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ABC. MIÉRCOLES 3 D E D I C I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. su rival el negro que tenia los guantes blancos. Los guantes actualmente han caído en lo que tuvieron para otras épocas de motivo ornamental y han terminado, al fin, en aquello para que fueron creados: en unas fundas en las que cada uno se resguarda del frío en les días invernales. Pero lo práctico no es lo poético precisamente, y hoy los guantes, en su más burgués, uso, haíf üfX- dido todo el prestigio de que disponíi S S otros tiempos. i Guantes de color de paja de los vizcondes de B a l z o c Empuñando las riendas desde el tílburi ibais casi a la altura del rostro de vuestro dueño, detrás del cual se inmovilizaba la figura rígida del lacayo. Y las bellas esposas de los comerciantes sé asomaban a sus tiendas de la chausee D, Antin para veros pasar, guantes de color de paja... ¡Guantes de desafíos caballerescos... E n el salón, en plena fiesta, surgía la frase mordaz, irónica, con que un galán mortificaba al que era su rival en amores. Y entonces éste, llevando aparte a quien así le trataba, con un leve gesto, cruzaba el rostro, odiado con su blanco guante de cabritilla. E r a el insulto de los insultos, y al rayar el alba, del día siguiente los dos caballeros se encon traban en el aire libre de un bosque, alzado el cuello de las largas levitas y con una pistola de desafío en la maño... i Guantes de las comedias de guante blanco... Hubo actor en los finales del s i glo x i x que consiguió un alto puesto en la escena más que por su manera de decir, por su ciencia mundana de saber manejar los guantes. Unos guantes siempre sin estrenar, que el actor sostenía con una mano pálida, para regalar de vez en cuando con unos golpecitos de guante a la otra mano olorosa... Los guantes ya no se llevan más que en la calle para preservar la piel de esas quiméricas agujas con que parece pinchar a los madrileños el vientecillo sutil de la sierra cercana. E n el salón, sin embargo, los guantes han desaparecido hasta en l a hora del baile, y para ver el último par de guantes prendidos por una mano hace falta asistir a una de esas fiestas de Embajada, en donde algún antiguo diplomático sueña con tener entre sus dedos, mejor que unos pedazos de piel, toda la pura esencia del protocolo. ¡D e guante blanco! H e aquí nuestra frase, que yo resucito ahora en las columnas de esta sección, tradicionalmente calzada de guante blanco. N o lo hago yo con un excesivo énfasis por miedo a mis lectores, que a veces me dirigen unos anónimos que ño son de guante blanco, precisamente. Pero lo hago de todas maneras y a pesar de todo. De guante blanco nominal, porque los efectivos, si los tengo, ya no deben ser n i s i quiera blancos a fuerza de haber hecho conocimientos con la bencina. -Gil de Escalante. E n la iglesia de la Concepción, de M a drid, que estaba bellamente adornada, se celebró ayer, a las cuatro y media de l a tarde, la boda d é l a encantadora señorita L u i s a Muguiro y Pierrad con el primer secretario de Embajada, D Enrique V a l e r a y Ramírez de Saavedra, marqués de Auñón y nieto de aquel procer, honra de las letras españolas, que se llamó D Juan Valera. L a señorita de Muguiro estaba muy bella con las galas nupciales. Su vestido era de crepé satín, con velo de auténtico encaje de Brujas, que se recogía en la cabeza por una corona de flores de azahar. Llevaban el velo de tan gentil desposada sus sobrinas, tres niñas encantadoras, que iban deliciosamente vestidas: Magdalena, María Antonia y Lolita Muguiro, h i jas, respectivamente, de los condes de L i niers y de los señores de Muguiro (don Fernando y D. Miguel Ángel) E l marqués de Auñón vestía el uniforme de los diplomáticos. Apadrinaron a los contrayentes la marquesa de Villasinda, madre del novio, y don Rafael Muguiro, padre de la desposada. Como testigos firmaron, por parte de ésta, sus hermanos D Rafael, D Fernando, don Santiago y D. Miguel Ángel Muguiro y. P i e r r a d su hermano político el marqués de los Alamos de Guadalete y el marqués de Córdoba. Y por el novio, su hermano el marqués de Bogaraya, el subsecretario de Estado, D Domingo de las Barcenas; el duque de Rivas, el vizconde de Fefiñanes, el marqués de la Ribera y el Sr. Serrat y Valera. Madrid. E n la residencia del académico de la Lengua D Agustín G Amezúa y de su distinguida esposa, se celebró ayer un almuerzo, al que asistían el embajador de España en Washington y la señora de P a dilla, el embajador de España en Bélgica, Sr. Agüera; el subsecretario de Estado, D Domingo de las Barcenas; el embajador y académico marqués de Villáurrutia, los señores de G. Amezúa (D Manuel) los mai- queses de Encinares y la señorita A n gelita Padilla. r- as s LLEGARON A SEVILLA SS. A A L O S I N F A N T E S D O N CARLOS Y DOÑA LUISA Ayer, a las dos y cuarto de la tarde, llegaron a Sevilla, en el rápido de Barcelona, S S A A los infantes D Carlos y doña L u i sa, con sus hijas las princesas doña Dolores, doña Mercedes y doña Esperanza. Acompañaban a las augustas personas el ayudante del infante, comandante de Artillería Sr. Rojas, Marcos, y las damas de la infanta, doña Manuela Ternero, viuda de JÜVcola, y la señorita Irene Rubín de Celis. E n la estación esperaban todas las autoridades, los generales de la plaza, jefes de los Cuerpos de la guarnición, a quienes espontáneamente acompañaron muchos oficiales, vistiendo los militares traje de media gala, personalidades de la aristocracia en número que imposibilita dar nombres, representaciones de entidades y asociaciones, principalmente las de Caridad y público numeroso que ocupó los andenes de la estación, tanto interiores como exteriores. A l entrar el rápido, el público prorrumpió en vítores y aplausos, tributándoseles a Sus Altezas una ovación realmente atronadora. E l príncipe D Carlos, que había venido de Villamanrique a esperar a sus augustos padres y hermanas, fué el primero en saludarlos, abrazándolos. Seguidamente cumplimentaron a SS. A A los marqueses de Cavalcanti y el Sr. Meana, quien en nombre de la ciudad ofreció sus respetos a los infantes, entregando ramos de flores- a la infanta y princesas. D Ernesto Ollero entregó otro ramo de flores a la princesa doña Esperanza, como homenaje de la Cofradía de San G i l de la que S u Alteza es hermana mayor. Las aclamaciones no cesaron un instante desde la llegada hasta el momento de la marcha a Villamanrique, anotando como dato que denota el entusiasmo del recibimiento, que l a augusta familia tardó en recorrer la distancia entre los andenes interior y exterior, cerca de una hora. A l aparecer en las afueras de la estación él público que allí aguardaba aclamó a. los infantes, quienes marcharon seguidamente en automóviles hacia sus posesiones de V i llamanrique. E l recibimiento tributado a los infantes sevillanos constituyó una nota de honda emoción, demostrativa del cariño que con sus bondades han sabido despertar en todos los corazones. ESTRAGOS D E L PORAL TEM- Valencia 2, 3 tarde. E l tiempo continúa cerrado y en la madrugada última se reprodujo la lluvia con intervalos de calma. L a s noticias que se reciben de la provincia son idénticas, dándose cuenta de los daños que ha causado el temporal en la madrugada última. También empiezan a recibirse comunicaciones de algunas ciudades, en las que se reseñan ampliamente los desperfectos ocasionados por ¡os ríos. P o r fortuna no han ocurrido desgracias personales. Parece ser, según resulta de las tliligencias instruidas, que el pailebote París, de lá casa barcelonesa F o r m i g a y Compañía, no fué arrastrado por el viento contra las rocas en el morro de esté puerto, cuando pretendía tomarlo, sino al dejarlo a causa del tiempo que reinaba. D e l pailebote sólo quedan fuera del agua dos metros. Seguramente se perderá totalmente; llevaba cargamento de cemento. E l capitán mejora de las heridas y contusiones que se produjo contra las r o cas. San Martín de Valdeiglesias 2, 2 tarde. Desde la semana pasada persiste copioso temporal de lluvias, produciéndose cuantiosos beneficios a los agricultores y ganaderos. Anoche cayó un aguacero imponente, que duró cuatro horas. E l río Alberche lleva crecida. H o y mejoró algo el tiempo, cosa conveniente, para que los labradores puedan realizar las faenas de recolección de piñones y aceitunas. E l estado del campo, a consecuencia de las lluvias, es excelente. DE SOCIEDAD ECOS DIVERSOS D e guante blanco H e aquí una pretérita frase- -guante blanco- -que entre de lleno en esta sección, y en cuya segunda palabra se encierra una indudable actualidad: la que ha degenerado en disputa después del match celebrado entre Camera y Paulino, a propósito de los guantes que empleó el primero. Últimamente en París no sé qué boxeador de fama ha subido por vez primera hasta un ring para calzarse unos guantes blancos; si no recuerdo mal, dicho púgil era negro y se permitió tal innovación para buscar, sin duda, un efecto de contraste. N o sé si derribaría a su rival, pero lo que sí sé es que derribó a lá frase que sirve de título a estas líneas que andaba sobre el tablado de léxicos visiblemente k. o. Porque de guante blanco quiere decir finura, exquisitez, exageradas precauciones en la manera de tratar a sus semejantes... Todo lo contrario, en fin, áe. lo eme pretendía para con Informes oficiales Lea usted A O C E n el ministerio de Fomento facilitaron los siguientes datos oficiales, sobre interrupción de las vías férreas: H a quedado libre la vía interceptada en el kilómetro 357 de la línea de M a d r i d a Coruña, habiéndose probado el puente y circulado los trenes, aunque con las debidas precauciones; esta mañana ha quedado restablecida la circulación en la línea de V i llalba a Medina, por Segovia, que estaba i n terrumpida con motivo del descarrilamianto ocurrido el día 29 del pasado.
 // Cambio Nodo4-Sevilla