotos. ComU n aspirante a arbitro. -Luego nos dirán resistencias y se producen irregularmente parar, económicamente, un Madrid- Athlétic con tránsitos inesperados de suprema téc- que Espinosa estuvo acertado. Pero, ¿es que con un España- Inglaterra, nos parece ir denica futbolística a la vulgaridad más aplas- a pasearse por el campo le llaman ahora masiado lejos. Y las facilidades y hasta las referear? tante. T comodidades del estadium de Vallecas, exceso Una castiza. ¡Qué barbaridad! ¡Vaya de ponderación. Porque en punto a viaje peSu momento pasó cuando, a poco de co- manera de empujar, amigo! N i que fuera noso, esa ida y ese regreso al novel estadio, menzar, en la pugna de línea delantera ath- usted de la línea media del Madrid. son más penosas que las tan lamentadas de lética contra- la media madridista, ésta loUn chofer. -La gasolina de estos viajes Chamartín. gró inclinar la balanza a su favor. Ese, que no la paga Urquijo ni con la entrada brute era el secreto del match, estaba aclarado. de hoy. Esto y lo de Espinosa constituyó lo malo Faltaba conocer la facultad perforadora de que nos deparó el último Madrid- Athlétic, De regreso. -En la relación del campeopero lo del arbitro constituye un accidente los blancos, y de éstos, aunque Triana tu- nato, el Madrid y el Athlétic van por este viera uno de sus días grises más comple- orden. Nos parece justo. E l domingo, mosobre el terreno, que comentaremos en su tos, destacaron pronto los extremos, a quie- mento decisivo, los merengues jugaron mulugar. nes corresponde el éxito. E l primer goal Lo bueno. Han tenido que ser los de cho más, y la línea de ataque rapidísima siempre quienes nos indemnicen de un torneo fué un remate de Lazcano, con la cabeza, de los athléticos, bien que sólo medianaa un comer de Olaso, medido; y el segun- mente ayudada por los medios, no logró regional tan abundante en equipos como do, otro remate de comer, esta vez por ba- desbordar a los medios y defensas contraen partidos malos. L a primera parte de este encuentro que- jo, que Leoncito empalmó cuando la situa- rios. Ese fué el triunfo madridista: su magción athlética parecía casi despejada. dará como una de las más brillantes de nuesnífico trío Prast- Esparza- Peña, en la pleEn el segundo tiempo, muy agotados los nitud de juego. Todos los demás, con la extros campeonatos. Con sus cambiantes magjugadores por el terrible esfuerzo anterior, cepción de la defensa athlética, sostuvieron níficos, que van del ataque rapidísimo, ardiente de los athléticos, a los avances más la clase de juego bajó mucho. Los medios un tren rapidísimo, con un entusiasmo sin blancos cambiaron de táctica, y, en vez de límites. Pero los blancos desarrollaron una lentos, firmes y enjundiosos de un equipo atacar, jugaron a una defensiva amplia, que cuenta con línea media del tono de la mejor táctica, basada en su eje inconmovifavoreciendo arrancadas peligrosas que, co- ble. Por eso triunfaron. realista. mo la de Lazcano, a los once minutos, iba Respondiendo a todas las predicciones- -fáDel arbitraje habrá, seguramente, quien a terminar en tanto, rematado por Olaso, ciles de hacer- -el partido fué la lucha de la haga elogios. A nosotros nos parece que los vanguardia athlética contra los medios y deeternos rivales jugaron ayer sin referee. Ni fensas madridistas. Pero éstos se impusieron bueno ni malo. Un hombre en el campo, con pronto, cuando en los primeros cuarenta y un silbato ca la boca. Sin autoridad, y flocinco, minutos decidieron jugarse el todo tando en el campo sin poder seguir el juego 1 por el todo, y conteniendo con más holguPENSIÓN S E I E C T A de cerca. Fortuna que el juego fué casi ra de la que fuera de suponer a ese quintesiempre correcto, a pesr, r de su virilidad, y, -zLyS! ye rs d o d B A R C E L O Ñ A peticiones de altura, que están bien pasados a la reserva. Otro tanto hemos de decir del resto de las líneas, si bien exceptuando a Monje y Machuca, que actuaron discretamente. Del Betis, mejor la retaguardia que el ataque, donde Sanz destacó por su incompetencia. E l nuevo delantero centro, Romerp, dio sensación de oportunismo, pero está aún verde para lides serias. La. línea media bien, destacando Soladrero y Adolfo. Él arbitro, Sr. Fernández Palomé, amén de lo ya dicho, un poco precipitado al expulsar a Romero, del Betis. Por equidad, pudo hacer lo mismo con Rey. Y nada más del partido de la máxima emoción y del máximo interés, que no tuvo ni de la una, ni del otro. -Antonio Olmedo. Alineación de equipos: Real Betis: Pedrosa; Tondo y Jesusín; Manoli, Soladrero y Adolfoj Timimi, Aranda, Romero, Enrique y Sanz. Sevilla F C. Machucaj Sedeño II y Monje; Rey, Mangas y Caballero; Romero, Benítez, Hernández, Pepillo y Roldan. to de delanteros- ardillas, empujaron con tan fuertes ímpetus a sus propios avanzados, que el balón corrió por el campo athlético por ese tiempo necesario para señalar la ventaja de dos a cero, favorable a los blancos, que era más que suficiente para decidir el encuentro. En este plazo por el campo corrió de un extremo a otro la gama más completa, la más selecta del fútbol de clase. En el Athlétic, con la excepción de las defensas, interpretado varonilmente por el trío central, y a una rapidez de vértigo por los delanteros, que, según su táctica, lo supeditan todo a la velocidad. Es un procedimiento magnífico cuando, como ellos lo hacen, puede practicarse profundamente, sin perder tiempo en requilorios de pases sesgados, acometiendo perpendiculares a la meta, que en un dos por tres está a tiro de bota de artillero rojiblanco. Anticipémonos a decir que no han fracasado estos disparadores, porque en su cuenta haya un solo tanto. Tras ellos, una defensa insegura, fallona; los medios, otros días más libres y a su servicio, tenían que estar cerca de la meta para librarla del asedio blanco, tenaz y pegajoso, y hasta los interiores, en ese primer tiempo decisivo, se veían obligados a descender para amparar la meta comprometida. A pesar de todo, las acometidas eran de tpnos furiosos, de engarce, rapidísimo, de estructura vibrante.
 // Cambio Nodo4-Sevilla