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L A R E S! SI GIGANTE N o acertaba sin duda el cronista que lamentaba la celebración de esta velada de boxeo en Barcelona, suponiendo que a la ciudad le iba a costar medio millón de pesetas y que se consideraba a los barceloneses gente fácilmente explotable. Entre los tres últimos días de la semana han venido a Barcelona varios millares de extranjeros y de compatriotas de diversas provincias, que ayer, especialmente, daban a la ciudad un aspecto de animación como difícilmente puede lograrse. E n las terrazas de los cafés se veían centenares de boinas vascongadas, miqueletes venidos también para ver combatir a su paisano y con los trajes deportivos y pintorescos de periodistas y aficionados italianos, franceses e ingleses, que lo llenaban todo. Todos ellos se llevarán la impresión de que Barcelona es una gran ciudad acogedora y ordinariamente tranquila, y el reclamo que supone la información diaria durante la semana pasada, que se envió a todo el mundo, no podría pagarse con dinero verdaderamente. Las puertas del estadio se abrieron a la una de la tarde, y desde antes de dicha hora comenzaron a acudir en autobuses, taxis, y coches particulares centenares de personas que a la hora de comenzar la sesión ocupaban la mayor parte de las localidades, y cuando se anunció el encuentro cumbre sumarían en número 70.000, por lo menos. Lleno el estadio, sólo han fallado las entradas del ring, en gran parte. Todo el cúmulo de circunstancias que hicieron interesante este combate no eran bastantes para congregar a muchos millares de personas capaces de invertir treinta o cuarenta duros en una localidad. Pero así y todo el aspecto que ofrecía el estadio era impresionante y la expectación máxima en el momento de comenzar. NO NO F 1 SBCA DEL pesado al que le sobre estatura. S i n embargo, Paulino acierta a llegar a la mandíbula del gigante, causando excelente impresión por su espíritu de combatidor, y porque realmente ha trabajado mejor el asalto que el italiano. Paulino se lo apunta, a nuestro juicio. no, le sigue contraatacando bien y se apunta el asalto. L a impresión general es que Paulino ha de luchar contra un hombre que nada i g nora pugüísticamente, y que sobre todo encaja mucho en el cuerpo. S e x t o asalto Paulino se encuentra en plena actividad, muy lejos de parecer un hombre agotado, sin marcas en la cara que demuestren que el punch del gigante sea t o d o l o fuerte que parecía a juzgar por la potencia aparente de sus brazos. Algunos espectadores, recordando el pronóstico de Camera, le g r i t a n A ver qué haces. Estamos ya en el sexto asalto. Paulino, animado continuamente por el público del ring, y algunas veces por el público de las gradas, hace otro asalto potente, magnífico de energías y de entusiasmo. Carñera ha perdido una parte de su eficacia en las contras. L a acometidad de Paulino no le ha impresionado, sin duda, habida cuenta de que sú temperamento es más bien flemático, y de la forma en que se deja dominar en los cuerpo a cuerpo, demuestra que los golpes de Paulino no le hacen ni poco n i mucho daño. E l asalto, sin embargo, es de Paulino. Segundo asalto E n el segundo asalto abundan menos los tocados de ambos boxeadores. Paulino lleva frecuentes acometidas. L a ventaja por puntos, que le es precisa para igualar el match, que hasta entonces se inclinaba francamente por el italiano. E l campeón de España, fiel a este propósito, insiste en sus entradas, colocando varios golpes bien dados al cuerpo y una vez a la cara, con ninguna eficacia, no obstante, ya que Camera sigue siendo el amo de la situación, sin perder en ningún momento la serenidad. C a m e r a entra algunas veces, pero Paulino contraataca con coraje. U n a vez al final del asalto, toca alto, es decir, en la cara de Camera, pero el golpe llega ya sin poder. E n cambio, el gigante acierta a colocar algunos golpes muy duros, que sin hacer mella en la resistencia de nuestro campeón suman buenos puntos. S é p t i m o asalto E n el séptimo asalto, el arbitro advierte a Paulino que no sujete; trucó al que re- curre el de Régil cuando ha visto imposible; continuar pegando al cuerpo y se quiere evitar los peligros de la salida, en l a cual suelen alcanzarle los directos y swing del j italiano, debido principalmente a su enver- i gadura. Paulino aparece ya algo cansado, por el tren formidable en que ha tenido que llevar la lucha. E n parte, también deben haber influido en ello los golpes de Camera, que, si no son siempre precisos, son generalmente fuertes, y algunos muy duros. Camera estuvo impreciso al empezar el asalto; pero aseguró los tiros a medida que Paulino! decaía. Paulino nos demostró al final de este asalto que ha adquirido mucha experiencia del ring, por cuanto dos formidables golpes del italiano que le sorprendieron en mala posición supo esquivarlos oportunamente, el último, que era el de más peligro, agachándose y ladeando el cuerpo, sinj perder la guardia, señal de que no estaba tocado. Este asalto nos pareció nulo, apreciando la acometividad de Paulino, pero, en cuanto a eficacia, la superioridad del italiano fué patente. 1 J ercer asalto P o r ahora ha parecido que Camera ha de llevarse el combate de calle. Pero en- el tercer asalto varía algo la decoración. Paulino se cuela en la guardia de P r i m o Carnera y toca su estómago dos veces. A l encajar una contra, retrocede, pero vuelve al ataque con energía y obliga a retroceder a su vez al gigante con un izquierdazo potente. Camera se deja atacar por Paulino en su terreno, obstaculizando buenamente los ataques del español al cuerpo y colocando de vez en cuando un uppercut, que Paulino encaja, sin pestañear. Paulino ha estado muy bien como batallador, pero Camera ha aumentado algo la potencia de sus golpes. N o obstante, se puede considerar favorable a Paulino el asalto. El combate P r i m o Camera y Paulino subieron al ring acompañados de sus managers y segundos, a las tres y cuarenta y cinco, aplaudiéndose a los púgiles, especialmente a Paulino, a quien animaban muchos espectadores con gritos de entusiasmo. A r b i t r a el inglés Moss Dayong, actuando de jueces el italiano M a z z i a y el español Casanovas. E l ring se ve invadido de fotógrafos y vencidas en último extremo las dificultades puestas por Camera en el asunto de los guantes, que volvió a suscitar discusiones, se procedió a enguatar las manos de ambos púgiles, usando Camera guantes fabricados en Barcelona. Casi todo el combate se hizo bajo la luz de los focos instalados en el ring. Cuarto asalto Primer asalto Empezó el combate atacando Paulino y tocando con su izquierda de refilón a Carnera. Coloca después una derecha que no pudo surtir efecto, debido a que Camera la supo inutilizar con sólo desviar la cabeza. Camera contuvo las acometidas variando el juego y entrando una vez en forma que nos convenció a todos de que, efectivamente, Camera sabe boxear. A consecuencia de estas contras del italiano la faz de Paulino resulta coloreada, aunque sin llegar a sangrar. A l final del round Paulino fuerza su ataque, pero Camera, sere- E n el cuarto, Paulino entra algo desordenado, y el arbitro le llama la atención, por emplear la cabeza. Paulino se corrige y sigue batallando con ímpetu, buscando a Carnera continuamente. Pero sus ataques no tienen eficacia, debido a que las contras en directo del italiano y el juego atrás de éste le rebajan fuerza a los golpes que logra, sobre todo los que son dirigidos a la cara, sin poder dar plenamente con el guante. A partir de mitad del asalto, Camera se decide a batallar ante las constantes excitaciones de su manager, y, aunque no ataca francamente sino que sigue aprovechándose de su ventaja en las contras, pega con más dureza e iguala el asalto. Octavo asalto Quinto asalto A l comenzar, el arbitro para un momento el combate para advertirle a Camera que no pegue levantando el dedo pulgar de la mano derecha. Pero Camera le demuestra que no es el dedo, sino la piel que es demasiado larga, por haberle hecho el guante grande. Paulino se muestra a cada instante más acometedor, entrando con fuerza al cuerpo y buscando con ímpetu la cara del Sígante. Pero está demasiado alta para Paulino, que no es precisamente un peso Paulino, que se ha recuperado en su r i n cón, sale con el mismo entusiasmo que en el tercer asalto. Camera, siempre animado por León See, que le advierte continuamente en voz alta lo que tiene que hacer- -detalle que nos extraña que el arbitro no interrumpa, como ordenan los reglamentos- se decide a atacar, fijando con directos y demostrando que posee suficiente agilidad en sus piernas para danzar cuando le convenga, trasladando su cuerpo de uno a otro lado del ring, sin perder nunca de vista a su rival. Paulino resiste bien, cubriéndose acertadamente de los ataques del italiano, y de pronto contraataca como una pantera, enyiándole a Carnera algunos swing que, de tener éste menos envergadura y altura le hubieran alcanzado con toda seguridad. Hasta el final, Paulino vuelve a dominar, buscando con tesón! a lucha dentro, a costa de encajar fuertes contras del italiano, que lo quiere ver a distancia y a media distancia. Esto no le conviene a Paulino, y no tiene más remedio que exponerse a las contras del italiano para
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