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A B C. M A R T E S 9 D E D I C I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G 33.1 1 VARIOS PARTIDOS D E FÚTBOL Real M a d r i d cinco; Athlétic de Bilbao, dos M a d r i d 8. Leones y gatos. -Fieles a l a tradición, los campeones de España nos han traído, a Chamartín ese fútbol propio, mezcla maravillosa de furia y de técnica, que se ha impuesto por su clase en las últimas temporadas. Dejemos por un momento el marcador. N o nos importa eí resultado: E l Madrid y el Athlétic han hecho el mejor partido de la temporada. E l público asistió a un espectáculo sin las depresiones frecuentes en todos los matchs; con esas alternativas i m presionantes, magníficas, que señalaban la ofensiva frente a una y otra puerta. Pendiente de todos los pases, porque cualquiera de ellos podría, engendrar el tiro final, formidable, colocadísimo, que daría lugar a la parada espectacular o al goal inevitable. Cuando el fútbol se juega así, cuando los muchachos son capaces durante hora y media de sostener ese tren de locura, el ista furibundo sufrirá mareos cada vez que vea a los delanteros rivales ante el marco propio; pero, en cambio, el aficionado auténtico disfrutará como raramente puede hallar hoy l a ocasión. E l ardor máximo, l a velocidad inigualada del Madrid- Athlétic, no ha estado al servicio de los puntos indeseables para una clasificación. Los finalistas de Montjuich han empleado sus bélicos afanes en un partido amistoso. Que es precisamente lo más dest a c a b l e L o que redime al fútbol- -de vez en tarde- -de sus servicios, de sus profesionales, de la pasión en su retorno. TuOsHeones de San Mames se han enfrentado con unos gatos monteses. Adelantémonos a, decir que son gatos de- adopción deportiva madridista muchos de ellos. Conste así antes de que las plumas de los disgustados quieran echarnos en cara la procedencia geográfica del equipo merengue, que con sus mismas bravas armas venció brillantemente a un Athlétic. de Bilbao espléndido de forma y de fondo. Esté es el mejor elogio de gatos y leones en la espléndida fecha amistosa. Como un film. -Por supuesto, como un film que fuera ofreciendo al espectador los momentos culminantes tan sólo. Porque el partido, muy superior a todos los que se llevan jugados durante la temporada actual, tuvo los instantes supremos de los tantos, hechos como para aquietar unos segundos la tensión insostenible de actores y espectadores. Plazos de descanso indispensables para romper aquel vértigo, perfecta, cuidadosamente ordenado, sin embargo, y que durante hora y media dio l a impresión de presentar a veinte hombres obstinados en batir todos los records de l a velocidad tras el esférico, a la caza del tanto. Iniciado a toda marcha, los athléticos amenazaron l a meta de V i d a l varias veces, pero en el contragolpe el M a d r i d fué más práctico, y a los cinco minutos, en un empuje escalofriante, por el ímpetu y el nervio, G u rruchaga cede a García de la Puerta, y éste marca el primer tanto. P o r los extremos llegan frecuentes los ataques bilbaínos; pero, muy marcado Gorostiza, Lafuente hace envíos más colocados; uno de ellos es cogido por Iraragorri, y... ¡el empate! T i r o imparable, con su ovación correspondiente. D i v a g a el arbitro. Silba con escaso acierto, jr- no puede seguir el juego, qué lleva una velocidad de tren rápido. N o hay dominio. E l juego cruza de un marco ante otro sin patadas alocadas. Presa en las combinaciones de los blancos o de los rojos, que siempre llevan- en sus ataques inmediata sensación de rieágo. -Pero e l M a d r i d hace alarde- -el quinteto- -de más r ¡1 codicia, de bríos más exagerados. Así consigue el empate: un centro de Lazcano, que logra burlar a Roberto, y un remate de cabeza, oportunísimo, de García de l a Puerta, que se filtra entre los defensas. E l interior madridista se retira del campo, y en su lugar sale Leoncito, pero l a substitución dura poco y aquél se reintegra a su puesto. Los bilbaínos atacan con un ímpetu irresistible. Los medios y defensas locales se debaten enérgicamente, pero la decisión vasca obtiene varios corners; luego el arbitro castiga al M a d r i d con un penalty y V i d a l hace una parada espléndida al tiro rasísimo de Roberto, que aún repite con otro zambombazo, que todavía rechaza el guardameta. Luego, el ataque continuado en tromba. Lafuente envía un centro, y Unamuno remata. Rechaza el portero y recoge el mismo Unamuno, que al fin marca el trabajado goal empate a dos. E l Madrid está momentáneamente a la defensiva, y, durante ella, Quesada primero y Peña después, salvan dos tantos que parecían irremediables. V i d a l contusionado, se retira, y ocupa su puesto Nebot, que hace varias salidas y algunas paradas inverosímiles. Los madridistas temen que él pueda perderles el match; pero el muchacho se repone y juega bien en lo sucesivo. Los merengues, rehechos, atacan con nuevos redoblados ardores. L a codicia de Gurruchuaga y Eugenio, se contagia a los demás, y l a defensa athlética tiene que emplearse a fondo. E n uno de los avances por el ala derecha, Equipos. -Athlétic: Blasco; Castellanos, Eugenio, sin parar l a pelota, empalma desU r q u i z u Garizurieta, Muguerza, Roberto; de largo un tiro formidable, que entra en la Lafuente, Iraragorri, Unamuno, U r i b e y red como una bala. Gorostiza. E l 3- 2 produce un verdadero entusiasmo, M a d r i d V i d a l (después Nebot) T o r r e y la gente aplaude largamente. grosa, Quesada; Bonet, Esparza, P e ñ a Todavía el Athlétic, siempre por los exLazcano, Eugenio, Gurruchaga, García de tremos, ataca peligrosamente, y Lafuente la Puerta y Gale. pierde un goal fácil. Más de veinte minutos de la segunda parte Iberia S p o r t C l u b de Zaragoza, se llevan a la misma velocidad que ía primera. Luego- -la resistencia física tiene un lícinco tantos Recreativo de H u e l mite- -los hombres ceden un poco, y el juego va, dos es menos vivo, conservando siempre el tono emocionante que le distingue. Huelva 8, 12 noche. Esta tarde se há Domina el Athlétic, y Gorostiza y Uribe, jugado un partido amistoso entre los equia pesar de estar marcadísimos, disparan fuerpos Iberia Sport Club, de Zaragoza, y el tes tiros, que Nebot detiene bien. L a deReal Club Recreativo de Huelva. fensa, con gran energía, despeja la situación, E l juego comenzó bastante nivelado, has- y el Madrid, en nuevo ataque a fondo i n ta que en una arrancada del Recreativo, vade el terreno athlético. Oramas marcó el primer tanto de l a tarde. H a y un penalty- -castigo demasiado riguLos aragoneses reaccionaron inmediataroso- -que Quesada envía a los pies de Blasmente, iniciando un juego rápido y entu- co, y éste bloca bien. siasta, con el que consiguen el empate por. Pero el esfuerzo merengue cierra el cerco, mediación de Zorrozúa I I y Eugenio prepara un nuevo tanto: pasa a Momentos después, y tras bonita combi- Gurruchaga y éste cede a Gale, quien empalnación, Torrontegui marca el segundo goal ma un schot muy sesgado, que es el cuarto a favor de su equipo. inevitable goal. E l tercero lo hace Zorrozúa I I y el cuar- i L a iniciativa es ahora del Madrid, y, to Tomasín, en ocasión de recoger un cenaunque los dos equipos dan señales de cantro del extremo izquierda. sancio, el grupo no pierde vistosidad. V a Con el resultado de cuatro a uno termirios avances atléticos son contenidos por los nó el primer tiempo. medios y la delantera blanca evoluciona E n l a segunda parte y a poco de comen- siempre amenazadora. Urquizu salva un zar, los ibéricos fueron castigados con un tanto, pero cede comer. L e envía Lázcano, penalty, que M o r a n transformó en goal. y el remate de Gale, flojo, es despejado tan L o s recreativistas juegan con mucho teflojamente por Blasco, que García de la són, llegando en diferentes ocasiones a la Puerta alcanza un remate desde muy cermeta contraria. ca, que no tiene salvación. E s el quinto goal Muñoz, del Recreativo, se contusiona lá de la tarde y sería el último. muñeca derecha de un balonazo. Todavía varias arrancadas athléticas, con Recogiendo un centro del extremo derebuenas paradas de Nebot, y un disparo i n cha, Mendiguru marca el quinto goal a fatencionado de Gale, que Blasco salva con vor del Iberia. seguridad. E n seguida el film concluye con Y con el resultado de cinco a dos, a favoí un 5- 2 en el marcador. de los maños, terminó el encuentro. La indispensable revancha. -Por fortuna, L o s equipos se alinearon de la siguiente el calendario de la L i g a tiene ya señaladas manera: dos fechas para que el Athlétic y el Madrid Iberia: Jaumandrett; Sauca, ¡Bombas; jueguen sendas revanchas. Revancha de la Epelde, Estanis, Salas; Torrontegui, Tomafinal de Montjuich, del partido pasado por sín, Mendiguru, Zorrozúa I I y Cavia. agua en San Mames, de otros campeonatos Recreativo: Calderón; Muñoz, M o r a n y de múltiples contiendas, porque a nosGurruchaga, Pérez, Chiquilín; K i r i k i A r c a otros no -nos impórtá- que a- estos; encuen- dio, Orama, Bracero y R e s t i tros les llamen desquite: lo importante es Arbitró, Palomé, bien. que se juegen y que los equipos se produzcan como en la última ocasión; como casi siempre que luchan. Que amistosamente o para efectos de campeonatos reaviven ese fútbol que ayer han mostrado. Y que es el más brillante, porque es del que se nutre l a furia española: porque tiene una técnica tan maravillosa- -ciencia- -como l a valentía- -alma- -que los intérpretes derrochan para alcanzar el triunfo. E n la renovación de valores que el M a drid ha dispuesto para tener siempre defensores en la brecha, esta línea delantera es mejor que la que venció al Español. E u genio es un jugador indispensable, ya en el ataque, por su disparo certero y rápido, y García de la Puerta es el único interior que, con Gale en el extremo, pueden formar, el ala titular. De Gurruchaga confirmamos la impresión: hombre de valor y eje impetuoso. Los mencionados y l a defensa, lo mejor del equipo. Y en el Athlétic, la línea media, incansable. Iraragorri y Gorostiza, verdaderos arietes, y Blasco, a pesar del tanteo, es guardameta de clase bien probada. E n suma: un gran encuentro, magnífico desde todos los puntos de vista, y un triunfo más grato todavía para los sitparters madridistas. ¿Del arbitro? Bien dirigido, el partido no tendría lunares. A s í cabe achacar los defectos al hombre del silbato. Que procuró hacerlo desacertadamente, y se salió con la suya. -Juan Deportista. f
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