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MADRID- SEVILLA II DI C B R E D E 1930. NUMERO S U E L T O 10- CTS. CERCANA A T E T U A N SEVILLA. DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GE SIMOSEXTO N. 8.724 OLIVE, REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS. MUÑOZ La verdad es que vuelven otra vez. Y bla tiene inmovilizados en el Tu. vuelven todos. En cada pequeño movimienmesis m á s de 200 buques. D o n J o s é Ortega Gasset propone u n a J u n t a m a g n a de K e o r g a- to político, en cada una de estas crisis que París. A las nueve de l a mael general Berenguer resuelve cambiando n i z a c i ó n del. Estado e s p a ñ o l ñ a n a la obscuridad era completa. las carteras a sus omniscientes ministros, Bruselas. A consecuencia de Celebridad intelectual y prestigio munda- se filtran por las rendijas cinco, diez, quinl a niebla h a n muerto en I.i eja no colocan a D. José Ortega en situación ce nombres mediocres de los que hace ocho unas 50 personas. privilegiada para llamarnos con toda fre- años eran citados frecuentemente en las Que en ia ciudad del Támesis se descuencia y generalidad chabacanos, zafios y amplias y tediosas informaciones políticas cuelguen las nieblas, no es fenómeno rr. ro; paletos, bien cómo periodistas o bien como pero que paseen las nubes por las calles de españoles, en especial cuando no comparti- de los periódicos. Vuelven todos otra vez. A l principio eran Lieja y de París, no, es un caso frecuente; mos desde la izquierda o desde la derecha sus proyectos políticos. En cambio, nos vol- unos cuantos; ahora son muchos; dentro de sobre todo si produce desgracias él. paseo, veremos finos, selectos y capaces de- abrir unos meses no faltarán más. que los muer- cual acontece ahora. E l dios de las bataeras modernas e ilustradas si nos adherimos tos. Y nada se puede contra ellos. Los ar- llas ha querido esta vez expresarnos demaa esa nueva Asamblea Nacional, que ahora tículos, los discursos, la evidente y malhu- siado a lo vivo e l emblema terrible. Porse llamaría Junta magna de Reorganiza- morada sorpresa del país al ver cómo brota que esa niebla en nuestros tiempos, no es ción del Estado español la cual emplearía otra vez lo que creyó raído para siempre no tan sólo función meteorológica, sino que más mármol que la de antes si se rotulaba les impresiona. Pero a mí me parece que es sintomática, emblemática y representanuevamente el Cong- reso. Como en la Asam- esto ocurre así porque no se ha acertado tiva, ya que, en la actualidad, constituye la blea del Sr. Yanguas, tendríamos ciento cin- con el procedimiento... niebla el más tremendo azote de este siglo. cuenta o doscientas personas representanL a cuestión ha sido tratada desde un A l siglo de. las luces, ha seguido éste de tes de todas las direcciones políticas del punto de vista político, social... ¿Por qué las nieblas. Nieblas mentales, que- suden país y otra vez fuerzas vivas, el Banco y no considerarla en un aspecto puramente ser mas peligrosas; nieblas que envuelven la Universidad, el Sindicato obrero y el Co- entomológico? el espíritu, como un sudario de la. muerte, mercio, el Ateneo y la Agricultura, con reEstos seres car- y le desorientan y le agarrotan y no le depresentantes elegidos como en la pasada gos públicos molestos que atacan loshom- jan caminar en derechura hacia el fin ver ¿son verdaderamente Asamblea, tras nuevo plebiscito nacional. bres? ¿Son insectos? Producen con sus dis- dadero; una niebla enloquecedora, vesániE l proyecto no tiene sino el inconve- cursos un rumor sin sentido. También las ca, que turba las ideas y ofusca los cereniente de ser divino y de resultar un por- cigarras, y los grillos, y los alacranes ce- bros hasta el punto de no ver a dos pasos tento, con lo cuál no salimos de milagre- bolleros y las moscas. Su amor al chaqué los fundamentales principios en. que debe rías, panaceas y renovacionismes dicho es otra cosa que la nostalgia de los éli- apoyarse la gran familia humana. sea en obsequio de Cambó. Con razón el tros? L a prolijidad con que se multiplican, Producto de guerra. de mismo Sr. Ortega prevé la admiración de no es característica del misterioso reino Europa. ¿Qué esa niebla fué la haber, aca ¿otra cosa pudo todas las naciones civiles, porque en ningún de los insectos? Una hormiga vive varios Estado del mundo, ni gubernamentales ni días sin cabeza. Un político puede vivir lus- rreado tan inmensa hecatombe, sino una revolucionarios, han conseguido cosa alguna tros sin cabeza. ¿No son estas coincidencias gigantesca ofuscación compartida por millares de seres que vivían envueltos en la por el camino nunca visto de eludir las hor- suficientemente significativas? bruma espiritual, dejándose influir por ideacas caudinas de la universal servidumbre Los insectos que destruyen la fruta, los rios turbios, densos, disparatados? La niepolítica y a fin de fiestas de la democrática lucha entre contrarios. Lo que no se quiere que devoran la madera de los árboles, esas bla afectó entonces sobre el campo de guees seguir los caminos fatigosos, ultravulga- bellas mariposas que la tierna ignorancia rra los aspectos fatídicos del humo de ¡a res, pero honda y honradamente populares de los poetas ha celebrado en toda clase pólvora y de los gases de laboratorio. L a de la conquista del voto y del encaro llano de metros, hunden su oviducto en el tierno niebla de los vivos se complacía en aumencon este pueblo de plaza de toros tan zafio brote o en la áspera corteza, depositan el tar las sombras del mundo de los muertos. Producto de la niebla presente es el dey chabacano para la elegante sabiduría del huevo y se van. Estos políticos del antiguo maestro Ortega. Métodos cómodos, paradi- y del novísimo régimen hacen igual. Us- rrumbamiento a que asistimos de la vida de síacos y selectos, votaciones y designaciones ted, los ve sentados largas horas en el si- hogar, del respeto a personas y cosas ressin lucha y entre amigos y una minoría de llón ministerial. ¿Meditan el bien de la Pa- petables, de la virtud, de la educación, de autoselección aupada por ensalmo sobre la tria? No. Están clavando disimuladamente la cortesía, de la moral... Todo ello se desgalvanizada masa de los aldeanos y torpes. el oviducto. Cuando se marchan quedan mu- hace como un jirón de niebla. Apenas si en la niebla se dibuja el conA l fin, pereza, individualismo, particula- chos hijos, muchos sobrinos, muchos pasanrismo horrorizado de lo ordinario y habi- tes escondidos en el cogollo burocrático o torno de la Rusia imponente con su campo protegidos bajo la corteza de las prebendas estepario de experimentación social. tual y exageración de las propias superio- sabrosas. Larvas que, con el transcurso de ridades, o sea las características del señoNiebla por todas partes. Niebla en las ritismo subrayadas de indiscutibles méritos los años, serán mariposas a su vez. actitudes. Niebla en las intenciones. Niebla Lo invaden todo, lo devoran todo. Son la en la producción y en el trabajo. Niebla en de cultura y de aristocrática distinción. Pero esos proyectos vagos y especulativos de re- plaga de la Administración. ¿Por qué la las zonas financieras. Niebla en la econoforma sólo suscitan confianza en el Sr. Or- Administración no ha de tener sus parási- mía. Niebla hacia la política italiana, que, tega y sus admiradores, no pocos ni sin buen tos? Vivir de la celulosa de la madera es por lo visto, es hoy la clave del sistema renombre literario, pero insuficientes para lo mismo que vivir de la celulosa del papel continental. Niebla hacia la India inglesa. tanta mole como rehacer España entera. Los de oficio. Son insectos, son plagas de in- Niebla en varias Repúblicas del iberismo demás posibles adheridos, del catalanista al sectos. ¿No es absurdo que intentemos com- americano. Por, todas partes, niebla; musindicalista, pasando por tocia la gama pri- batirles con artículos y con discursos? cha niebla; una niebla densísima, preñarla vilegiada de electores, quieren, sobre su moTratemos la política española en las pla- de amenazas, de insensateces, de locuras... mentánea admiración a los bellos artículos, nas de agricultura de los periódicos. Com- Las gentes se echan a la calle con el receuna serie de cosas concretas, urgentes, vul- batamos- a esos obstinados y gigantescos pa- lo que la niebla infunde. No se ve nac a, garísimas y bien montadas en Comités. Jun- rásitos con pulverizadores. Sulfatémosles. pero se teme todo. Ese ruido... Aquella tas y demás organismos prosaicos. Por lo Y si así no logramos nada, tendremos sombra... Dicen queMusolini... Puede ocuque hace a la razón de ser del proyecto, nue rrir que Francia... ¡Ah, la niebla emblees el consabido divorcio entre Nación y Es- que abandonar el país, como ya ha tenido! Y Sobre tado, no faltan intelectuales, por toda Eu- que hacer el hombre en otras regiones don- máticacaj ó no es sólo este emblema. de goParís recientemente ropa, que andan descubriendo ese mismo de, por ejemplo, el térmite voraz, múltiple terones rojos, como gotasuna lluvia de sangre... mediterráneo en sus naciones respectivas. y minúsculo supo excluirle. L A REVOLUCIÓN ELEG A N T E O LOS N U E V O S ASAMBLEÍSTAS COMO A INSECTOS... H a n sido nombrados nuevos cargos... para EL los E M B L E M A D E LA NIEBLA Londres. La espesísima nie- RAFAEL SÁNCHEZ MAZAS W. F E R N A N D E Z F L O R E Z RAMÓN L O P E Z- M O N T E N E G R C
 // Cambio Nodo4-Sevilla