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CUATRO GENERACIONES E L AJiUELÜ, TRECE, NIETOS Y UN BISNIETO tienen parte de su cuerpecito mísero que no sea asiento de un dolor, ios que, desahuciados por la ciencia, penan en ¡a horrenda tristeza de la niñez enferma, llena de llagas y de quebrantos. -Que esos diez niños sean los más desgraciados, los más doloridos; que sean la última expresión de la miseria humana, un verdadero despojo... No pongo otra condición para que esas infelices criaturitas vayan a esa sala del Asilo de San Rafael. Así me dice el conde de Romanones, con emoción profunda. Y luego añade: -Quien tenga un momento o una racha de infortunios, de calamidades y caiga en la temeridad de decir Soy el ser más desgraciado del mundo que vaya a ese Asilo de San Rafael, en donde la adversidad y el dolor muestran su inagotable variedad. Es el mejor manantial de conformidad la contemplación de aquellas auténticas desgracias... Estas horas vespertinas en que el conde de Romanones suele visitar sus obras y Fundaciones benéficas no son las únicas en que lo hace porque también alguna vez, al mediodía, presencia en el convento de la Inmaculada- -en el paseo de Martínez Campos- -la comida que él sostiene a treinta y tres madres lactantes, que cotidianamente acuden allí para recibir abundante y rico sustento que se transforma en el de los pequeñuelos a los que amamantan dichas mujeres. Doble caridad, por tanto, ejercida a mayor beneficio y provecho de la maternidad, con espíritu de cristiana tolerancia y de cristiano olvido hacia todo lo que no sea eso: la maternidad, la natural y siempre sagrada maternidad... Artista y académico. Son las siete de la tarde de un lunes. Indefectiblemente, como no se lo impidan razones de salud, el conde de Romanones acude a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para presidir la sesión semanal. Presidencia reiteradamente consagrada por la reelección, porque, después de D. Federico de Madrazo, ningún otro director fué tantas veces reelegido. Desde rgio el conde de Romanones preside, con singular celo y con criterio certero, la Academia de San Fernando, y a ello consagra un espíritu de fino dilettantismo y de aguda crítica, además de un prudente y sabio consejo para guiar la actuación de las tareas académicas. A la misma hora, los martes, el conde de Romanones tampoco falta nunca a la Junta de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, a que pertenece. encargado de la gestión. No pertenezco a ningún Consejo de Administración, y ello me releva de ocupaciones y cuidados en ese aspecto de la actividad... Tres generaciones y una inmolación. Yo entrego con respeto, como siempre, este artículo al juicio público. Es probable que la briba callejera, que llama al conde de Romanones Romanones o que la bjiba política, que suele denominarle el conde guiñe un ojo, en terminando de leer este articulo, y picarescamente- -cual cumple a la buena briba- -murmure: ¡B a h! Ahora va a resultar que el conde de Romanones es un santo... Arbitraria y atrevida interpretación sería ésta de mi trabajo. Me limité a contar la jornada de un hombre en el cual hay- -según se ha visto- -destellos conmovedores de ejemplaridad social. N i un santo, ni un reprobo. Un hombre... Pero un hombre que debe de tener contraídos algunos méritos, allí donde se llevan estas cuentas, para haber merecido la bendición de convivir patriarcalmente con tres generaciones más de su progenie y esta otra bendición singular: la de gustar, llorando, la gloria de haber inmolado un hijo en el altar de la Patria... Se llamaba José María Figueroa y AlonsoMartínez. Era teniente de Ingenieros. U n día cayó muerto con heroísmo en los campos de batalla de África... ¿No recuerdan... Luís D E G A L I N S O G A (Fotos V Muro. ¿Y el hombre de negocios? Pero usted, lector, si llegó leyendo hasta aquí y, al adivinar el final de este artículo, preguntará: Bien, ¿y qué hora del día dedica el conde de Romanones a sus negocios... Oiga usted conmigo al conde de Romanones: -Dedico ahora más tiempo que antes a dirigir la administración de mi capital. Lo hago al despachar con mis secretarios a horas diversas del día, según las ocupaciones que tengo, pero siempre con asiduidad. Me refiero sólo a administrar mis bienes. Del mundo de los negocios estoy personalmente apartado. Y en aquellos en los que es inexcusable mi intervención mi hijo Luis está
 // Cambio Nodo4-Sevilla